26 de julio de 2017

Historias de medianoche: Cinco razones para ver ‘Paintball’

Por María Páez

En la vida hay varias reglas básicas de supervivencia y más si eres el prota de una peli de terror. La primera: Pase lo que pase no te separes de tu grupo (si vas en grupo, claro) y, a poder ser, de todas esas personas que conforman ese grupo asegúrate de que haya alguien conocido, ya que muchas veces no te puedes fiar ni de tu propia sombra. La segunda: Si ves algo sospechoso huye. Y una tercera: Si tienes algo para poder protegerte del 'malo', mejor que mejor. Con motivo de la emisión de Paintballel próximo viernes 28 de julio en Paramount Channel os damos las cinco razones por las que no os la podéis perder.
El director catalán Daniel Benmayor comenzaba así en 2009 su carrera de dirección con su primer largometraje, Paintball. Más tarde rodó Bruc. El desafío y Tracers. Y es que a Benmayor le gusta el cine con acción, porque toda apuesta por alguien de nuestro país hay que hacerla y más en un género tan castigado como es el de terror, donde la mayoría de cintas parten de un bajísimo presupuesto (un mismo escenario y poca gente) para realizar todo el proceso de trabajo.
Dos grupos de personas (ocho jugadores desconocidos entre ellos) son los que conforman los equipos: el verde y el rojo. Estos van equipados con todo detalle para la partida de paintball: cascos, chalecos y, lo más importante, las pistolas con las bolas de pintura para disparar al blanco. Todo lo que parecía un juego de disparos inocentes comienza a ser mucho más cruento cuando se dan cuenta de que uno de los combatientes está disparando con munición de verdad y no con pintura. La cacería comienza directa, no se anda con divagaciones ni planteamientos. Su guion escrito por Mario Schoendorff pasa directo a la acción con su primera escena destacable en pleno autobús. Sea como sea, Paintball entretiene como película palomitera que ver con amigos ya sea en el cine o en casa.
Varias escenas de cámaras de visión nocturna (que nos ausentan de todo el gore posible para estómagos sensibles) que nos trasladan al mismo campo de batalla, donde un jugador apunta al enemigo con su arma para ser batido dotan a la cinta de una visualidad de imagen que parece trasladarte a un videojuego del estilo Call of Duty. Además, la gran mayoría de los planos están grabados con una cámara en movimiento, subjetiva, como si fuera un personaje más, con largos planos secuencia de cámara al hombro que durante todo el metraje hacen aumentar el ritmo frenético de la narración y la sensación de agonía que viven sus personajes consiguiendo, así, dotar de realidad al guion.
Ocho actores con caras totalmente nuevas para el público, un aspecto que nos gusta y por el que apostamos. Y es que, que se vaya a por la apuesta fácil de la cara famosa no es nada arriesgado, pero esto sí y las ocho consiguen ser bueenas interpretaciones, cada una con unos roles muy marcados: Jennifer Matter es Anna, la atractiva del grupo y observadora; Patrick Regis es Eric, el afroamericano conciliador y empático; Brendan Mackey es David, el fuerte líder del grupo; Neil Maskell (conocido por su papel en Utopía) es Frank, el impulsivo con carácter; Ianoe Pérez encarna a Iris, la retorcida del grupo; Anna Casas hace de Brenda, el personaje que más protección necesita; Peter Vives (el más famoso para el espectador en la actualidad tras ser rostro televisivo de series como El tiempo entre costuras, Águila Roja y Velvet) es John, el más optimista y positivo de todos ellos; Claudia Bassols es Claudia, frágil y entusiasta, y por último, Felix Pring es el cazador, un experto en batallas del que nadie querría ser su enemigo.
Una buena forma de saber cómo no hay que comportarse es prácticamente todo lo que hacen los personajes de Paintball durante todo el metraje. La falta de compañerismo de la mayoría hace que acaben abandonando al otro a su suerte y enseñan al público todo lo que no hay que hacer en una situación de peligro. Una demostración de lo que el ser humano es capaz de hacer para salvarse a uno mismo pase lo que pase y esté con quién esté. Una buena manera, sin duda, de invitarnos a la reflexión tras su visionado.
Ahora que ya sabes las reglas, ¿te atreves a meterte con nosotros en el campo de juego?
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