18 de julio de 2016

Los mejores tiroteos del western

Por Pedro Moral

King Vidor quería hacer una película para lucimiento de su novia, la guapísima Jennifer Jones. Así que decidió adaptar una novela de Niven Busch y contar la historia de una joven mestiza (Jones) enviada a Texas para trabajar en el rancho de un estricto sendador. Sus dos jóvenes hijos, un educado y caballeroso Joseph Cotten y otro rebelde e impulsivo interpretado por Gregory Peck comienzan a rivalizar por el amor de la chica. Todo esto nos lleva al mítico clímax de este wester romántico: Un duelo (al sol) en las áridas montañas y uno de los finales más arrebatadores y románticos de la historia del cine. Lo que nos ha incitado a hacer un TOP con los mejores tiroteos del western:
Kevin Costner dirigió esta película con las grandes aspiraciones de un autor. Un western que podría definirse como imperfecto. La historia es sencilla tres pistoleros que huyen de su pasado y que conducen ganado por las praderas (los tres justos y leales) deciden tomar partido en Harmonville, una ciudad dominada por un despótico ranchero y un sheriff corrupto. La película no inventa nada, no hay nada en ella que John Ford o Clint Eastwood hayan hecho antes. Entonces, ¿por qué ponerla en la lista? Sencillamente Kevin Costner consiguió el tiroteo más realista de la historia del cine. Los balazos son tan realistas que agacharás la cabeza cuando lo veas.
Los tres bandidos, el bueno, el feo y el malo, se enfrentan en su última batalla en un espacio circular, en un cementerio. Sergio Leone rueda con una tensión sublime este tiroteo repleto de primerísimos primeros planos, de música épica… Los tres personajes dispuestos en forma de triángulo se miran con intensidad, la cámara gira y los nervios crecen en el espectador casi al mismo tiempo que los de los protagonistas. Y Bam!
Quentin Tarantino ha declarado en alguna ocasión que siempre que se hecha novia le pone Rio Bravo. Si le gusta, se queda con ella, sino, es momento de romper. Rio Bravo no es especialmente violenta, pero sin embargo es uno de los western más divertidos de todos los tiempos. Howard Hawks hizo algo inédito, consiguió darle al típico tiroteo un tono casi festivo. Los villanos se han atrincherado en un granero y John Wayne y los suyos lanzan cartuchos de dinamita al aire mientras los van haciendo estallar, de esta forma los consiguen sacar al exterior ya ahí comienza el tiroteo de verdad.
“¡Ah! ¡Y no volváis a molestar a ninguna puta! ¡Porque volveré y os mataré a todos, hijos de puta!” así es como el mítico personaje de Clint Eastwood, el asesino de mujeres y niños William Munny, justifica la matanza que acaba de llevar a cabo disparando a unos cuantos malechores liderados por Gene Hackman. Es uno de los tiroteos más claustrofóbicos de la historia, pura tensión. Munny llega a un bar, una ratonera, adornada con el cadáver de su amigo y decide acabar con todos los que estén allí con su magnánima escopeta. Sin embargo, las balas no le duran demasiado…
John Ford, el padre del western, tenía que estar en el primer puesto. El director americano reinventó el género que él mismo había visto nacer con esta película memorable y revolucionaria. Trasngredió sus propios códigos para dirigir una obra romántica, lírica y una maravillosa reflexión de lo que significa ser una leyenda. Llena de personajes crepusculares estamos ante el atardecer de los western. El duelo no es visualmente el mejor duelo de la historia, pero su significado, para el género y la propia mitología de la película, cambiaron la historia del cine. Así, sin más. El camarero Ransom Stoddard contra el villano Liberty Valance.