8 de junio de 2017

Llorando en el profundo Sur americano

Por Claudia Lorenzo

Es lo que tiene formar parte de un país tan grande que, a la vez, es potencia mundial en el mundo del cine, que uno dice "drama sureño" y miles de películas nos vienen a la cabeza enmarcadas en el sur, sí, pero el estadounidense. Desde conflictos raciales a entornos familiares opresivos, hay millones de razones para considerar que, desde el punto de vista del conflicto, no hay mejor localización que los estados más calurosos de ese país. Y si no, además de a Hollywood, que se lo pregunten a los dramaturgos y escritores norteamericanos del siglo XX.
La historia del amor entre dos mujeres se entrelazaba con la amistad de otras dos, en tiempos diferentes pero con intenciones parecidas. Por un lado, el romance y la convivencia entre Ruth e Idgie son relatados por una antigua familiar suya, Ninny, a una mujer que acaba de conocer en una residencia de ancianos. Por otro lado, a través de las historias que escucha, dicha mujer, Evelyn, comienza a tener más confianza en sí misma y descubre quién es y qué quiere hacer con su vida. Una historia de hace décadas que, sin duda, pasaba el Test de Bechdel mucho antes de que supiésemos qué era.
El drama sureño hecho relato épico, la historia de Escarlata y su inmenso amor por Tara (no Rhett), su plantación de Georgia, es el hilo conductor de esta película que es el retrato de la historia del cine hecha celuloide. Los personajes pivotan alrededor de la fortaleza y el carácter de su protagonista femenina y las legendarias imágenes de la Guerra de Secesión, de su juramento contra el hecho de pasar hambre o de esa despedida tan rompedora y tan honesta de Rhett Butler dejan al resto de los filmes localizados en el sur de Estados Unidos como meros aficionados. Son casi cuatro horas de fotogramas pero, ay, qué fotogramas.
En un pueblo de Mississippi, una joven con aspiraciones literarias y ganas de comerse el mundo encuentra su gran historia tras escuchar hablar a las criadas negras de las grandes señoronas blancas del pueblo y escuchar de dónde vienen, qué piensan, cómo son tratadas y qué desean conseguir. Con el movimiento por los derechos civiles de fondo, las ahora inmensamente conocidas Viola Davis, Emma Watson, Jessica Chastain y Octavia Spencer ofrecen un retrato variado de las diferencias sociales de una época no tan lejana.
La historia de Estados Unidos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX vista a través de los ojos de un hombre ordinario que llega a hacer cosas extraordinarias. Tras salir de su casa de Alabama y recorrer el mundo entero como soldado, jugador profesional de tenis de mesa, corredor de largas distancias y empresario marítimo, Forrest se verá cara a cara con algunos de los personajes y momentos más icónicos de esas décadas. Al final, como todo buen sureño, regresa a casa a establecerse y formar un hogar, cerca de su adorada Jenny y del niño del ‘Sexto Sentido’.
‘Perdición’ no era nada al lado de lo mal que lo pasaba William Hurt por culpa de una rompedora y sudorosa Kathleen Turner en el calor y la humedad de Florida. Y si citamos la obra maestra de Billy Wiilder es porque muchos críticos y espectadores compararon ambas historias –con semejanzas más que evidentes- pero también destacaron el pesimismo aún más arrollador de ‘Fiego en el cuerpo’, el magnetismo de Kathleen Turner, en su debut en la gran pantalla, y el perfecto guión del también debutante tras las cámaras Lawrence Kasdan.
Paul Newman en general debería exponerse como hombre-póster de los dramas sureños americanos, sean adaptaciones de obras de Tennessee Williams o no. Aun así, y estando presente en tan torturadas tragedias, parece también un buen antídoto para los traumas familiares, de los que él conoce muchos. En ‘El largo y cálido verano’, un autoritario Orson Welles intenta emparejarlo con su hija, interpretada por Joanne Woodward, y convertir a este guapo mozo rubio en su heredero. Pero la Woodward tiene personalidad y no se piensa enamorar de tremendo adonis sólo porque el ciudadano Kane lo quiera. De enamorarse, lo hará cuando le dé la real gana. Una delicia de esas que ya no se hacen, ni falta, porque son perfectas como están. Ah, y la película en la que se enamoraron, por siempre jamás, Newman y Woodward, un matrimonio de esos que tampoco se hacen ya.
Una forma de elevar el drama del Katrina en Louisiana al realismo mágico, este filme de Benh Zeitlin, su ópera prima con la que triunfó en Sundance e, incluso, con varias nominaciones a los Óscar, sigue los pasos y la mirada de una niña de seis años, Hushpuppy, que vive con su padre en el bayou y que necesita salir corriendo de su casa, salvar a su padre y escapar de los seres mitológicos que la acechan, justo cuando comienza a caer agua del cielo a raudales. Una historia dura que ofrece una visión diferente y tierna de lo vivido en ese estado tras el paso del Huracán.
Hay dos características que se suelen destacar en las películas sureñas. La primera, su calor asfixiante, que otorga un ambiente opresivo y claustrofóbico a la historia. La segunda, la abundancia de familias infelices, problemáticas o incluso taradas. 'Agosto, Osage County', localizada en Oklahoma, tiene todo de eso y algo más: una madre irrespirable, igual que el clima, una hija oprimida, una rebelde y otra huida, pequeños y grandes dramas entre parientes, que recorren todo el espectro de las tragedias, y mucho diálogo alrededor de lo que significa vivir en un ambiente tan cerrado. Y todo cimentado sobre dos grandes de la interpretación como son Meryl Streep y Julia Roberts.

Fotos: Getty Images
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