30 de septiembre de 2014

Los escenarios del ‘thriller’ español

Por Roberto Bra

Una vez más, y van unas cuantas este año, el cine español ha demostrado su calidad y potencial en la última película de Alberto Rodríguez. Situada en las marismas del Guadalquivir, cuya ambientación hacen de la cinta Rodríguez un portento no solo narrativo sino también visual, la película es una nueva demostración de los potentes 'thrillers' que se hacen en nuestro país. Pero anteriormente también ha habido otros thrillers cuya ambientación ha jugado, de una forma u otra, un papel importante o al menos destacable en la cinta. Seleccionamos algunas de esas ambientaciones del thriller patrio.

La Sevilla marginal

 

El director de ‘LA ISLA MÍNIMA’ es, probablemente, uno de los directores españoles que más dominio sobre este género ejerce en la actualidad. En su anterior película, ‘GRUPO 7’, Alberto Rodríguez nos situaba en la Sevilla de 1987 para retratar la historia de un conjunto de policías sin escrúpulos, dispuestos a todo con tal de lograr sus objetivos en el departamento de antidrogas. Un lienzo de una Sevilla que en 1987 se preparaba para acoger la Expo del 92 y que muestra las partes más marginales de la ciudad andaluza con el mismo pulso que muestra las marismas del Guadalquivir.

La encapotada Coruña

En el otro lado de la Península situó Daniel Calparsoro ‘INVASOR’, concretamente en la ciudad gallega de A Coruña, donde Pablo, tras sufrir un ataque mientras ejercía de médico militar español enviado en misión de paz a Irak, investigará los entresijos de una operación que todo el mundo le fuerza a olvidar. Un montaje frénetico y dilemas éticos con ecos de la saga Bourne se juntan en una cinta en la que nada es lo que parece.

Una cárcel a punto de reventar

En 2009 Daniel Monzón grabó su nombre a fuego en la industria del cine español con este thriller carcelario protagonizado por Luis Tosar y Alberto Ammann que consiguió nada más y nada menos que 8 Premios Goya. Ambientada en una cárcel española, ‘CELDA 211’ narra la historia de Juan (Alberto Ammann),un funcionario de prisiones que se ve atrapado en un motín carcelario. En ese momento decide hacerse pasar por un preso más para salvar su vida y para poner fin a la revuelta.

La sofisticada Oxford

Como su propio nombre indica, LOS CRÍMENES DE OXFORD, dirigida en 2008 por Alex de la Iglesia se ambientaba en la ciudad británica de Oxford. En dicha ciudad un estudiante y su profesor deciden investigar una serie de asesinatos, utilizando códigos matemáticos, para encontrar el patrón que sigue el asesino en serie que ha cometido los crímenes. Una brillante puesta en escena y un ritmo adictivo se juntan en esta película del siempre interesante Alex de la Iglesia.

Los sótanos de la universidad

Que Alejandro Amenábar vuelva a aparecer en esta lista no es cuestión de admiración excesiva por parte del firmante de este artículo (que también) sino que responde a que su ópera prima, ‘TESIS’, tiene probablemente una de las mejores ambientaciones del thriller español: la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid. Ahí es donde Ángela, estudiante de Imagen, está preparando una tesis sobre la violencia audiovisual. Como complemento a su trabajo, su director de tesis se compromete a buscar en la videoteca de la facultad material para ella, pero al día siguiente es hallado muerto. Ángela conoce a Chema, un compañero experto en cine gore y pornográfico, y a Bosco, un extraño chico, amigo íntimo de una joven asesinada en una snuff movie.Perturbadora, escalofriante y profundamente intrigante, ‘TESIS’ fue el inicio de una de las carreras más brillantes del cine español.

Un laboratorio en el bosque

Nacho Vigalondo sólo necesitó de un bosque y un laboratorio científico para ambientar uno de los 'thrillers' más experimentales (sino el que más) del cine español. En ‘LOS CRONOCRÍMENES’, un hombre descubre a través de sus prismáticos a una preciosa joven e intenta encontrarla en la profundidad del bosque. De repente, un individuo armado con unas tijeras y la cara vendada lo ataca por la espalda, a pesar de lo cual consigue huir y llega a un laboratorio científico situado en mitad del bosque. Allí, una máquina le ofrece la oportunidad de realizar un viaje extraordinario, un viaje en el que la posibilidad de encontrarse a sí mismo será la primera de una serie de catástrofes de consecuencias imprevisibles. ¿Extraño? Si ¿Interesante? Probablemente de lo más interesante que haya dado el cine español y que, además, sirvió para confirmar el talento infrenable de Vigalondo.

Un edificio cualquiera

Pero no todas las localizaciones tienen porque ser en ciudades o países extranjeros y sino que se lo digan a ‘LA COMUNIDAD’ de Alex de la Iglesia. La cinta de Alex de la Iglesia cuenta la historia de Julia, una mujer madura que trabaja en una agencia inmobiliaria y que encuentra 300 millones escondidos en un piso. A continuación se traslada al apartamento de arriba y esconde el dinero, pero tiene que enfrentarse a la desquiciada comunidad de vecinos, encabezada por un administrador sin escrúpulos que hará todo lo posible para retenerla y quedarse con la fortuna. Además de muchas otras virtudes, el filme de Alex de la Iglesia sirve como claro ejemplo de que un ambiente tal como una comunidad de vecinos también puede ser el escenario perfecto para ambientar un brillante thriller.

Las calles de Madrid...

Surrealismo, ciencia-ficción y thriller psicológico se juntan en la segunda película de Alejandro Amenábar donde César, un atractivo joven conoce a Sofía y se enamora de ella, pero Nuria, su antigua amante, se muere de celos. Al día siguiente, yendo en coche con César, intenta suicidarse. Cuando César se despierta en el hospital, descubre que su rostro ha quedado horriblemente desfigurado. Las calles de Madrid sirven de escenario de este misterioso 'thriller' que esconde algunas de las escenas más emblemáticas de nuestro cine como esa en la que Eduardo Noriega corre por una Gran Vía completamente desierta. Historia del cine español.

... y las de Nueva York

Alfredo Landa protagonizó esta película dirigida por Jose Luís Garci y ambientada en diferentes escenarios de las ciudades de Madrid y Nueva York. Areta, un antiguo policía que trabaja como detective, recibe el encargo de encontrar a la hija de un empresario de Ponferrada. Gracias al novio, averigua que la chica estaba embarazada y huyó de casa. A partir de ese momento, empieza a sufrir todo tipo de presiones para que abandone el caso, pero Areta seguirá investigando hasta el final. Cine negro con un toque de thriller se juntan en una de las películas más recordadas de José Luis Garci.

O un simple ataúd

Además de ser una de las películas españolas más arriesgadas y valientes de los últimos años, la película de Rodrigo Cortés nos ofrece una ambientación única: un ataúd situado a varios metros bajo tierra que será el único escenario de toda la cinta. Ryan Reynolds interpreta a un contratista civil en Irak que se despierta enterrado vivo en un viejo ataúd de madera sin más armas que un teléfono móvil y un mechero. Presentada en Sundance en 2010, y ganadora ese mismo año de tres premios Goya, probablemente pasará mucho tiempo hasta que una película española supere en claustrofobia a esta inmensa obra rodada por Rodrigo Cortés.

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