13 de noviembre de 2017

Las mejores bandas sonoras de los 80

Por Víctor Camarero
 
Porque hay imágenes que no se entienden igual sin la música que les acompaña. Elegimos diez bandas sonoras que dieron mucho que hablar en la década de los 80 y que a día de hoy, se siguen escuchando como el primer día.
Ridley Scott, que ya conocía a Vangelis por un spot que había grabado anteriormente para Channel, lo llamó para que escribiera la música de la que era su última película por aquel entonces: Blade Runner. Un sonido nostálgico, deep y cargado de sintetizadores que significó un antes y un después en las bandas sonoras del séptimo arte.
Aquí el mérito está en la selección porque una banda sonora con las partituras de Mozart es imposible que sea mala. La película de Milos Forman sobre la historia de uno de los músicos más importantes de todos los tiempos se llevó nada más y nada menos que ocho estatuillas; incluyendo, por supuesto, la de Mejor Sonido.
Que John Williams compuso algunas de las mejores bandas sonoras de la historia del cine está claro; quedarse con una, no tanto. Allí dónde no suena nada, el espacio, el compositor norteamericano encontró el sonido perfecto para ambientar una de las sagas de ciencia ficción más relevantes (y largas) del cine.
Un sombrero y una canción. No hace falta más para reconocer al arqueólogo más famoso del mundo. Las aventuras y huidas de Indiana Jones cambiaron para siempre el género gracias a la emoción de la música que John Williams escribió para la película.
Tenía que estar aquí. Fue una de las películas más populares de su época y a día de hoy, treinta años más tarde, se sigue hablando de ella como referente musical. Su banda sonora fue un éxito absoluto y la historia de amor entre sus dos protagonistas, encandiló a toda una generación de adolescentes.
Ennio Morricone es otro de los grandes cuando hablamos de compositores de bandas sonoras de cine. Con Los Intocables de Elliot Ness compuso alguna de las piezas más famosas y bonitas del cine. Una película que no se entiende igual sin la música que la acompaña.
Pasa lo mismo que con La Guerra de las Galaxias e Indiana Jones, la música de John William deja una huella trascendental y se convierte en clásico instantáneo una vez que suena. La antológica escena de E.T. huyendo en bici la seguimos recordando como uno de los momentos más emotivos del cine.
Volvemos con el italiano, al que parece que le encantan las historias de corrupción, mafia y balas. En Érase una vez en América compuso una de las bandas sonoras más complejas y trabajadas que ha escuchado el cine. Un sonido extraordinario para una película igual de buena.
Que esta película nos robara el corazón a todos tiene un culpable principal aparte de sus protagonistas: su música ¿Pero cómo no vamos a llorar? Ennio Morricone sacó su lado más sensible y compuso algunas de las canciones que más lágrimas nos ha arrancado.
Robert Zemeckis puso la película y Alan Silvestre eligió la música. Sonido ochentero elevado a su máxima expresión. Si te gusta la música de Stranger Things está te encantará seguro. Un sonido para sumergirse en la nostalgia, el groove y en ese sentimiento de “cualquier tiempo pasado fue mejor”.