24 de julio de 2015

Jonathan Rhys Meyers, de rey del glam a icono punk

Por Bernardo Pajares

Es probable que a casi nadie le suene el nombre de Jonathan Michael Francis O’Keefe, pero si decimos que es la misma persona que durante cuatro temporadas visitó las ropas de Enrique VIII en ‘Los Tudor’ empezarán a levantarse las manos que sepan de quién se trata. Jonathan Rhys Meyers, aquel irlandés andrógino que se presentó como estrella del glam rock en ‘Velvet Goldmine' en un compenetrado mano a mano con Ewan McGregor, ha dejado atrás el aspecto aniñado de sus inicios para convertirse en una de las miradas más inquietantes del cine.

Explorando sus propios límites

Descubierto por unos directores de casting a los 16 años mientras pasaba el tiempo en una sala de billar de Cork, se puede decir que Jonathan Rhys Meyers, adolescente díscolo en una familia humilde de músicos, consiguió su primer personaje con frase en ‘Michael Collins’, una película de 1996 sobre la independencia de Irlanda protagonizada ni más ni menos que por Liam Neeson. Otro de esos primeros pequeños papeles fue el de Sansón adolescente en un telefilm, aunque pronto su nombre empezó a aparecer entre los destacados de las películas. Después de encadenar las pasables ‘Lazos de muerte’ e ‘Ídolos, mentiras y rock & roll’ llegaría su confirmación con ‘Velvet Goldmine’, notable película ‘indie’ producida por Michael Stipe, líder del grupo R.E.M, y dirigida por Todd Haynes (‘Lejos del cielo’) en la que un lanzado Rhys Meyers puso toda la carne en el asador para dar vida al David Bowie de ficción, derrochando sensualidad glam por los cuatro costados. Sus escenas con Ewan McGregor, alter ego de Iggy Pop, son de alto voltaje. 

Quiero ser como Rhys Meyers

Aunque el éxito con mayúsculas le llegaría al trabajar a las órdenes de Woody Allen en ‘Match Point’, en 2002 ya había dado el pelotazo con la tierna ‘Quiero ser como Beckham’, todo un fenómeno en medio mundo que partía de un presupuesto modesto. Entre escalón y escalón, en esos primeros años del siglo XXI el irlandés tachaba de su lista de cosas por hacer otros dos logros importantes: actuar producciones del tamaño de ‘Alejandro Magno’ o 'Misión: Imposible III', con estrellas como Anthony Hopkins, Angelina Jolie o Tom Cruise, y ganar el Globo de Oro por meterse en la piel de Elvis en una TV movie sobre la vida del rey del rock. ¿Qué le quedaba por conseguir?

Especialista en personajes sanguinarios

Es probable que si ahora le preguntasen a Cate Blanchett por lo que significó el guionista y productor Michael Hirst en el despegue de su carrera solo tendría buenas palabras para el británico. Gracias a él descubrimos a una Blanchett espectacular, fantásticamente caracterizada como La Reina Virgen en ‘Elizabeth’ y su secuela, 'La edad de oro’. Fue Michael Hirst, creador también de ‘Vikingos’, quien le puso a Jonathan Rhys Meyers la corona de rey en ‘Los Tudor’, la serie de Showtime centrada en el reinado del sanguinario Enrique VIII por la que estuvo a punto de volver a ganar el Globo de Oro en 2008 y 2009. Este es, hasta la fecha, su mayor triunfo en la pequeña pantalla. Parece que le ha cogido el gusto a este tipo de personajes, ya que en 2013 dijo sí a la enésima encarnación de Vlad Tepes para la serie de la NBC ‘Dracula’, cancelada tras la primera temporada en antena.

Indisciplinado icono punk

Salvando un reciente tropiezo público que le hizo aparecer en todas las portadas por motivos totalmente ajenos a la interpretación, el que fuera chico Hugo Boss vuelve a ser noticia por su trabajo. Si en 2014 le veíamos por primera vez -y última, teniendo en cuenta las duras palabras de la directora hacia él- en una cinta de Isabel Coixet, ahora tiene pendiente de estreno para después del verano el drama ‘Stonewall’, con el director de 'Independende Day’ Roland Emmerich. Además, acaba de incorporarse al rodaje de ‘London Town’, en la que será Joe Strummer, el líder de la mítica banda punk británica The Clash. ¿Volveremos a disfrutar de su voz como lo hicimos en ‘August Rush’?

  • Extras