18 de octubre de 2016

‘La caja 507’ y los hijos de género del cine español

Por Claudia Lorenzo

Alberto Rodríguez dijo una vez que un 'thriller' era la excusa perfecta para contar historias de todo tipo. El subtexto de todas las películas españolas de esta lista es tan importante como el misterio que tratan, las claves que pretenden desvelar y los personajes que las dirigen. Enrique Urbizu, con su caja 507, logró presentar una alternativa a los géneros tradicionales patrios por el año 2002 y desde entonces una generación entera de cineastas ha hecho precisamente eso: utilizar el thriller para enmarcar historias apasionantes sobre el país y sobre el mundo en el que vivimos.
Aunque el género había mostrado signos vitales en otras épocas, la realmente culpable de darle un empujón final al thriller español sea esta obra de Enrique Urbizu que apostó por Antonio Resines para encarnar a un personaje dolido y con ansias de venganza y por José Coronado como contrapunto. En el camino, arrasó en críticas, demostró que dentro del género se podían incluir muchas Españas y allanó el terreno para que surgiese ‘No habrá paz para los malvados’.
Jorge Sánchez-Cabezudo, de momento hombre de una sola película, cosechó éxito de crítica con ‘La noche de los girasoles’, antes de zambullirse en la televisión y filmar capítulos de algunas de las producciones más exitosas de los últimos años, entre ellas una de las mejores series de este siglo XX: ‘Crematorio’, que también escribió. ‘La noche de los girasoles’, protagonizada por Carmelo Gómez, mantiene alerta al espectador con su imparable ritmo y su perenne tensión.
Un jovencito funcionario de prisiones que se ve involucrado en un motín carcelero liderado por un rapado Luis Tosar decide hacerse pasar por un preso más para no acabar muerto a manos de los rebeldes. Daniel Monzón llenó salas y se volvió a casa con varios Goyas de la edición de aquel 2010 gracias a un sólido guión, un Tosar inmenso y una dirección impecable. Las tres cosas se volvieron a repetir en su éxito de 2014, ‘El Niño’.
Si ‘Celda 211’ se llevó todos los Goya de aquel 2010, la coproducción hispano-argentina ‘El secreto de sus ojos’ acabó consiguiendo el Óscar a Mejor Película de Habla no Inglesa tras representar a Argentina. Un asesinato sin resolver, una historia de amor imposible, Ricardo Darín, la fina ironía porteña, un final dramático y un monólogo a cargo de Guillermo Francella que nos enseñó qué es en verdad la pasión hicieron que Hollywood quisiese rodar su versión llena de estrellas, sin llegarle a la suela del zapato al original.
Una sola localización, un hombre metido en un ataúd de madera enterrado en medio de ninguna parte, un teléfono móvil como única compañía y un guión sin fisuras de Chris Sparling hicieron que Rodrigo Cortés filmase una de las películas más claustrofóbicas y apasionantes de los últimos años. Ryan Reynolds y 90 minutos de incertidumbre para un thriller que ganó tres Premios Goya, tuvo grandes éxitos en las taquillas europeas y colocó a su director en el panorama internacional.
Entre los múltiples éxitos con el género que Alberto Rodríguez ha tenido en los últimos años, destaca por peso propio esta historia de la Transición que descubrió a Javier Gutiérrez como uno de los actores dramáticos más desaprovechados del cine español y que se fue a las marismas del Guadalquivir a buscar a unas jóvenes desaparecidas para hacer un retrato robot de quién era España en los 70 y quién sigue siendo. Exitazo en un año plagado de triunfos en el cine español.
La crisis española hecha drama pero también ‘thriller’ y una de las mejores películas de acción españolas de los últimos tiempos. Dani de la Torre debutó con un guión de Alberto Marini que especulaba sobre qué ocurriría si una víctima de la recesión decidía tomarse la justicia por su mano y amenazar con explotar el vehículo de uno de los banqueros que le había estafado. Luis Tosar y Javier Gutiérrez en la misma pantalla y un coche que, en dos horas de película, no podía detenerse. Un gozo a disfrutar en el borde de la butaca.
Una vez más, el inquebrantable Luis Tosar, la cara del ‘thriller’ español junto a Antonio de la Torre, encabeza una historia de robos, bancos y mafias legales. Cabecilla de una banda de ladrones que irrumpen en una central con un plan y objetivos claros, lo imprevisible de una acción como ésa provocará vaivenes en su conclusión. Daniel Calparsoro tras las cámaras y el cómplice de Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría, al libreto.
La venganza se sirve en un plato frío, dice el saber popular. Y Raúl Arévalo, por primera vez ejerciendo de director, trabaja con su constante compañero de aventuras, Antonio de la Torre, en una historia árida, cruda, de pura venganza, que anticipa la tragedia y va inexorablemente acercándose a ella como si al inicio hubiese tropezado en una cuesta y bajase rodando sin remedio. Única presencia española en esta última Biennale veneciana, muy celebrada.
Rodrigo Sorogoyen cambia de registro tras el éxito independiente ‘Stockholm’ para estrenar ‘Que Dios nos perdone’, presentada en los festivales de San Sebastián y Sitges con éxito de crítica y público que deja patente la existencia de ese “nuevo cine policiaco español” que ha irrumpido en las salas nacionales a lo largo de este siglo. Antonio de la Torre y Roberto Álamo protagonizan la historia de unos inspectores que, en época del 15M, persiguen a un asesino en serie por las calles de Madrid.
Artículo escrito por losExtras.es
  • Cine