27 de febrero de 2014

Las peor vestidas: esos locos ‘looks’ en los Oscar

Por María Pérez

Admitámoslo: lo que más nos gusta de la alfombra roja no son las chicas más guapas con los vestidos que las hacen más guapas aún. ¿Qué sería de unos Oscar sin esa aparición estelar de una actriz vestida de reina del baile de instituto o de emperatriz de Las Vegas? ¿Qué sería de los programas y páginas de bloggers sesudos sin algún desastre modil que comentar y con el que ensañarse? La realidad es que todos estos vestidos (y alguno más que no podemos meter por extensión) hace de nuestra vida postgala de los Oscar mucho más agradable y sin duda mucho más divertida. De hecho, algunos de ellos se recuerdan más que los ganadores de las estatuillas de la edición respectiva y se han convertido en un verdadero icono.

Angelina nos cae bien en esta nueva faceta de adalid de causas justas y madre de familia numerosa, pero echamos un poco de menos sus colgantes con sangre de su pareja del momento, sus besos de tornillo con su hermano y las truculentas historias que se rumoreaban cuando estaba con Billy Bob Thornton. Para recordarnos esa época está el 'look' Morticia que llevó para recoger su Oscar por 'INOCENCIA INTERRUMPIDA'.

 

Barbra compartió Oscar con Katharine Hepburn este año, por 'FUNNY GIRL' y 'EL LEÓN EN INVIERNO' respectivamente. Seguro que la Hepburn se alegró de no ir a la gala.

La gran cantante y actriz, que tendrá una aparición estelar este año, presentó el Oscar a la mejor canción en la edición de 1982 vestida de la Glinda versión disco.

La mayoría sentimos compasión por los cisnes del mundo cuando vimos a la cantante islandesa, que hasta hizo que ponía un huevo en la alfombra roja. Todo muy metafórico.

Ser más cursi que un repollo con lazos en tu vida no te obliga a, de repente, hacerte la rebelde y ponerte un traje de gánster al revés, querida.

Vestida de Bob Mackie, yendo en biquini o como sea: queremos a Cher más que a nuestra propia vida y envidiamos su eterno vientre plano. Ella es la reina de las alfombras rojas y de donde vaya. Por favor, que vuelva.

El icono indie fue así a la fiesta de la revista 'Vanity Fair' después de la gala. Su personaje de 'BIG LOVE' seguro que tendría algo que decir, por ejemplo: "¡Tápate!".

 

No sabemos qué nos gusta menos, si las mallas de ciclista, la falda estilo cortinaje de ópera o el corsé. O todo junto.

La cantante 'country' decidió ir vestida de 'marshmallow' de colores.

Geena Davis (1992)
Ni la altura ni el tipazo de la protagonista de 'THELMA Y LOUISE' salvan el vestido estilo 'novia a la fuga', diseñado por Ruth Meyers y Bill Hargate.

Muy adecuado... Para ir a un funeral en Boston a finales del siglo XIX, sí.

Prueba de que esta chica está perdida sin Tom Ford o Calvin Klein es que eligiese este modelo de Alexander McQueen para ir a la gala, y sobre todo, acompañarlo de ese peinado, ese maquillaje y esas joyas.

Sea con trajes de Vivienne Westwood o referencias a su procedencia en los zapatos o el bolso, la actriz británica siempre parece escapada de un manicomio. Y eso nos gusta.

El vestido que sirvió de inspiración para crear la indumentaria de la Reina de Corazones en 'ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS', o algo así. A cuadros nos quedamos, desde luego.

Lo diseñó ella. Por lo visto no se decidía a llevar esmoquin o ir vestida de novia y le salió esto. Bien por el sastre que lo confeccionó. Seguro que no lo tuvo fácil.

Dudamos mucho que, tal como declaró el diseñador David Cardona (que ha vestido a estrellas como Rihanna o Britney Spears en sus espectáculos), en Europa se dijese que el traje de la prota de Twin Peaks era uno de los mejores de esa edición de los Oscar y poco nos importa que los zapatos customizados fueran de Chanel y que el tutú llevase Swarovskis incrustados.

El vestido elaborado con tarjetas American Express Oro que lució la ganadora del Oscar al Mejor vestuario de ese año por su trabajo en la gran 'PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO' tiene artículo propio en la Wikipedia. Nada más que añadir.

Ella es así...

Y ella también. Pero la adoramos, con sus poses y su todo. Si tiras de las cinchas que cuelgan de la falda, el drapeado se suelta. Seguro.

Lo único que nos gusta de este vestido merengue es que recaudó 12.000 dólares en una subasta a beneficio de la investigación sobre el sida.

El collar de Harry Winston valorado en 9 millones de dólares llevaba un raro diamante color azafrán. Pero no tenía nada que hacer frente al Vera Wang color lavanda.

Seguramente este vestido de Christian Lacroix quedaba de muerte en la pasarela y sobre una modelo a la que le sentase bien, pero era demasiado grande para Uma Thurman en todos los sentidos. Sólo le faltaba unos recogidos de trencitas como los que se han visto en los Globos de Oro este año para parecer una tirolesa el día de su boda.

Nos pasa como con el de Demi Moore o el de Kim Basinger. La realidad es que la actriz afroamericana fue así a presentar la gala de 1993. A pesar de ello, queremos que vuelva a presentar algo.

Artículo escrito por losExtras.es