5 de mayo de 2013

Madres de las que no sentirse orgullosos

El cine nos ha proporcionado multitud de ejemplos de madres modelo, aquellas tan maravillosas, dulces, divertidas, comprensivas y pacientes que nos hacen dudar de nuestras madres. Pero el séptimo arte también nos ha dado ejemplos de algunas madres tan retorcidas, despiadadas y malévolas que no merecen recibir felicitación por su día.

Al igual que hicimos en el Día del Padre, recogemos varios ejemplos de madres de las que no sentirse orgullosos.

PIPER LAURIE EN 'CARRIE'

Tener una madre esquizofrénica y fanática religiosa que reinterpreta los pasajes de la Biblia a su antojo no ayuda a integrarse en el instituto. Y más cuando esa madre interpreta cualquier cambio biológico natural como un signo de pecado. No es de extrañar que la pobre Carrie se rebelara y de una forma muy teatral.

NORMA BATES EN 'PSICOSIS'

Que una madre ponga su propio nombre a su hijo y le controle hasta las veces que respira por minuto no va a dar lugar a nada bueno. Norma es posesiva, manipuladora y absorbente e incluso después de muerta influye en las decisiones de su adorable y tímido hijo Norman, impidiéndole tener una vida normal. 

MERYL STREEP EN 'EL MENSAJERO DEL MIEDO'

Angela Lansbury lo hizo de maravilla en la versión de 1962 pero Meryl Streep superó todas las expectativas. No hay mejor madre que aquella que cree en los sueños de su hijo. Eleanor Prentiss Shaw quiere ver a su hijo en lo más alto de la escala políticia y no duda en lavarle el cerebro y convencerle de asesinar a sus rivales para conseguirlo. 

KATHLEEN TURNER EN 'LOS ASESINATOS DE MAMÁ'

Beverly Sutphin es, a primera vista, la madre perfecta. Dulce, encantadora, cuida de su maravillosa familia y siempre tienen todo reluciente. Pero las madres perfectas no existen y cuando alguien no sigue las normas de Beverly (sacar la basura a deshora, no cortar el césped a la longitud adecuada) ella saca su vena psicópata y se encarga del problema de forma permanente.

LA REINA MALVADA DE 'BLANCANIEVES'

La pobre Blancanieves pierde a su madre en su más tierna infancia y le toca lidiar con una madrastra que solo quiere a su padre por su fortuna y que además está celosa de la belleza que está logrando la joven princesa. Tener celos de la belleza de Blancanieves sería comprensible si la Reina Malvada no se empeñara en asesinar a su hijastra solo por esa inseguridad.

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