Harrison Ford, la estrella que triunfó sin ser un gran actor

Por M. J. Arias

Vaya por delante que una es fan de Harrison Ford, que creció adorando a Indiana Jones y Han Solo y sufrió mucho, pero mucho, con la huida de Richard Kimble. Pero con el paso de los años, de su carrera y de sus actuaciones, hay que reconocer que Harrison Ford es una de esas estrellas de Hollywood con un registro actoral más que limitado, grandes títulos en su haber y un éxito desmedido que vamos a ver si conseguimos desentrañar a estas alturas del asunto.

Puede que su éxito se deba a un buen agente, a un gran componente de oportunismo (estar en el momento adecuado en la película adecuada) o, simplemente, a una alineación de los astros. Como dicen por ahí, hay gente que nace con estrella y otros, estrellados. Harrison Ford parece más bien de los primeros. No es que el criterio de los Oscar sea infalible, pero el hecho de que solo tenga una nominación en su haber después de tantos años de carrera es significativo.

Ser un guaperas ayuda

Ahí está la clave principal para explicar cómo es posible que un joven actor que aspira a triunfar en Hollywood lo logre a los 31 años, con un puñado de participaciones en series de televisión y poco cine a sus espaldas. En un mundo donde la imagen cuenta, tener la planta de Harrison Ford en sus años mozos, su sonrisa y su pelazo abre muchas puerta. No nos engañemos. Si uno es guapo tiene más fácil triunfar como actor que si no lo es. Que hay casos de lo contrario, los hay y no hace mucho los repasábamos aquí mismo. Pero también es cierto que todo es más sencillo con una tarjeta de presentación como la de Ford. Y tiene mérito, porque no a todo el mundo le quedaría bien el sombrero y el látigo de Indiana Jones.

Tener un padrino, también

Esto, lo de tener padrinos, es algo muy propio de algunas culturas y profesiones. Si nadie te conoce es más difícil hacerse ver y valer. Pero si rodando, pongamos, ‘American Grafitti’ (1973), uno le entra bien al director y este resulta ser George Lucas… Entonces ya puedes ir desempolvando tus mejores galas porque la alfombra roja empieza a desenrollarse para ti. Lucas apadrinó desde un principio a Ford y lo convirtió en uno de sus actores predilectos. Francis Ford Coppola lo llamó para ‘La conversación’ solo un año después y tras varios años sin que nadie más se acordase de él Lucas lo convirtió en Han Solo. Era el año 1977 y la estrella empezaba a brillar.

Que los grandes estén detrás, mucho más

Ford le debe su fama, fortuna y reconocimiento a tres directores: Lucas, Coppola y Spielberg. Ellos crearon al mito convirtiéndolo en protagonista de algunas de las películas más emblemáticas que ha dado el cine moderno. A Lucas le debe su primera gran oportunidad y el haberle regalado al carismático Han Solo. A Coppola, el intentar convertirle en un actor de método con películas como ‘Apocalipsis Now’. Y a Steven Spielberg, el colocarle un látigo, un sombrero y lanzarle a la aventura. Tres directores que le catapultaron, mantuvieron y le abrieron la puerta a otros grandes nombres del cine como Roman Polanski, Ridley Scott y Peter Weir. Ellos son los verdaderos artífices de que películas como ‘Star Wars’, ‘Indiana Jones’, ‘Apocalipsis Now’, ‘Frenético’, ‘Blade Runner’ y ‘La costa de los mosquitos’ sean parte de la historia del cine.

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