16 de febrero de 2015

Las victorias más inesperadas de los Oscar

Por Luís Fernández

¡Ay! Los premios. Esas celebraciones que tanto frustran y alegran. Durante buena parte del año nos convertimos en verdaderos hinchas que apasionadamente defienden a su equipo. Y a veces, simplemente, acabamos distorsionando el valor de estos premios. Pero si bien en el fútbol se premia al que más gana, no necesariamente al que mejor juega; aquí, en teoría, partimos de la base de que se premia a lo mejor del año, a aquellas personas o películas que por su excepcional trabajo han destacado por encima del resto y cuyo resultado los pone en un nivel superior meritorio de ser reconocido. Ahora bien, las artes, como son las artes, tan subjetivas y pasionales que permiten visiones extremadamente diferentes sobre un mismo hecho. Quizá eso es lo que convierte a las temporadas de premios en algo tan trepidante, cualquiera, absolutamente cualquiera puede ganar. Aunque luego nos echemos las manos a la cabeza. Los Oscar  no se salvan de tener un historial complejo en cuanto a premiados y no premiados (sí, Alfred Hitchcock, nos acordamos de que no se te concedió el gran honor de la academia) y hay victorias que siguen siendo especialmente discutidas hoy en día. En su Semana de los Oscar, Paramount Channel emite algunos de esos títulos.

Como no puede ser de otra manera la categoría reina de cada noche de los Oscar, el premio que reconoce a la Mejor Película del año, es el que suele generar una mayor polémica y se han vertido ríos de sangre sobre que hace a una película meritoria de tal reconocimiento para, al final, darse cuenta de que al final son un grupo de personas votando aquellos que más les ha gustado y que consideran mejor. Las votaciones no son producto de un debate y reflexión - como podría ser el caso de las deliveraciones en los festivales internacionales -  sino que muchas veces son  movidas por pasiones y políticas. Y, por ello, muchas veces puedan ser aparentemente contradictorias. 

En estas lides y debates ya hay grandes clásicos. ¿Cómo olvidar a un sorprendidísimo Jack Nicholson leyendo en voz alta 'CRASH'. La pequeña película de Paul Haggis se alzó con la victoria ante poderosas rivales. La gran favorita, 'BROKEBACK MONTAIN', así como 'MUNICH', 'CAPOTE' y 'BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE'. Visto con perspectiva la victoria podía olerse 59 premios y más de 70 nominaciones le precedían y en su gran noche ganaría dos premios importantes como guión original y, especialmente, mejor montaje. No era la gran favorita de la crítica pero sin duda había gustado. Sí, quizá un pequeño shock al pensarse que finalmente Ang Lee vería recompensado su gran trabajo, aunque si se le reconoció como director.

Un caso similar podría ser el de la victoria de la amable 'SHAKESPEARE IN LOVE' frente a 'SALVAR AL SOLDADO RYAN', o la otra gran película bélica del año 'LA DELGADA LÍNEA ROJA' de Terrence Malick. Al final el melodrama de época se impuso a dos cintas más ambiciosas en todos los aspectos, pero nadie puede negar el encanto de la triunfadora. 

Pero las sorpresas de este estilo no son algo reciente quizá el año 1977 es uno de los más controvertidos a este respecto. Ese año dos grandes clásicos como 'NETWORK', 'TAXI DRIVER' Y 'TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE' se medían en la carrera por el Oscar hasta que la sorpresa de la temporada, la historia de un luchador incansable, las venció a todas. 'ROCKY' se alzó con el mayor galardón de la noche, algo que a años vista parece, cuanto menos, debatible. El nivel era tal que cualquiera que fuera la ganadora existiría cierto conflicto en torno a ella. La película protagonizada por Stallone se ha convertido en un clásico de culto por derecho propio pero la maestría de las otras rivales la hace palidecer. 

Curiosos son también los casos de dos grandes clásicos del cine mundial. Uno en el ámbito del western y otro en el musical. Esta última, sin duda, una de las grandes películas de la historia del cine que los Oscar no supieron reconocer en su momento. Hablamos de 'CENTAUROS DEL DESIERTO' y 'CANTANDO BAJO LA LLUVIA'. Decir esos nombres en voz alta trae, indudablemente, resonancias de gran cine, de cine imperecedero. Y las dos compartieron el mismo destino en la gran noche de los Oscar. Ambas perdieron contra dos películas bonitas. Si, bonitas. La primera contra 'LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DÍAS', que ha sobrellevado muy mal el paso del tiempo; y la segunda contra 'EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO'. No son malas películas, pero su victoria resulta ridícula, pues los méritos de unas y otras no tienen comparación. Pero quizá, la perspectiva no ayuda a entender a las películas en su momento y es innegable que ambas enamoraran a su público.

En los años 40 se produjo un caso curioso. No fue para nada una sorpresa ni un momento especialmente chocante, pero si que permite reflexionar sobre la naturaleza de los premios. El caso nos lleva a 1940, cuando Victor Flemming compitió consigo mismo por dos grandísimas películas y acabó ganando por aquella menos atrevida. Hablamos, claro está, de 'LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ' y 'EL MAGO DE OZ'. Nadie puede decir que no se esperara la victoria de una de las producciones más épicas de la historia del cine, una historia sobre el sur de Estados Unidos inmortalizado por Victor en la gran pantalla, un prodigio para la época. Pero no menos prodigiosa era la valientemente oscura película sobre Oz. Mucho más retorcida e imaginativa que la impecable historia sureña. La sorpresa hubiera sido una victoria del musical sobre Oz, pero que maravillosa sorpresa hubiera sido. 

No solo la categoría reina a dado grandes sustos, su compañera habitual de batalla, la categoría de mejor director también ha proporcionado abundantes disgustos a lo largo de la ya dilatada historia de los Oscar. No, señores, Stanley Kubrick no ganó una estatuilla por '2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO', película que no ha envejecido y que el paso del tiempo ha tratado con especial fortuna. Pero el pobre Stanley tuvo que ver como Carol Reed se alzaba con la victoria por 'OLIVER' con un trabajo meritorio pero no especialmente destacable. Quizá más llamativa fue la victoria de Vincent Minnelli por la estupenda 'GIGI' cuando Alfred Hitchcock ni siquiera fue nominado por una de sus grandes obra, 'VERTIGO'.

Es raro que una película que se alza victoriosa no tenga a su director también premiado y, esto, lleva a que grandes realizaciones no se vean reconocidas como debería. El milimétrico trabajo de Robert Zemeckis en 'FORREST GUMP' se impondría a la realización pop de Quentin Tarantino para 'PULP FICTION'; o, mucho más sangrante, la victoria de Robert Benton por la corriente 'KRAMER VS KRAMER' sobre el inmenso trabajo llevado a cabo por Francis Ford Coppola para 'APOCALIPSIS NOW', trabajos que hoy en día no son ni comparables, a pesar de ser extraordinariamente meritorios ambos, el señor Coppola se abría un hueco definitivo en la historia del cine. 

Sin duda han sido muchas otras las sorpresas que nos han deparado los premios Oscar y no solo en las dos grandes categorías. Desde las categorías interpretativas, donde la victoria de Roberto Benigni por 'LA VIDA ES VELLA' aún sigue escociendo entre ciertos sectores, sobre todo por la magnífica interpretación de Edward Norton en 'AMERICAN HISTORY X'; o la cuestionable victoria de Grace Kelly por 'LA ANGUSTIA DE VIVIR' sobre la magnética Judy Garland en 'HA NACIDO UNA ESTRELLA'; pasando por los guiones donde la reciente victoria de 'PRECIOUS' sobre 'UP IN THE AIR' aún levanta ampollas; o, el caso más flagrante de todos, la inexplicable derrota de Emmanuel Lubezki por la fotografía de 'EL ÁRBOL DE LA VIDA', quizá uno de los trabajos más bellos realizados nunca. 

Y para vosotros, ¿cuáles son las mayores sorpresas que recordáis de los Oscar?