26 de marzo de 2015

Las mil y una Cenicientas que ha dado el cine

Por M. J. Arias

Chica pobre y desgraciada maltratada por la vida y su familia postiza con un sentido estoico de la justicia y la bondad tropieza con guapo y encantador príncipe en busca de princesa que se enamora de ella a primera vista y la busca por todo el reino con el fin de desposarla y ofrecerle una vida mejor. Así, a grandes y simplones rasgos, esta es la historia de la Cenicienta. Lo del hada madrina, las hermanastras y la calabaza convertida en carruaje son detalles accesorios.

En realidad, el séptimo arte está lleno de ‘Cenicientas’ y no todas tienen ese sobrenombre, ni hermanastras que las tratan como a sirvientas, ni la cara llena de ceniza de limpiar chimeneas. Después de todo, ahora se llevan más las de gas o las eléctricas. Eso sí, todas tienen algo en común: provienen de la clase trabajadora y se enamoran de un príncipe azul al que eso no le importa lo más mínimo. Estas de aquí son algunas de sus historias. Se llamen Cenicienta o no, todas acaban siéndolo.

Lily James en ‘Cenicienta’ (2015)

Con Kenneth Branagh a los mandos, Disney ha revivido la historia de la Cenicienta convirtiendo a Lily James en una dulce joven huérfana a la que una malísima y pasada de rosca Cate Blanchett le hace la vida imposible por pura envidia. Es la versión clásica del cuento, con príncipe encantador incluido que no es otro que Richard Madden, al que cuesta reconocer con mallas y sin la mugre de 'Juego de Tronos'. Él era Robb Stark.

Anna Kendrick en ‘Into the Woods’ (2014)

No hace mucho se vio a Anna Kendrick dando el do de pecho en el musical 'Into the Woods'. Una películas en la que los personajes de distintos cuentos se encontraban en un mismo bosque encantado y cantarín. Kendrick, cubierta de hollín, era, claro está, una Cenicienta con dotes musicales que soñaba con una vida mejor de la que tenía.

Drew Barrymore en ‘Por siempre jamás’ (1998)

No se llamaba Cenicienta, sino Danielle, Drew Barrymore en la distorsionada versión del cuento que fue ‘Por siempre jamás’. En esencia su historia era la misma, chica huérfana con dos hermanas postizas y una madrasta horribles que un día conoce a su príncipe azul quien la busca sin descanso por todo el reino para casarse con ella. La diferencia básica es que esta protagonista era mucho más independiente y guerrera que la original. Eso y que por ahí andaba Leonardo Da Vinci no se sabe muy bien a santo de qué.

Anne Hathaway en ‘Princesa por sorpresa’ (2001) y ‘Hechizada’ (2004)

Hathaway ha vivido en carne propia y por dos veces lo que es sentirse como una Cenicienta en el cine. ‘Princesa por sorpresa’ era, en realidad, una mezcla de cuentos. Tenía un poco de la historia de chica de clase humilde que se convierte en princesa, pero también mucho del Patito Feo. Quizás ‘Hechizada’, que vino después, tenga más que ver con a historia de la chica cubierta de cenizas y su final feliz. La protagonista de ‘Hechizada’ era una joven a la cual su hada madrina le ha dado el don de la obediencia y tiene que vivir con ello haciendo, quiera o no, todo lo que los demás le pidan por absurdo que parezca. Todo se complica cuando un príncipe se cruza con ella. En ‘Princesa por sorpresa’ no hay príncipe. Al menos en la primera entrega, en la que Mia es una adolescente desgreñada que descubre que es la heredera de un trono.

Julia Roberts en ‘Pretty Woman’ (1990)

Esta es toda una adaptación moderna del cuento de la Cenicienta. Sin zapatos de cristal pero con unos trajes y joyas de alto standing. Vivian es una prostituta a la que un día contrata un apuesto e introvertido millonario. Lo que comienza siendo una simple transacción comercial acaba convirtiéndose en una de las historia de amor más genuinas de todos los tiempos. Un clásico de los noventa que acaba de cumplir los 25 años y que siempre triunfa con cada reposición televisiva.

Jennifer Lopez en ‘Sucedió en Manhattan’ (2002)

Si se cambia prostituta por empleada de la limpieza de un hotel y transacción comercial por equívoco propio de las películas romántica, el resultado es ‘Sucedió en Manhattan’. Esa en la que JLo era una joven y soltera madre de la que se enamora un político alojado en el hotel en el que trabaja. El problema está en que, como en el cuento de la Cenicienta, ella no es quien dice ser y Ralph Fiennes tendrá que demostrar que la quiere por lo que es y no por lo que aparentó ser en su primer encuentro.

Dakota Johnson en ‘50 sombras de Grey’ (2005)

¿Anastasia una Cenicienta? Pues un poco sí, ¿no? Es decir, es una chica joven y guapa que entra a formar parte de la vida de un multimillonario apuesto y con aficiones ocultas que la convertirá en toda una princesa de trajes caros y elegantes. Es una versión muy tergiversada del cuento de Cenicienta, pero algo hay de eso. Eso sí, ’50 sombras de Grey’ podría ser la versión erótica del cuento y Grey, el lobo feroz.

Joan Fontaine en ‘Rebeca’ (1940)

Para el final del post se han quedado esas otras ‘Cenicientas’ del cine que se alejan, pero mucho, de la cándida historia para niños/niñas contada por Disney en 1950. 'Rebeca', que fue diez años antes que esta versión animada, contaba como una joven dama de compañía se enamora de un rico galán que la hace su esposa y la lleva a vivir a su inmensa mansión. Y hasta ahí cualquier parecido con el cuento, porque andando Alfred Hitchcock de por medio hadas no podía haber. Cuando Rebeca llega a su nueva casa se encuentra con un ama de llaves obsesionada con su antigua señora que le hará la vida imposible a la cándida Rebeca. Y el final es poco feliz.

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