23 de octubre de 2017

'La mano que mece la cuna', un imprescindible en Top cine

Por Matías G. Rebolledo

La mano que mece la cuna es la historia de una familia ordinaria de Seattle, los Bartels. Son la típica familia de los suburbios. Y, para su felicidad, tienen una niña que se llama Emma. Hasta ahí lo normal, nada les haría sospechar del horror que están a punto de experimentar. Prepárate para los giros inesperados, porque aquí te damos cinco razones para que te agarres fuerte al sofá y no te la pierdas en Paramount Channel.
El papel de supuesta niñera perfecta es interpretado magistralmente en La mano que mece la cuna por la actriz norteamericana Rebecca De Mornay (Risky Business). Y lo borda. Y lo borda incluso cuando deja de ser perfecta. Y hasta cuando deja ser niñera. El destino quiso que De Mornay recalase en este papel después de perder el de Campanilla en Hook, en favor de Julia Roberts.
Más allá de la excepcional niñera, en La mano que mece la cuna destaca la sufrida actuación de Anabella Sciorra, a la que pudimos ver después como Gloria Trillo en Los Soprano, por ejemplo. El reparto se completa con grandes de la interpretación como el mismísimo Ernie Hudson (Cazafantasmas), Marr McCoy o Julianne Moore, que es protagonista de una de las escenas más recordadas de la película.
La impresionante casa en la que se rodó La mano que mece la cuna está en Tacoma, Washington, y se ha convertido en un auténtico lugar de peregrinación para los fans de la película. Fue construida en 1891 y tiene más de 600 metros cuadrados. Como detalle, cabe añadir que el pequeño bebé que aparece en la película fue interpretado por trillizos que en realidad eran niñas.
Al principio de la película, cuando Payton susurra una nana mientras pasea al bebé por el parque, la canción que tiene en mente es "El pobre merodeador". Se trata de uno de los temas del musical Los Piratas de Penzance, de Gilbert y Sullivan. Lo revelador del detalle pasa porque cada vez que los personajes cantan alguna canción, esta es del mismo dúo de compositores, famosos a principios de siglo por componer cientos de óperas ligeras.
Muchas veces imitada, la temática y la tensión en La mano que mece la cuna es el estándar dórado del thriller familiar. Esta producción de1992 marca el inicio de una serie de películas que intentaron imitar el clima de terror psicológico y la intranquilidad del hogar. En el Estados Unidos del bienestar, ahora los terrores partían de la propia casa. Ninguna como la original.
Ahora tienes razones de sobra para entrar en la casa de los Bartel y ser testigo del horror. La tensión de este thriller te envolverá, pero querrás ser testigo de todo lo que ocurre. Vente, pero ten mucho cuidado, porque en esta historia nada es lo que parece.
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