Las 5 lecciones de 'Leones por corderos'

Por M. J. Arias

Seis años después de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, Robert Redford se atrevió con una película sobre las motivaciones de Estados Unidos en Afganistán, sobre los errores tras el fatídico 11S y sobre el miedo generalizado en el país. 'Leones por corderos' no es una película sencilla de ver. Es de las que hacen que te plantees muchas cosas, que entiendas otras cuantas y que, sobre todo, aprendas. Gracias a la dirección de Redford, al guión de Matthew Michael Carnahan y a la destreza de un casting soberbio, viendo esta película aprenderás, como mínimo, cinco lecciones.
Lo dice el senador Jasper Irving (Tom Cruise) en un momento de la película y no le falta razón. En su hora de entrevista con Janine Roth (Meryl Streep), este le recuerda cómo los medios les ayudaron a vender la guerra de Irak y cómo ahora vuelven a necesitar de su ayuda para cantar la alabanzas de una nueva estrategia en Afganistán de la que él es el ideólogo. Jasper habla de la necesidad de ida y vuelta entre periodistas y políticos. De necesidad y de responsabilidad compartida.
‘Leones por corderos’ dura algo más que una hora, pero su premisa es la de contar tres hechos que transcurren en 60 minutos. La reunión entre un profesor universitario (Robert Redford) y su alumno (Andrew Garfield). La entrevista entre una veterana reportera (Meryl Streep) y un senador republicano (Tom Cruise). El despliegue de una misión militar estadounidense en Afganistán personificada en dos soldados (Michael Peña y Derek Luke), antiguos alumnos del profesor universitario. Y como estos tres escenarios están conectados entre sí.
Precisamente ese es uno de los puntos más interesantes de ‘Leones por corderos’ y de donde procede el título. De unos alemanes que, alabando a los soldados británicos, dijeron de ellos que eran leones comandados por corderos. Porque las guerras no solo transcurren en el campo de batalla. Hay otra parte que se cuece en los despachos, donde políticos como el senador Irving mueven los hilos desde la comodidad de un sillón. Algo que se ve claramente en la película. También existen otros frentes, como ese despacho del profesor Malley. Un veterano de Vietnam contrario a la guerra que diserta con su alumno sobre eso y sobre la vida en general. Lo que nos lleva a la siguiente lección.
Uno de los argumentos que maneja ‘Leones por corderos’ es por qué un país decide ir a la guerra, por qué unos chavales deciden alistarse. En cuanto a lo primero, es el personaje de Cruise quien (más o menos) lo explica. Habla del miedo que se instauró en el país tras el 11S, de los errores que se cometieron debido a ese terror, pero también de que no se responde a un ataque con diplomacia. Mientras, en el despacho de esa universidad californiana, Malley intenta explicarle a su alumno por qué dos jóvenes pertenecientes a minorías deciden enrolarse en el ejército de un país que ha hecho poco o nada por ellos.
‘Leones por corderos’ es un acierto de principio a fin en cuanto al casting. Desde los más veteranos a los más jóvenes. Michael Peña y Derek Luke representan a la perfección ese idealismo e ingenuidad, pero también valentía, que requieren sus personajes. Andrew Garfield era por entonces casi un desconocido y totalmente creíble (aun lo sería) como un joven despreocupado con mucho potencial que necesita que se lo recuerden. Y luego están los veteranos. Cruise es perfecto para el papel de senador con carisma que encandila al personal. Nadie mejor que Streep para interpretar a una periodista de vuelta de todo a la que el encanto de su interlocutor no va a nublar el entendimiento. Y, como colofón, Redford dirigiéndose a sí mismo como profesor.
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