9 de marzo de 2016

Kung Fu Panda: ¿Por qué adoramos a Po?

Por M.J. Arias

Es torpe, glotón, perezoso, algo corto (mira que no darse cuenta de que un ganso no puede ser su padre) y desquiciante para quienes le rodean la mayor parte del tiempo, pero pese a todo, Po se ha ganado con el tiempo un lugar en el corazoncito de los más pequeños de la casa. Y, también, por qué no, en el de sus padres. Porque este panda es un buenazo que se hace querer y transmite buen rollo y valores de peso (no es un chiste fácil sino una frase hecha) a los niños. 

Esta semana estrena su tercera aventura. Una nueva entrega que llega ocho años después de la primera y en la que el Guerrero del dragón viajará a sus orígenes. Si aún te preguntas por qué adoras al panda deDreamworks, ahí van seis razones que lo explican.
Es uno de sus principales atractivos. Sí, es torpe, mete la pata continuamente, es un manazas al que no se le puede confiar nada valioso, pero tiene tan buen corazón y tan poca maldad que hay que perdonarle sus errores. Es un amigo leal que lo daría todo por sus amigos. Si es que en el fondo tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Y mira que tiene un pecho ancho…
'Como por debajo de mis posibilidades', bromea el bueno de Po en la tercera entrega de su saga. Y tenía razón. Es el campeón de su pueblo comiendo empanadillas y arruinaría a cualquiera que quisiese invitarle a comer, pero sin duda sería el invitado perfecto para cualquier abuela que se precie. Su estómago no tiene fondo, es agradecido, se come lo que le echen y no deja ni una miga. ¿Qué abuela no lo querría a su mesa?
Sea por ingenuidad, por falta de confianza en sí mismo o por humildad, lo cierto es que Po vale mucho de lo que él y el resto se creen. Solo necesita la oportunidad definitiva para demostrárselo al mundo, pero, sobre todo, a sí mismo. Y en la tercera entrega la va a tener. Después de todo, es el Guerrero del dragón y el maestro Oogway (la tortuga) confía ciegamente en él. Por algo será.
No podía ser de otra forma teniendo detrás a Jack Black, que es quien le presta su voz en la versión original. En España le dobla Florentino Fernández. La gracia del personaje reside en todo lo anterior, en su glotonería, en sus tropiezos, en su torpeza y su habilidad para meterse en líos. Es un sentido del humor un tanto infantil, las cosas como son, pero es que sus películas son para niños.
Ya quisieran muchos tener la agilidad que él tiene y dar esas patadas voladoras. Le costó lo suyo aprender, eso sí. Y no digamos lo que le cuesta subir unas escaleras, pero ahí está, por tercera vez en ocho años, dándolo todo y desplegando sus mejores golpes para salvar a China del peligro. El Guerrero del dragón ha vuelto. Qué tiemblen los malos.
¿Quién no adora a los pandas? A Todo el mundo le gustan los pandas. Son adorables, con sus manchitas, su piel suave… si parecen peluches.
Artículo escrito por losExtras.es
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