19 de junio de 2014

Las adaptaciones de Patricia Highsmith, de la más simple a la más retorcida

Por Pedro Moral

Patricia Highsmith no creía en el ser humano y esa misantropía se derramaba en cada novela negra que firmaba. Beber whisky y escribir sobre crímenes eran sus dos vías de escape de un mundo podrido (al menos así lo veía ella). El mal tiene fotogenia y el estreno de ‘LAS DOS CARAS DE ENERO’ vuelve a dejar claro cómo de cinematográfica es la letra de Highsmith. Decenas de novelas se han adaptado hasta ahora de la escritora tejana. A continuación te ofrecemos una lista con las más importantes clasificadas en orden de las menos acertadas a las más inolvidables.

'RIPLEY UNDER GROUND'

Está basada en ‘LA MÁSCARA DE RIPLEY’ y sin pretenderlo demasiado navega entre varios géneros. El director Roger Spottiswoode narra ese lioso enredo en el que Ripley debe ocultar la participación de un misterioso artista en un fraude. El tono debería ser thriller pero el director navega por la sátira quizá sin darse cuenta. Por otro lado está Barry Pepper, un actor al que, siendo bueno, le cuesta llegar a tener carisma que se le presupone a Ripley.

‘THE CRY OF THE OWL’

La novela ‘EL GRITO DE LA LECHUZA’ que la autora estadounidense publicó en 1962 tiene varias adaptaciones. La que nos ocupa la dirigió Jamie Thraves y es la menos Highmith de las dos. La atmósfera recoge bien el universo de la autora y los actores dan la talla, algunos más y otros menos. Julia Stiles maneja con acierto su inexpresivo rostro. El metraje avanza guardando siempre gran cantidad de intriga hasta que la historia de esta mujer que se siente observada por un mirón finaliza de manera atropellada. 

‘NO BESES A UN EXTRAÑO’

Robert Sparr dirigió esta adaptación de ‘EXTRAÑOS EN UN TREN’ en 1969. La guapa actriz Carol Lynley había dejado ya eso de protagonizar anuncios diez años antes cuando le tocó proponer el famoso doble asesinato a Paul Burke. Una película que nada tiene que ver con la obra maestra de Hitchcock aunque aparentemente hablen de lo mismo.

‘AGUAS PROFUNDAS’

Cuenta con la morbosa historia de un marido aparentemente tranquilo y tolerable que es consciente de que su mujer lleva a cabo toda clase de flirteos y cosas más serias. Cuenta con la dirección de un correctísimo Michel Deville. Y lo más importante, Jean-Louis Trintignant encarna a ese marido instalado en una mal disimulada calma que debería de estallar en algún momento del filme. Que ese clímax no esté presente es un misterio sin resolver. 

‘EL JUEGO DE RIPLEY’

En 2002 Liliana Cavani quiso revisar ‘EL JUEGO DE RIPLEY’ que ya había encumbrado Wim Wenders con una gran adaptación. Consigue dos cosas muy loables, que el lioso argumento de un Ripley que decide probar la honradez de un padre de familia enfermo mientras intenta salvaguardar unos negocios que van de mal en peor sea más inteligible que la versión alemana y que John Malkovich se posicione como el mejor Ripley. Sencillamente la mirada del actor es escalofriante.

‘EL GRITO DE LA LECHUZA’

En esta primera adaptación de la novela homónima de Highsmith, Claude Chabrol se centra en el personaje masculino. Christophe Malavoy interpreta a ese marido destrozado que empieza a espiar a su vecina Juliette, una mujer cuyas ordenadas costumbres diarias le producen al protagonista un efecto sedante que le hacen olvidar la ruptura de su matrimonio. Chabrol firma una adaptación muy lograda, con grandes interpretaciones y una angustiosa atmósfera. 

‘HASTA EL ÚLTIMO INFIERNO’

Gérard Depardieu es el encargado de llevar a cuestas el peso de esta adaptación de ‘ESE DULCE MAL’. Otra vez las obsesiones vuelven a poblar las líneas de un guion que se acerca a la maestría de la autora tejana. David está dispuesto a matar por la mujer a la que ama, esto aparentemente es muy bonito, el problema viene cuando ese amor no es correspondido. La película de Claude Miller estuvo nominada a 6 Premios César.

‘EL AMIGO AMERICANO’

Wim Wenders dirigió una de sus mejores películas cuando adaptó ‘EL JUEGO DE RIPLEY’. Dennis Hopper protagoniza este filme neo-noir que destaca por su atmósfera oscura, su tono personal y su admiración por un género que parecía un invento exclusivo de los americanos y que Wenders consiguió elevar al calificativo de culto. La gran película europea de aquel año, de 1977. Ripley tienta a un fabricante de marcos enfermo con la posibilidad de trabajar con un asesino a sueldo para que tras su muerte su familia no tenga un futuro tan precario. Demoledora historia cuya moraleja podría recordar a la de ‘BREAKING BAD’. 

‘LA CELDA DE CRISTAL’

Queda probado que muchas de las grandes adaptaciones de las novelas de Patricia Highsmith vienen de Europa. En este caso Hans W. Geissendörfer adaptó esta novela homónima en la que un arquitecto es condenado por deficiencias en el diseño y construcción de una escuela que se derrumba con todos los niños dentro. Como ocurre en todas las adaptaciones de la escritora tejana, nada es lo que parece. En 1978 la película fue nominada al Óscar como mejor película de habla no inglesa.

‘A PLENO SOL’

René Clément firmó una adaptación considerada imprescindible si lo que pretendes es presumir de buen entendedor de cine francés. El guapísimo Alain Delon se mete en la piel de Ripley en esta adaptación de ‘EL TALENTO DE MR. RIPLEY’. Sin duda la adaptación de Highsmith que más sudor provoca, la más intensa y una de las que más retratan esa podredumbre humana que tanto obsesionaba a la autora.

‘EL TALENTO DE MR. RIPLEY’

La segunda adaptación en el tiempo de la novela homónima de Ripley. Matt Damon sustituye a Alain Delon en el papel de Ripley. Sin ser él lo mejor de la película, ésta brilla con intensidad. La atmósfera es excesiva y angustiosa y la retorcida historia de ese personaje farsante y amoral que va en busca de un playboy mimado para ganar mil dólares y se enamora de su modo de vida  está contada con pulso. La ambición de Anthoni Minghella con esta adaptación podría haberle traicionado, pero no es así. Se ha convertido en un clásico.

‘EXTRAÑOS EN UN TREN’

Esta es, con diferencia, la mejor adaptación que se haya hecho nunca de una novela de Patricia Highsmith.  La película de Alfred Hitchcock es tan retorcida como los garabatos con los que la autora escribió esta historia de dos hombres que no se conocen de nada y que deciden hacer un doble asesinato intercambiándose a las víctimas para garantizarse la impunidad. Ese encuentro en el tren es ya parte de la historia del cine y no es muy aventurado declarar que probablemente y en este caso (sólo en este) la versión cinematográfica supere a las letras de Highsmith.

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