8 de mayo de 2018

Las mejores frases de 'Los caballeros de la mesa cuadrada'

Por Mikel Iturbe
 
Hablar de Monty Python es hablar de comedia en mayúsculas. Estos famosos humoristas, autores también de la aclamada La vida de Brian, presentan en Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores una película divertida y rompedora. Un filme con chistes atemporales y con frases que han quedado para la historia. En el artículo de hoy os traemos una recopilación de esas frases y de sus geniales contextos, para que recordéis algunos de los mejores momentos de la película.
La película arranca con una estúpida discusión entre Arturo y el soldado de un castillo. El primero de ellos llega hasta el lugar haciendo que cabalga mientras su escudero hace el sonido de los cascos del caballo con unos cocos. Es algo tan absurdo que resulta desternillante, y más cuando el soldado y Arturo comienzan a discutir sobre el origen de los cocos. Hay quien dice que este fue un método de inventiva ante la falta de presupuesto, pero el resultado es un acierto.
¿Es el combate entre Arturo y el Caballero Negro uno de los más legendarios del cine? Es posible que así sea. En este enfrentamiento, Arturo va cortando extremidades al Caballero Negro a medida que este mantiene su moral alta, asegurando que la pérdida de miembros no son más que arañazos o heridas superficiales. Incluso cuando se ha quedado sin brazos y piernas sigue queriendo enfrentarse a Arturo a mordiscos. Al final, termina con un brillante lo dejaremos en empate.
Todos los caballeros de la mesa cuadrada miran asombrados a una construcción que se alza en lo alto de una colina, suspirando el nombre de Camelot. Todos menos Petsy, el escudero y acompañante de Arturo, que, resignado, dice que es una maqueta. Al igual que ocurre con los cocos, en esta escena la película nos muestra cómo es capaz de reírse de sí misma.
Para entrar en el castillo de los franceses, Bedivere, el caballero científico, idea un plan que consiste en repetir la estrategia que los griegos utilizaron con los troyanos. En este caso construyen un gran conejo de madera y se lo entregan a los franceses. Pero cometen un pequeño error de cálculo: olvidan meterse dentro.
Lo gracioso de esta cita es que hace referencia nada más y nada menos que a un conejo blanco de treinta centímetros. Pero eso sí, un conejo que se lanza como una bestia al cuello de sus enemigos. Los caballeros se confían, y acaba devorando a más de uno. Una escena tan ridícula como divertida, que es una de las más icónicas de la película. Al final acaban con la bestia utilizando la "sagrada granada de mano". Surrealismo puro.
Arturo y sus caballeros se encuentran en un puente con un hombre que les hace tres preguntas. Dos de ellas fáciles, y la tercera más difícil, que al fallarla, los caballeros son lanzados al abismo. Pero cuando le toca el turno a Arturo, ha de responder sobre la velocidad de vuelo de las golondrinas sin carga, a lo que pregunta si se refiere a una europea o una africana. Como el hombre no sabe la respuesta, es él el lanzado al abismo.
Otro momento irreverente del filme es cuando Arturo y su escudero Petsy dan con unos extraños caballeros cuya arma más mortífera es decir “¡Ni!”. Lo hacen de una forma aguda y molesta con la que atemorizan a sus enemigos. Por si esto fuera poco, para que los caballeros puedan pasar tienen que cumplir tareas absurdas como talar un árbol con un arenque. Monty Python en estado puro.
Esperamos que os hayan gustado las citas de esta genial película de los Monty Python, que resumen a la perfección su espíritu y su humor inglés. Considerada ya por público y crítica por igual como una de las mejores películas de comedia de todos los tiempos, si no la recordáis bien, nunca es tarde para volver a verla. Además, la tenemos en Paramount Replay, así que… ¡no hay excusas!
  • Cine