8 de marzo de 2017

Los mejores trucos de Harry Houdini

Por Claudia Lorenzo

El mago más grande de todos los tiempos era, sobre todo, un escapista, un hombre que prometía salir de cualquier entuerto en el que estuviese envuelto, sobre todo si las dificultades aumentaban poco a poco. Y la mayor parte de sus trucos más famosos provenían de eso, del más difícil todavía. Renegaba de lo paranormal y defendía que todo su trabajo se basaba en el esfuerzo, desde aquel con el que entrenaba todos los días hasta aquel que utilizaba para inventar nuevos entretenimientos. Aquí, unos ejemplos.
Houdini era un artista capaz de escaparse de ataduras de todo tipo, desde esposas hasta cuerdas, pasando por cadenas. Mucho antes de decidir hacer lo mismo, pero en circunstancias inusuales, sus actuaciones eran simplemente casos en los que alguien ataba, de forma imposible, al mago y esperaba que pudiese escaparse, normalmente tras un telón. Uno de esos casos, probablemente de los más famosos, fue el reto que le propuso el ‘London Daily Mirror’ de escaparse de unas esposas que, se suponía, habían tardado cinco años en fabricarse. Houdini lo logró, no sin antes entrar, aparentemente, en modo desesperado porque no era capaz de lograrlo. Tardó una hora y diez minutos.
Introducido en sus espectáculos en 1908, en él Houdini se metía en un ajustadito bidón de leche, con las manos atadas y la tapa puesta, y debía liberarse de las ataduras y escapar. El bidón, por cierto, estaba lleno de agua. Houdini solia invitar a los espectadores a aguantar la respiración el mismo tiempo que él estuviese dentro del bidón, pero ninguno lo lograba. El mago, serio en su profesión, entrenaba exhaustivamente y había llegado a aguantar 3 minutos sin respirar bajo el agua. Sin embargo, en este caso se suele decir que salía antes de lo que parecía pero que, como estaba tras un telón, hacía algo de tiempo hasta mostrarse sano y salvo ante la audiencia.
Famosa entre los seguidores de Christopher Nolan y ‘El truco final’, Houdini se metía, enganchado por los pies y boca abajo, en una estructura rectangular y de cristal, llena de agua, como siempre atado de manos y con el telón por delante. Tenía que liberarse y escapar antes de… bueno, de morir, básicamente. Aunque al personaje del ‘Truco final’ no le funcionaba tan bien el asunto, y aunque Houdini también se acompañaba de señores armados con hachas a su alrededor, por si acaso, nunca hubo necesidad de usarlas.
Era uno de los trucos que más usaba para darse publicidad y que, efectivamente, más publicidad le dio. Houdini se colgaba boca abajo de una grúa en un lugar reconocido de la ciudad en la que estuviese trabajando, vistiendo una camisa de fuerza, y tenía que liberarse de ella a pleno sol y del revés. Lo hizo en Nueva York y en otras ciudades y las filmaciones de las hazañas pueden encontrarse en la Librería del Congreso de los Estados Unidos.
Antes que un espiritualista, Houdini era, sobre todo, un señor que tenía claro cómo montar un espectáculo. Y uno tremendo montó en el Hipódromo de Nueva York donde hizo desaparecer a un elefante de cinco toneladas ante miles de espectadores. A día de hoy, nadie sabe cómo lo hizo, y casi mejor así. Después de todo, lo más interesante de la magia es que sea eso, magia.
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