Las grandes divas del cine clásico

Cuando en 1920 se creó el sistema de estudios de Hollywood los productores empezaron buscar a los rostros que llenarían las nuevas películas. En su recorrido las majors las encontraron a ellas: mujeres que marcaron una época y encarnaron los roles que el cine y el mundo necesitaba que fueran. Atemporales, únicas, con una magia que Hollywood intenta reemplazar sin éxito. Ellas son las grandes divas del cine clásico.

Humphrey Bogart y millones de espectadores se quedaron prendados tras verla en Tener y no tener. Su diálogo con el que luego se convertiría en su marido es de sobra conocido por los amantes del cine. Aunque Bogart nunca fue considerado un galán, su mujer sí se convirtió en un objeto de deseo. Feroz, peligrosa, seductora, muy inteligente y siempre con una mirada de aparente desdén; Lauren Bacall mantuvo su atractivo hasta su madurez.
Exuberante, alocada, pícara, una fachada de despreocupación y fingida inocencia tras las que se ocultaba una mujer frágil, maltratada por la vida y con una profunda necesidad de ser amada. Marilyn Monroe brilló más alto que sus compañeras e hizo suyo el dicho de su compañero James Dean: "Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito".  Sus mejores interpretaciones vinieron de la mano de Billy Wilder con La Tentación vive arriba y Con faldas y a lo loco y ella decía que no quería ganar dinero, solamente ser maravillosa. Hollywood sigue sin intentando encontrar a la nueva ambición rubia aunque ni Scarlett Johanson ni Naomi Watts o Michelle Williams (que la interpretó en el último biopic sobre la actriz) han podido reemplazarla.
Su madre la llamaba "patito feo" y ella nunca se consideró realmente guapa. La 2ª Guerra Mundial marcó su metabolismo y la convirtió en una persona extremadamente delgada. Audrey podría haber sido bailarina pero el destino le preparó para la actuación. Consiguió su papel en Vacaciones en Roma (donde coincidió con otro galán del cine, Gregory Peck) gracias a su naturalidad y a partir de ahí se forjaría su leyenda. Edith Head primero y Givenchy después (con Desayuno con diamantes) terminaron de convertirla en estrella y en un icono de la moda. Audrey, con su elegante silueta, su sonrisa, sus ojos de cordero en busca de cariño y sus aires, heredados de su etapa de bailarina se convirtió en icono.
La reina de Hitchcock que luego se convertiría en princesa real, Grace Patricia Kelly tuvo una corta carrera en el cine antes de retirarse para cumplir con sus deberes como regente de Mónaco. Cumplía con el papel de mujer a caballo entre la tradicional ama de casa y la mujer del nuevo mundo. Hitchcock explotó su sonrisa, su estilo natural y su ingenio y la convirtió en una gran estrella. Fue en el rodaje de Atrapa a un ladrón cuando conoció a Rainiero y su destino se selló para siempre. Aún después de abandonar el cine, Grace Kelly se negó a deshacerse del glamour de Hollywood y llevó a Mónaco todo el esplendor del cine.
Antes de que llegara Katharine Hepburn estaba "La Garbo" una mujer que no sonreía y que gozaba del juego de la ambigüedad. Ninguna mujer fue capaz de atraer tanto a los hombres y de lucir el smoking con tanto estilo. Greta Garbo siempre parecía estar por encima de la humanidad, como si su poder irradiara de una fuente superior. A reforzar su imagen contribuyeron su retiro temprano del cine y su deseo por mantener su vida privada en el más absoluto secreto.

¿Cuál es tu favorita?
Sofia Loren ha sido uno de los grandes mitos eróticos del cine europeo y, a pesar de sobrepasar los 80 años, sigue siendo la pura imagen de la belleza y sensualidad. Fue la primera ganadora de habla no inglesade un Oscar por la película Dos Mujeres y en 1991 recibió un Oscar honorífico a su carrera.
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