14 de marzo de 2016

Los 5 roles clásicos del fantasma de discoteca

La noche es el lugar preferido de esos fantasmas que salen a "levantarle la falda a la Luna", como diría Sabina, pero sin el talento de Sabina. Y claro, por cada uno de estos depredadores hay una presa dispuesta a evitar su extinción. Esperemos que, poco a poco, se extingan y den paso a otras especies más evolucionadas, menos fantasmas y un poco más reales.
El invitador no es exactamente lo mismo que "el pagafantas". El invitador no es necesariamente un pringado sin vida, el pagafantas sí. El invitador es tan solo un tipo con dinero, acostumbrado a tirar de tarjeta para solucionar sus problemas o tener compañía. El invitador tiene su alma gemela en algunas listillas de turno, que también están acostumbradas a dar afecto a cambio de algo, a ser posible material.
Tirar de poder es casi mejor que tirar de tarjeta. El aura que rodea al dueño de ciertos locales es un anzuelo perfecto: tarde o temprano alguien pica.
El habla fluida, la labia, no deben ser confundidas con las malas artes del bocazas. El bocazas grita demasiado delante de la gente, presume de cualquier cosa, cuenta historias pasadas por el amplificador de su ego, historias que reverberan más que los graves del altavoz al lado de la barra. Ni caso.
Hay mucha gente falta de cariño, de abrazos, de autoestima o de lo que sea... Este es el nicho perfecto del halagador, el fantasma plomizo que asegura ver en la víctima más virtudes que una echadora de cartas a fin de mes.
La versión aventurera del "jefe de todo esto" es el tipo con el deportivo aparcado en la puerta. Símbolos de libertad, culto al individuo, proyección de un pene de proporciones minúsculas, no sabemos, pero hay coches verdaderamente afrodisíacos, aunque sea para dar una vueltecita. Al final, es mejor dejar que se pierda en los túneles de la M-30.
Y si estás harto de ver 'fantasmones' como estos y quieres verlos de verdad, no te pierdas los nuevos episodios de 'Deadbeat' en Comedy Central. Todos los martes a las 23:45h.
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