16 de marzo de 2014

Momentos de Chaplin para el recuerdo


Por M. J. Arias

Hace ya algunos años, dentro de poco hará 25, que se cumplió el centenario del nacimiento de Charles Chaplin. El que se celebra ahora es el nacimiento de su personaje más emblemático, ese vagabundo con bombín y un ridículo bigote que se paseaba con zapatones y bastón y que fue bautizado como Charlot. El corto titulado 'GANÁNDOSE EL PAN O CHARLOT PERIODISTA' presentó a un personaje que fue perfilando su imagen con el paso de los años. Al principio el bombín era un sombrero de copa y el bigote, bastante más largo que el definitivo.

El éxito fue tal que el dúo formado por el director Henry Lerhman y el actor Charles Chaplin rodó dos cortos más esa misma semana: Charlot en el hotel y Carreras sofocantes. Estaba hecho. En sólo un año grabó decenas de historias. Acababa de nacer uno de los personajes icónicos del cine. Ese vagabundo de corazón tierno que pasados los años sigue haciéndonos reír con sus payasadas y torpezas. Charlot supuso el debut de Chaplin como actor en el cine, pero no fue lo único que hizo en él. Fue director, guionista, productor, fundó la Unión de actores y ganó tres Oscar. Uno como compositor, otro especial por su versatilidad y uno más honorífico.

Esta es una pequeña muestra del gran legado que dejó a los amantes de la comedia y del buen cine, con películas memorables que ahora tan señalada fecha invita a recordar.

'GANANDOSE EL PAN O CHARLOT PERIODISTA’ (1914)

Chaplin se metía por primera vez en la piel y el traje de Charlot en un corto en el que un falso aristócrata se hace pasar por reportero para intentar colocar a un periódico la foto de un accidente de tráfico.

EL CHICO’ (1921)

Un salto en el tiempo de siete años para llegar a ‘EL CHICO’, una de las películas más recordadas de la carrera de Chaplin y plagada de escenas tiernas y cómicas. El vagabundo con ínfulas de aristócrata adoptaba a un niño de la calle para darle un lugar en el que cobijarse.

LA QUIMERA DEL ORO’ (1925)

En ‘LA QUIMERA DEL ORO’ el vagabundo Charlot se dejaba seducir por el sueño de encontrar el preciado metal y salir de la pobreza y la miseria en la que vivía. Es de esta película de la que procede la clásica escena de él comiéndose una bota con cuchillo y tenedor. Sólo consiguió dos nominaciones a los Oscar, Sonido y Música.

El CIRCO’ (1928)

Charlot se intentó ganar la vida de múltiples formas. La mayoría dando lugar a situaciones cómicas como en ‘EL CIRCO’. Sin duda, un lugar en el que también trabajan fieras como los leones no parece el más apropiado para una persona tan torpe y dada al tropiezo como siempre lo fue Charlot.

LUCES DE LA CIUDAD’ (1931)

Charlot era un charlatán, un truhán de buen corazón que se buscaba la vida como podía e intentaba ayudar al prójimo cuando se le presentaba la ocasión. Como cuando en ‘LUCES DE LA CIUDAD’ se enamoró de una joven vendedora de flores ciega a la que intenta socorrer y ayudar dando lugar a escenas tan cómicas como tiernas.

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TIEMPOS MODERNOS’ (1936)

Con el paso de los años los cortos habían dejado paso a los largos y el ritmo de rodaje para Chaplin era menos frenético. Tras enamorarse en ‘LUCES DE LA CIUDAD’ tardó cinco años en volver a ponerse delante de la cámara y cuando lo hizo fue para protagonizar una crítica a la sociedad industrial. Su vagabundo entraba a trabajar en una fábrica de trabajo en cadena donde cada operario era una pieza más del engranaje. Fuera de allí intenta ayudar a una mujer sin techo. Fue la primera película en la que se oyó la voz de Chaplin.

EL GRAN DICTADOR’ (1940)

Para muchos, la mejor película de Charles Chaplin, su primer trabajo verdaderamente sonoro. Una sátira nada velada a los regímenes totalitarios, especialmente el nazismo, en la que el discurso final de Chaplin aún pone los pelos de punta. En ‘EL GRAN DICTADOR’ interpretaba un doble papel. Era un barbero judío que regresa al ghetto para abrir su negocio y que, casualidades del destino, acaba siendo confundido con Hynkel, el dictador de Tomania.

CANDILEJAS’ (1952)

Fue uno de los últimos y más emblemáticos trabajos de Chaplin como actor, cargado de nostalgia y melancolía, interpretaba a un payaso veterano que salva la vida de una bailarina que intentaba suicidarse y la acoge como su pupila para enseñarle todo lo que sabe. Un año después iniciaría su exilio suizo.

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