La amiga de Ana Frank

Por Claudia Lorenzo

Cuando Hanneli Goslar se mudó con cinco años a Ámsterdam tras la persecución judía en Alemania, conoció a Ana Frank, de la que se hizo íntima amiga hasta que, en 1942, la familia Frank se escondió en el zulo en el que estarían más de dos años. En 1945, Hanneli volvió a encontrarse con Ana en el campo de concentración de Bergen-Belsen, donde su amiga vivía en condiciones aún peores que las suyas. Anna no sobreviviría hasta la liberación y moriría en marzo de tifus.

El resto es historia de la literatura, del Holocausto y del siglo XX. Pero, frente al testimonio de Ana, otros muchos, no escritos pero sí vividos, también han resultado esenciales para saber qué ocurrió durante aquellos años. Uno es el de Hanneli Goslar, cuya historia se relata en el filme 'Memorias de Ana Frank' (jueves 19 de mayo a las 14:00).
Publicado en 1997 y traducido y publicado al español en 1998, ‘Mi amiga Ana Frank’ es el relato de la experiencia de Hanneli Goslar escrito por Alison Leslie Gold, autora especializada en testimonios de supervivientes del Holocausto. La novela juvenil abarca el periodo que va desde la amistad infantil de ambas niñas hasta su reencuentro adolescente en el 45, pasando también por la historia de la detención y deportación de Hanneli y su familia, primero al campo de Westerbock y, más tarde, a Bergen-Belsen, donde vería por última vez a su amiga de la infancia. Si bien ella y su hermana pequeña, Gabi, sobrevivieron al Holocausto, no lo hizo ningún otro miembro de su familia.
En 2009 se estrenó en la televisión italiana la película ‘Mi ricordo Anna Frank’, dirigida por Alberto Negrín, inspirada en la novela de Gold y en la historia de ambas amigas. Se centra, como la novela, en su amistad inicial, interrumpida por la huida de los Frank y, más tarde, por la detención, a mano de los Nazis, de toda la familia Goslar. Las experiencias de ambas jóvenes en los campos de concentración son la base de un relato que homenajea el cariño y el poder de la amistad incluso en tiempos trágicos.
Según su íntima amiga, Ana era una adolescente como otra cualquiera. No estaba tan interesada en la religión como Hanneli, que se tomaba muy en serio la Escuela Hebrea, era divertida y lista como el hambre y, según Hanneli, no tenía problemas para decir lo que pensaba. Ana organizaba fiestas de pijamas, flirteaba con los chicos y quería ser famosa. Aunque se tenían cariño, poco antes de perder el contacto, Hanneli creía que estaban distanciándose y que no parecían tener los mismos intereses. Los problemas adolescentes eran mucho más complicados que los infantiles.