7 de diciembre de 2015

John Malkovich, de profesión villano

Por M. J. Arias

Decía John Malkovich en una entrevista allá por 2010 concedida a CNN que no quería ser siempre el malo de la película. Y no siempre lo es. Por ejemplo, en 'Red', uno de sus trabajos más o menos recientes y en el que forma parte de un singular grupo de agentes jubilados que vuelven a las armas por causas de fuerza mayor. No interpreta al malo, pero sí al pirado. Otro de sus personajes estrella. A veces lo de villano y pirado van de la mano. El caso es que, le guste o no, algunos de sus papeles más recordados se los debe a ese talento que tiene para convertirse en un villano de los pies a la cabeza, en la maldad en estado puro, en un asesino en serie. Pocos son capaces de poner esa cara de malo malísimo como él.
Solo a alguien de moral más que dudable se le podía plantear el reto de desvirgar a una inocente joven enamorada a cambio de una noche de pasión con una antigua amante. El vizconde de Valmont no solo accede, sino que, además, va saltando de cama en cama mientras persigue su objetivo. Su especialidad son las mujeres casadas y las jóvenes incautas.
Otra vez la moral brilla por su ausencia en este personaje. Malkovich parece tener un imán para este tipo de antihéroes. En 'El juego de Ripley' es un asesino retirado al que encargan un trabajo. A él no le apetece mucho volver a su antigua profesión así que intenta liar y adoctrinar a un padre de familia enfermo de cáncer tentándole con una considerable suma de dinero a cambio de hacerle el trabajo sucio. Según su teoría, así ganarían ambos. El primero podría dejar una buena herencia a su mujer e hijo y el segundo no tendría que mancharse las manos de nuevo.
Es el doctor Jekyll y Mr. Hyde, así que no hay mucho más que decir. Uno de los personajes más enrevesados de la literatura de terror en la que un científico tiene dos caras. Una es la buena y otra, la malvada. A su servicio, en la película, una joven e inocente Julia Roberts que se siente seducida por el lado más oscuro de su jefe.
Un criminal que ha pasado más años entre rejas que en libertad y que ha aprovechado su tiempo a la sombra para cultivarse, estudiar y sacarse un doctorado. Él, apodado El virus, es el desencadenante de la acción. La fuga es cosa suya y de sus secuaces. Una muestra de lo malo malísimo que es es la línea de guión en la que asegura haber matado a más gente que el cáncer.
Ser un agente asesino de la CIA le valió su segunda nominación al Oscar como secundario. Él era el antagonista de Clint Eastwood, el encargado de velar por la seguridad de JFK. Cuidado, que Malkovich es de armas tomar. Amenazar al mismísimo Harry el sucio no es algo que pueda hacer cualquiera. Frío, calculador y psicópata empedernido, Mitch Leary es uno de los personajes claves en la carrera de Malkovich.
El título ya lo dice todo. En este trabajo teatral lanzado en vídeo en 2010, Malkovich da vida al asesino en serie austríaco Jack Unterweger. Encarcelado en los setenta por estrangular a una joven, sus dotes para la escritura hicieron que una campaña internacional a su favor acabase con su excarcelación. Lejos de redimirse, siguió matando y fue condenado a cadena perpetua suicidándose a su vuelta a la cárcel. Malkovich intenta retratar en este arriesgado proyecto la psicología de un asesino en serie que escribía para no volverse loco.
Artículo escrito por losExtras.es
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