21 de marzo de 2018

Los 400 golpes de Truffaut que rompieron las reglas

Por Ignasi Muñoz

A finales de los años cincuenta y durante la siguiente década, un grupo de jóvenes franceses pusieron el cine patas arriba. Los creadores de la revista Cahiers du Cinéma se dedicaron a alabar autores como Alfred Hitchcock y Howard Hawks, que por aquel entonces eran considerados directores de entretenimiento, y a la vez empezaron a crear nuevas formas de narrar y dirigir las películas. Entró una forma más libre de rodar y acabó haciendo que el mundo entero se adaptara a estos jóvenes, derrocando el Hollywood más clásico. Uno de los precursores de esta Nouvelle Vague fue François Truffaut, que debutó con esta maravillosa película llamada Los 400 golpes. Vamos a darte las claves de su importancia para que no te la pierdas el juevesa las 00:25 en Paramount Channel y justo después en la web.
Si bien El Bello Sergio, de Claude Chabrol, es considerada la primera película de la Nouvelle Vague, Los 400 golpes es una de las que le siguieron poco después. Un año antes de que el movimiento rompiera del todo con lo establecido mediante Al final de la escapada, la película de Truffaut fue junto Hiroshima mon amour la que puso la nueva ola en todas las portadas. En el festival de Cannes se hizo con el premio a Mejor Director, su guion fue nominado a los oscars y en su estreno fue vista por 450.000 personas.
La Nouvelle Vague se caracterizó por su ruptura con el artificio del cine americano, centrado en no mostrar nunca errores técnicos ni pequeñas cosas que hicieran al espectador desconectar de la trama. François y el resto de jóvenes franceses quisieron dejar evidente que tras las cámaras había un autor decidiendo la forma de filmar y editar. Y siguiendo el camino de alejarse del cine comercial, empezaron a grabar con material no profesional, en lugares reales alejados de decorados y contando historias muy cercanas a la realidad. Todo esto esta en Los 400 golpes, un golpe de realidad que va directo al pecho.
Otro de los puntos chocantes de Los 400 golpes fue su forma de narrar la infancia. Jean-Pierre Léaud interpreta por primera vez a Antoine Doinel, considerado el alter ego del mismo Truffaut. Juntos realizarían otras cinco películas siguiendo la vida de Doinel (y por tanto, la de Truffaut) a lo largo de los años, y eso fue posible gracias a cómo gente de todo el mundo empatizó con el adolescente. La película ofrece una de las miradas más realistas y naturales a la infancia, desde los problemas familiares hasta la sensación de incomprensión general. Es fácil verse reflejado con Doinel, con su rebeldía y sus travesuras.
La película de Truffaut se ha convertido en un hito del cine a la hora de contar historias sobre adolescentes, tanto es así que es algo común que las películas actuales beban de Los 400 golpes sin temor a que se note. Hay quien compara la reciente Lady Bird con la película de Truffaut, que, por cierto, también tomó prestado muchos elementos. El famoso travelling final de la película está inspirado en Rashomon, de Kurosawa, película que marcó mucho al francés. Kurosawa, por cierto, afirmó una vez que Los 400 golpes era una de las películas más hermosas que había visto. Y es que el buen cine hace esto, tomar prestado algunas cosas… y regalar muchas otras.
Los 400 golpes es una película muy importante en la historia del cine, pero además de eso es una película emotiva, divertida y de lo más entretenida. No hay excusa que valga para no poner Paramount Channel la medianoche del miércoles 22 (o verla en REPLAY desde esa misma noche) y disfrutar de una buena dosis de cine francés.