Los empleos más icónicos del cine

Por M. J. Arias
 
Ganarse el jornal (como dicen los padres) no tiene porque ser un calvario. No, al menos, para quienes disfruten de estas profesiones vistas en la pantalla de un cine o alguna que se le parezca en el mundo real.
Es el mejor trabajo del mundo se mire por donde se mire. Todo el día entre juguetes, probándolos, opinando sobre ellos y dándose el gusto de no tener que crecer, al menos en espíritu. Y si encima te dejan marcarte un bailecito en aquel piano molón de ‘Big’ como a Tom Hanks, mejor que mejor. No se puede pedir más. Jugar en la oficina y que te paguen por ello. Y a Hanks le pagaban bastante bien, que menudo apartamento se alquila.
Es la nave más famosa de la gran pantalla con permiso del Enterprise. Algunos dirán que mola más sentarse en el sillón de capitán de la nave de ‘Star Trek’, pero el Halcón Milenario de ‘Star Wars’ es mucho Halcón Milenario. No tendrá tanto glamour ni eso de la curvatura, pero tiene a Chewbacca de copiloto y eso es un punto extra. Eso y que paseando en él igual te encuentras una espada láser abandonada allí como por casualidad.
Periodista, pero americano, de los que descubren grandes casos de corrupción política, religiosa y financiera. De esos con fuentes ultrasecretas e importantes capaces de derrocar gobiernos y grandes empresas. Porque, las cosas como son, el periodismo que venden los americanos en sus películas se parece muy poco al que luego ejercen la mayoría de plumillas del mundo. ¿No? Eso o te toca ir por ahí dando un paseo en Vespa con Audrey Hepburn por Roma, que tampoco está nada mal.
Así cualquiera vuelve a clase. Nada de tochos de física o latín. Aquí se estudia cuidado de las criaturas mágicas, pociones, transformación, defensa contra las artes oscuras y una ristra de asignaturas con títulos mucho más apetecibles que economía mundial. Es verdad que son más arriesgadas que las materias impartidas en un colegio muggle, pero ¿y lo divertido que es ir por ahí con una varita mágica y volar es escoba?
Vale, lo más probable es que acabes masacrado y expulsado de la Tierra de malos modos por tu insaciable sed de conquistar mundos y aniquilar especies, pero hasta que consigan echarte te lo habrás pasado en grande rompiéndolo todo. Y nada como romper cosas para relajar unos grados la tensión y el estrés de tener que volver al trabajo.
Trabajar en Wall Street tiene fama de ser una profesión con una alto grado de estrés, pero viendo lo bien que se lo pasaban Leonardo DiCaprio y sus compinches en aquella locura que fue el hasta ahora último estreno en cines de Martin Scorsese, da como para pensárselo. Dinero a espuertas, fiestas en la oficina, lujos… Lo de acabar en la cárcel ya no gusta tanto, eso sí.
Sí, pero como Indiana Jones. No vale ser un arqueólogo cualquiera. Porque la de niños que han soñado con ser de mayor como el doctor Jones, recorrer el mundo en busca de preciados y únicos tesoros, correr aventuras y enfrentarse a nazis y villanos para salvar el cáliz, por ejemplo. Luego resulta que ser arqueólogo es mucho menos divertido y tiene más que ver con brochas y excavaciones, pero bueno, soñar es gratis.
Fotos: Getty Images
Artículo escrito por losExtras.es