6 de julio de 2016

Los mejores momentos de Stallone fuera de la pantalla (de cine)

Por M.J. Arias

Sylvester Stallone se ha caracterizado siempre por ser un actor de corte más bien serio, poco expresivo, especializado en la acción y los personajes sin muchos motivos para las grandes alegrías. Rambo y Rocky son el mejor ejemplo. Lo suyo es masacrar al enemigo ya sea armado con un cuchillo, con una metralleta o a puño limpio. Un tipo duro, vamos. Con el que no apetece andarse con bromitas. Sin embargo, eso es solo en la pantalla. Porque pese a su aspecto de chicarrón fornido, Sly tiene su punto simpático y sentimental. No lo saca mucho a relucir, pero ahí está.
Vale que se olvidó de su compañero de reparto en los agradecimientos, pero es que los nervios de estar allí arriba y llevarse su primer Globo de Oro le pasan factura a cualquiera. Le llovieron las críticas por ello. Aún así, su discurso tuvo miga. Ver ahí a un ajado Stallone diciendo eso de “Sobre todo, quiero darle las gracias a mi amigo invisible Rocky Balboa por ser el mejor amigo que he tenido” fue un momentazo.
Una marca de cerveza mexicana, habitual patrocinadora de combates de boxeo, contrató a Sly como imagen para una serie de anuncios que no tienen desperdicio. Imagínate estar cantando en la ducha y que de pronto aparezca Stallone en tu baño. O que saques a pasear a tu perro y cruzártelo paseando a su mascota, que no es un can si no un león. Impagable. Más aún oyéndole hablar en español.
Porque Stallone puede ser también un tipo gracioso, y no solo el que pone cara de triste y reparte mamporros o dispara a lo loco. O puede que no. al menos lo intentó. Porque lo cierto es que su monólogo, a finales de los noventa, bien podría pasar por uno de los menos graciosos del longevo programa de televisión.
Vale, puede que su monólogo en Saturday Night Live no tuviese ni pizca de gracia, pero solo por verle mover las caderas cual descosido al ritmo de la música disco merece la pena invitarle al programa. Si es que a Stallone siempre se le ha dado mejor la acción que la palabra.
Fue en The Graham Norton Show y bajo la atenta mirada de Robert De Niro. El presentador le pregunta cómo hace eso de que se le mueva toda la cara cuando le asestan un puñetazo y él explica que hay dos formas. Una, la más efectiva y realista, dejar que te den de verdad. Eso no falla nunca. Si no, siempre queda el recurso de saber girar la cara a tiempo para que parezca verdad. La lección acaba con una parte práctica que no tiene desperdicio.
Cuando en la última gala de los Oscar abrieron el sobre con el nombre del ganador del Oscar en reparto y dijeron el nombre de Mark Rylance ('El puente de los espías') y no el de Stallone, muchos fueron los que se decepcionaron. Y el que más, quizá, no fue el propio actor, sino su amigo Arnold Schwarzenegger, quien reaccionó en las redes sociales con una auténtica declaración de amistad incondicional. "Sly, solo para recordarte: no importa lo que digan, para mí tú eres el mejor, eras el ganador, estoy orgulloso de ti". Precioso momento propiciado por la amistad entre ambos.
Artículo escrito por losExtras.es