18 de octubre de 2017

Libros españoles que querríamos ver en la gran pantalla

Por Fon López

El 20 de octubre se estrena La piel fría, adaptación de la exitosa novela de Albert Sánchez Piñol a manos de Xavier Gens. Tras su paso por el festival de Sitges, la cinta tratará de triunfar en salas comerciales. El cine español ha bebido mucho de la literatura, aunque no siempre ha sabido sacar todo el jugo a nuestra narrativa. Aún quedan muchas grandes obras por llevar a la gran pantalla, así que les hacemos el trabajo a los grandes productores y les ponemos sobre la mesa cinco textos que ya deberían estar filmándose.
El cine español, que ha tratado la posguerra casi siempre desde una perspectiva masculina, bien podría fijarse en la maravillosa historia de Ana María Matute sobre la infancia de Adriana, la protagonista de Paraíso inhabitado que construye un mundo mágico a su alrededor para evadirse de una realidad terrible. Paula Ortiz o Juan Antonio Bayona podrían hacer maravillas con este texto.
El inclasificable Pepe Colubi, colaborador habitual de programas de televisión y publicaciones de cine y cómic sorprendió en 2008 con su primera novela California 83, inspirada en sus propias vivencias. Los videoclips en televisión, el surf, los conciertos de sus grandes ídolos musicales y su propio despertar sexual explotan en la cara del protagonista al igual que su acné de púber. Comedia gamberra con mucha facilidad de atraer al público joven.
La gran Pepa Flores ya encarnó a la bordadora más famosa de nuestra historia en una serie de televisión dirigida por Rafael Moreno, pero la maravillosa adaptación que Paula Ortiz hizo de Bodas de Sangre en La novia nos dejó con ganas de más Lorca en pantalla grande. Y grandes actrices para encarnarla nos sobran.
La musa del indie patrio Zahara nos ha sorprendido recientemente publicando su primera novela. Esta comedia romántica trata de escapar a los clichés típicos del género y construye un tierno relato sobre los treintañeros que se encuentran bastante perdidos entre lo que el Sistema les prometió y lo que realmente han conseguido. Una directora joven (¿Leticia Dolera?) podría hacer maravillas llevando esta historia al lenguaje audiovisual. Si Lena Dunham fue la voz de una generación, ¿lo podrá ser también Zahara?
Al margen de las adaptaciones de su popular saga infantil Manolito Gafotas, la gaditana ha firmado varios guiones originales y ha colaborado delante y detrás de la cámara con su amigo Miguel Albadalejo. La fiebre de nostalgia ochentera que vivimos le vendría muy bien a cualquier productor para vender Lo que me queda por vivir, un drama que cuenta la historia de una periodista radiofónica que se enfrenta sola a la maternidad, a su juventud y al despegar de su carrera profesional en el Madrid de los 80.
¿Veremos pronto alguna de estas historias en pantalla grande? Solo el tiempo nos lo dirá. Mientras tanto, seguiremos leyendo y yendo al cine como insensatos para luego poder salir de la sala y maldecir: "La película me ha gustado pero… ¡el libro era mejor!"
Fotos: Getty Images