13 de mayo de 2015

Las señas de identidad de Sofia Coppola

Por Bernardo Pajares

Sin recelos. Cinco largometrajes a sus espaldas son la prueba fehaciente de que Sofia Coppola, por mucho que pese su apellido, la hijísima es una cineasta más que consolidada que ha conseguido algo de lo que muchos otros directores carecen: un sello propio. Su película más taquillera hasta la fecha sigue siendo ‘Lost in Translation’, cuatro millones de dólares de presupuesto y 120 recaudados en todo el mundo, con guion oscarizado de su autoría. Ahí es nada.

El año pasado se rumoreó que ella podría ser la encargada de llevar al cine el cuento de Andersen 'La sirenita' con personajes de carne y hueso. El proyecto no se llegó a confirmar, para desgracia de los fans de Emma Watson. Decimos esto porque la que para muchos sigue siendo Hermione sonaba como la opción idónea para ponerse la peluca roja de Ariel, teniendo en cuenta la buena química que hubo entre ambas en ‘The Bling Ring’. Salga adelante o no esa adaptación que podría quedar más o menos así, estas son las siete constantes del cine de Sofia Coppola.

Las adolescentes, esa raza

Desde 'Lick the Star' -su primer corto- hasta 'The Bling Ring', Sofia Coppola es una mujer que habla de mujeres. Sus protagonistas siempre son muchachas jóvenes que han dejado atrás la niñez pero todavía no han dado ese paso para el que no hay manual de instrucciones que es el de la madurez. En ello están.

El mundo a través de una ventana

Ya estemos en Tokio con Charlotte, el personaje de Scarlett Johansson en 'Lost in Translation', o en Versalles con esa 'Maria Antonieta' interpretada por Kirsten Dunst -su actriz fetiche- que tanto dio que hablar, Sofia Coppola coloca a sus personajes detrás de una ventana. Son sus vidas, sí, pero da la impresión de que ellas se encuentran dentro de una pecera, con la relativa libertad de movimientos que ello implica. ¿Se mueven ellas, se mueve la vida que hay fuera o ambas son correctas?

Luz natural sobreexpuesta

Si hay algo que llama la atención en la filmografía de la hija del maestro Francis Ford Coppola, sin duda es elcuidado acabado estético de sus creaciones. Parte del mérito hay que atribuírselo a Lance Acord, que fue su director de fotografía en 'Lost in Translation' y 'Maria Antonieta'. Esos planos de árboles bañados en luz natural habitualmente sobreexpuesta se han convertido ya en otra de sus señas de identidad. Y no tiene miedo tampoco al contraluz.

Sensualidad en colores pastel

Rosas, amarillos, verdes, azules... En relación directa con el punto anterior, la paleta de la cineasta no suele escatimar en tonos pastel que potencian la poesía de sus imágenes. Sensual para unos, empalagoso para otros, el juego surte su efecto.

Marginados de alto nivel adquisitivo

Sus personajes tienen mucho mundo interior, de eso no hay ninguna duda. Y manejan. Se podría decir que son marginados, si entendemos como marginado a aquel que no sigue la corriente o, como lo define el diccionario de la RAE, el que "no está integrado en la sociedad". Son, eso sí, marginados que viven por todo lo alto, como el Johnny Marco de 'Somewhere' o las ladronzuelas atraídas por el lujo de 'The Bling Ring'.

El momento de transición

Otra cosa que tienen en común esos personajes que nos presenta Sofia Coppola es que se encuentran en un momento clave de sus vidas. Son personas perdidas dentro de sus propios entornos. Están entre dos aguas, y la película cuenta ese momento en el que empiezan a tomar decisiones para ir hacia una orilla o hacia la otra.

Bien de música 'indie'

Es el toque final que adereza el plato, lo que hace que el conjunto coja cuerpo. Tenemos a la adolescente melancólica y de buena familia que pasa por una crisis existencial, tocada por la luz del atardecer mientras viaja por la carretera. ¿Qué se añade? Un par de canciones de Aphex Twin, The Cure, quizás algo de Phoenix -su vocalista es el marido de Coppola- y, si se tercia, Death in Vegas. ¿Hay un premio a la más rara? ¿Alguien dijo Xavier Dolan?

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