29 de julio de 2015

Henry Cavill contra Armie Hammer: ¿y tú de quién eres?

Por M. J. Arias

Guy Ritchie desembarca estos días en la cartelera después de cuatro años desaparecido tras la segunda aventura de su particular visión de Sherlock Holmes. Ahora llega con ‘The Man from UNCLE’, una película basada en la serie homónima de los sesenta ambientada en la Guerra Fría en la que dos agentes, uno de la CIA y otro de la KGB, tienen que arreglárselas para trabajar juntos pese a sus diferencias. Henry Cavill es el americano, Napoleon Solo, y Armie Hammer, el ruso, Illya Kuryakin. Dos actores guaperas en alza en busca de su sitio en Hollywood y que platean una difícil elección más allá de su talento como actores. Elegir a uno u otro depende del fin de la elección.

Para partirle la cara a alguien

En esto no hay duda. Es cierto que Hammer le saca unos diez centímetros de altura a Cavill y ha demostrado tener pegada, pero en cuestión de músculos el segundo gana la batalla de largo. Además, si la cosa está entre El llanero solitario o Superman para defender tu honra mancillada, parece que la elección está clara. Por si no es así, además, Cavill suma a su favor haber sido Teseo, un semidios.

Para irse de cañas

En este capítulo quizá sea mejor opción Hammer. Como adalid de la justicia tenía mucha gracia aunque no todos supiesen apreciarlo, pero no es el único papel en el que ha recurrido con soltura a su vis cómica. Su príncipe encantador en ‘Mirror, Mirror’ era realmente divertido y cuando de llevárselo de cañas se trata, parece ser más divertido que su colega Cavill. Eso por no hablar de su singular cameo en ‘El séquito’. A Cavill no le han dado aún la oportunidad de poner simpaticón en la pantalla.

Para romper la taquilla

HEN-RY-CA-VILL. Está más que claro. Las cifras hablan por si solas. Los casi 670 millones de dólares de ‘El Hombre de Acero’ a nivel mundial frente a los 260 millones de dólares de ‘El llanero solitario’, el gran fiasco de Disney hace dos años. Es la recaudación conseguida por dos películas que contaron con un presupuesto similar.

Para presumir en la fiesta de antiguos alumnos

Esto es muy de película americana. En España lo de las reuniones de antiguos alumnos del instituto no se estila tanto. Pero, de verse en la tesitura, la elección no es sencilla porque en ella entra el gusto personal de cada uno. Ambos encajan en el canon de belleza extrema estándar. Así que mejor que cada uno elija de quién iría mejor del brazo, con quién haría la entrada más espectacular en un instituto decorado para la ocasión y con las arpías de su promoción observando la escena con mirada escrutadora.

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