Los clichés más habituales de las películas de terror

Sin duda los malos de las pelis de terror están hechos de otra pasta: les puedes pegar, atropellar, ahogar, quemar o apuñalar. No importa, normalmente siempre sobreviven para protagonizar la segunda parte. Suelen ser criaturas extremadamente lentas, lo que no impide que la víctima sufra hasta llegar al coche donde, tras encontrar la llave, descubre que este no arranca...

Seguro que ya has recordado muchas películas de miedo en las que esto sucede. Pues bien, aquí va una lista de clichés para ver si te acuerdas del resto:
No puede faltar el típico grupo de chavales que pinchan rueda en una autopista alejada de la civilización. Este grupo está compuesto por un par de cachas, una mujer sexy, un friki y una chica lista (nuestra heroína). Tras quedarse tirados en medio de la nada y discutir un rato entre ellos, deciden empezar a buscar ayuda. Por suerte cerca de la carretera siempre hay un bosque donde buscar refugio, un pueblo que no sale en los mapas o una gasolinera mugrienta. Los carteles de Coca-Cola antiguos en estos lugares son todo un clásico. 

Tras lograr entablar contacto con un lugareño, la ayuda no era tan amigable como pensábamos y, para variar, el grupo acabará separándose. Para colmo, la policía no les cree y hasta puede ser cómplice de algún asesino... Si hay un poli crédulo este acabará muerto cuando vaya a investigar.

Si el "malo" de la pelíula es un ente paranormal, este siempre hará acto de presencia a través de un espejo o un pasillo. No hace falta mirar debajo de la cama si alguien sospecha de un fantasma, pues este lugar está reservado para payasos psicópatas o muñecos que cobran vida. Por lo general, los niños y los perros siempre sienten las presencias paranormales, pero nadie les hace caso. Por lo que no faltarán padres incrédulos que acaben con un susto de muerte al descubrir que la tele codificada no es el Plus. Y para ayudar a crear clímax, el concierto de puertas y bombillas tintineantes está asegurado.

Los teléfonos móviles los carga el diablo. En el momento que más los necesitas, siempre se quedan sin cobertura o sin batería. Si consigues un teléfono público (¿aún existen?), se cortará en cuanto vayas a decir dónde te encuentras. Y si contesta algún teléfono, escucharás respiraciones extrañas o una voz te dirá que vas a morir. Así que olvídate del móvil y corre.

Coge una linterna hasta que se quede sin pilas en el peor momento, enciérrate en un armario y ruega para que alguien te ayude. Lo normal es que aparezca algún héroe improvisado que siempre termina muerto. Ah, tampoco hagas autostop. Los camioneros suelen ser también asesinos. Y no te preocupes si algún loco te tira al suelo. Siempre hay un cuchillo o un trozo de vidrio cerca que pueda ayudarte.

Si resulta que te despiertas pensando que todo era un sueño, pellízcate, puede que estés aún dentro de otro sueño...

¿Por qué todos los protas van directos a investigar cuando muere alguien? ¿Por qué se meten en cabañas que emanan niebla? O bien les faltan dos dedos de frente, o es que no han visto suficientes pelis de terror...
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