24 de septiembre de 2014

Los ingredientes para la saga juvenil perfecta

Por Ruben Miguélez

El pasado fin de semana 'EL CORREDOR DEL LABERINTO' se alzó a lo más alto de la taquilla española. La última adaptación al cine de un best-seller juvenil se impuso al resto de opciones sumando casi millón y medio de euros en sus tres primeros días. Antes de ella lo consiguió 'DIVERGENTE' hace unos meses, asegurándose la adaptación del segundo y el tercer tomo de las aventuras protagonizadas por Shailene Woodley. 'EL CORREDOR DEL LABERINTO' también lo consigue, puesto que a su liderazgo en España se le ha sumado el más importante: el de la taquilla norteamericana. Pero esta oleada de películas juveniles de tres o cuatro partes que recaudan millones y millones ya no suponen un fenómeno aislado, ahora forman parte de toda una corriente de moda que hace que podamos identificar los ingredientes imprescindibles para conseguir una saga juvenil perfecta:

1. Un héroe corriente

No hay saga juvenil que valga sin un héroe al que le espectador quiera corear. En 'EL CORREDOR DEL LABERINTO' lo encontramos en Dylan Thomas O'Brien, quien interpreta a un joven que se despierta con la memoria totalmente borrada y en medio de una comunidad compuesta solamente por chicos, ninguno de ellos adulto. Esta comunidad ha sido atrapada en el centro de un laberinto y los "corredores" son su única esperanza para encontrar la salida. Eso sí, convertirse en corredor implica arriesgar tu vida por encontrar una forma de escape para él y para toda la comunidad. También implica convertirse en el héroe de la película y en el ingrediente principal para que esta funcione.

2. Unos amigos inseparables

Un buen héroe funciona, pero él solo -o ella sola- no puede sostener una saga dirigida a cientos de miles de adolescentes. O al menos no en la mayor parte de los casos. Para conseguir esto, hacen falta un par de ingredientes básicos: los amigos del protagonista. El mejor ejemplo lo encontramos en una de las sagas más exitosas de la historia del cine: 'HARRY POTTER'. Durante sus ocho películas, todas ellas blockbusters de recudaciones millonarias, no solamente hemos acompañado en sus aventuras a Harry, el joven que sobrevivió, si no que también lo hemos hecho de la mano de sus dos mejores amigos, Ron y Hermione, quienes han acumulado legiones y legiones de fans, sumándose al fenómeno fan. 

3. Una historia de amor

Al héroe también podemos añadirle un ingrediente que nunca falla: un interés amoroso. Está muy bien que los jóvenes se sientan identificados con su protagonista, o sufran viéndoles luchar por sus principios -como todo buen héroe-, pero todos quieren ver una historia de amor. Tris (Shailene Woodley) sería mucho menos interesante en 'DIVERGENTE' si no fuera por Cuatro (Theo James), su instructor y, a la vez, su romance de película.

4. El romance a tres bandas funciona

El amor incondicional hacia un hombre o mujer está muy bien, y ningún adolescente puede evitar verse reflejado en un amor platónico de gran pantalla. Pero hay algo que es todavía más efectivo: cuando el protagonista no puede decidirse entre dos personas. Y si es una jovencita indecisa entre dos hombres, mejor. No hay fan de 'CREPÚSCULO' que no sea del "Team Edward" o del "Team Jacob". El vampiro blanquecino y el hombre lobo musculitos no solamente han dividido a Bella Swan, la protagonista de la saga, si no también a los fans, que han bebido los vientos por uno o por el otro, y además han comprando millones de entradas. 

5. La ciencia ficción,también

En una década en la que Marvel domina por completo la producción de superhéroes de cine, no podemos olvidar los comienzos del siglo XXI, cuando en los años 2000 y 2002 llegaban respectivamente 'X-MEN' y 'SPIDERMAN' y lo hacían por la puerta grande. Ambas tienen algunos de los ingredientes principales para el éxito: héroes, romances, amistad, y añaden un último ingrediente, la ciencia-ficción. La saga de mutantes ha recaudado más de 1.200 millones y la trilogía de Spider-man de Sam Raimi acumuló más de 1.000 millones. 

6. Y si es una distopía, mejor

'LOS JUEGOS DEL HAMBRE' ha convertido las distopías en la nueva moda en cuanto a sagas juveniles se refiere. Una distopía es una sociedad ficticia, normalmente localizada en el futuro, que es indeseable para sus protagonistas. Por ejemplo, en 'LOS JUEGOS DEL HAMBRE' Katniss forma parte de una sociedad en la que el Capitolio domina los 12 distritos que forman Panem y somete a sus habitantes al poder del gobierno central. Cada año, el Capitolio obliga a los distritos a elegir a dos jóvenes, un hombre y una mujer, que lucharán a muerte en un campo de batalla del que solamente uno saldrá con vida. Este blockbuster, una versión juvenil de 'BATTLE ROYALE' y la saga que ha lanzado al éxito a Jennifer Lawrence ha recudado más de 1.500 millones de dólares con sus dos primeras entregas. Y todavía quedan otras dos. 

7. Un enemigo duro de derrotar 

No todo puede ser bueno y no solamente de héroes, grandes amigos y romances perfectos puede vivir un adolescente. También hay que darle un enemigo malvado al que quieran derrotar. No encontramos mejor ejemplo que el de Voldemort, némesis de Harry Potter y pesadilla del trío protagonista desde la primera a la última película de la saga. Que el héroe tenga un enemigo al que derrotar es casi tan importante como el hecho de que este villano sea carismático. En numerosas ocasiones, el malo cosecha más fans que numerosos miembros del equipo de los buenos. Y si no que se lo pregunten a Locki, enemigo de Los Vengadores y uno de los villanos más carismáticos que nos ha dado el cine de acción reciente. 

8. Y que no falte gente joven y guapa

Desde Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, Emma Watson o Taylor Lautner hasta Mario Casas y María Valverde... todos tienen dos cosas en común: son jóvenes y guapos. Algunos incluso muy guapos. La juventud y la belleza no son ingredientes infalibles, pero sí es cierto que las adolescentes tienden a derretirse por esos protagonistas masculinos jóvenes y fuertes. Y si ellos pueden disfrutar con una protagonista atractiva con la que sueñen por las noches, mejor que mejor. Así si contamos con todos los ingredientes anteriores y además le sumamos este último, estamos a un paso del éxito.

  • Extras