28 de febrero de 2017

Los mejores frases de inicio de las películas (I)

Por Luís Fernández

A todos nos encanta un buen final, y todos conseguimos quedarnos con alguna que otra frase de diferentes películas. Pero que la frase que se nos quede grabada en la memoria sea justo la inicial. O aunque no se nos quede grabada una buena frase que dé pie a la película, que tenga la magia necesaria para que solo en una decena de palabras entremos de lleno en su mundo. Este año 'La llegada' ha marcado un nuevo hito con las palabras pronunciadas por Amy Adams, "la memoria es algo extraño"; y nosotros os dejamos algunas de las que más nos han gustado de la historia del cine. ¿Cuáles son las vuestras?
Christian Slater abre la película de Tony Scott, con guión de Tarantino, y nos da un buen ejemplo de cómo presentar las motivaciones de un personaje a través, simplemente, de referencias. En este caso a través de Elvis: “En ‘El rock de la cárcel’ él era todo aquello en lo que consiste el rockabilly, quiero decir que él es el rockabilly: malo, mezquino, obsceno, grosero. En esa peli nada de lo que ocurría podía importarle, salvo el rock and roll, vivir deprisa, morir joven y dejar un hermoso cadáver. Cuando le veo te aseguro de que me muero por ser como él.” Más tarde en la película incluso confesaría que si se tuviera que acostar con un hombre, sería con Elvis.
“¿Qué fue primero? ¿La música o la miseria? La gente se peocupa por los niños jugando con pistolas, o viendo videos violentos (...) Pero nadie se preocupa de los cientos de niños escuchando miles, literalmente miles de canciones sobre corazones rotos, rechazo, dolor, miseria y pérdida. ¿Escucho música pop porque soy miserable? ¿O soy miserable porque escucho música pop?" Poco más que añadir al monólogo de John Cusack frente a la cámara.
Esta hilarante versión de ‘La letra escarlata’ protagonizada por Emma Stone empieza con una total declaración de intenciones: “Los rumores sobre mi promiscuidad han sido exagerados sobremanera. Yo solía ser anónima, invisible para el sexo opuesto. Si Google Earth fuea un tío, jamás me hubiera encontrada aunque estuviera vestida como un edificio de 10 plantas”.
Probablemente sea ya uno de los inicios más imitados, parodiados, odiados y amados de la historia del cine. Pero la introducción al inicio de la mastodóntica trilogía que coronó a Peter Jackson es antológica. “El mundo a cambiado. Lo siento en el agua. Lo siento en la tierra. Lo huelo en el aire” y acabando con el ya mítico “anillo para gobernarlos a todos”. Una introducción tan épica que cuenta una historia tan grande como la de la trilogía en apenas 3 minutos.
‘El padrino’ empieza de la forma perfecta. Alguien pide un favor a Don Corleone: “Creo en América. América ha hecho mi fortuna. Y crié a mi hija a la manera americana. Le di la libertad, pero -- la enseñé a no deshonrar nunca a su familia. Ella encontró a novio; no era italiano. Ella fue al cine y volvía a casa muy tarde.” Una presentación indirecta de Corleone: le pide ayuda, una ayuda que solo él puede ofrecer. Una petición que Corleone le parece irrespetuosa.
Quizá esta no sea de las frases más espectaculares ni más interesantes, tampoco la más poética ni la más desagradable. Pero el guión de Aaron Sorkin definía en un diálogo y casi en una frase el tipo de personaje ante el que nos enfretábamos. “¿Sabes que hay más gente en China con un CI de genio que gente de cualquier tipo en los Estados Unidos?”. La pantalla en negro, el inicio de este diálogo y David Fincher ponía en marcha una de sus obras cumbres.
“Hay 100,000 calles en esta ciudad. Tú no necesitas saber la ruta. Tú me das un lugar y una hora, yo te doy un periodo de cinco minutos. Si pasa algo dentro de ese periodo soy tuyo. Pase lo que pase. Si algo pasa un minuto antes o después te las arreglas solo. ¿Entiendes?” Ryan Gosling se marcó el papel de su vida en la cinta de Nicolas Winding Refn. Una conversación telefónica, no se necesita nada más para empezar una obra maestra.
Oír recitada en la voz de Nicole Kidman la carta que Virginia Woolf dirigió a su marido, justo antes de suicidarse, al inicio de ‘Las horas’ es demoledor: “Querido: Siento con absoluta seguridad que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Yo sé que esta vez no podré recuperarme. Estoy comenzando a oír voces, y me es imposible concentrarme. Así que hago lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que uno puede ser. No creo que haya habido dos personas más felices que nosotros, hasta que ha venido esta terrible enfermedad.”
No podíamos dejar de incluir una frase perteneciente a un guión de Charlie Kaufman. Una adaptación de un libro magnífico del que supo extraer todo lo mejor. Nicolas Cage demostrando que bajo un buen director podría ser de los grandes: “¿Tengo un pensamiento original en mi cabeza? ¿Tengo un pensamiento original en mi cabeza? ¿En mi cabeza calva? Quizá si fuera más feliz no se me caería el pelo. La vida es corta. Necesito aprovecharla al máximo. Hoy es el primer día del resto de mi vida”.
“Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre, porque un hombre se puede acabar. Pueden detenerle, pueden matarle, pueden olvidarle, pero 400 años más tarde los ideales pueden seguir cambiando el mundo”. Una contundente declaración de ideas la que nos proponía la película protagonizada por Natalie Portman. Imposible olvidar también sus primeras palabras “Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre (...)”.