25 de febrero de 2016

Momentos memorables de los Oscar que nos gustaría volver a vivir

Ver en 1939 a Hattie McDaniel ganando el premio a la mejor actriz en un papel secundario por su interpretación en 'Lo que el viento se llevó' sigue poniendo los pelos de punta. Una visible-mente emocionada Hattie sube al estrado para agradecer su premio. Una victoria fundamental que, sin embargo, no consiguió que este tipo de triunfos se repitieran de manera habitual. Una vic-toria histórica.
Cuando 'Alguien voló sobre el nido del cuco' triunfó en su gala de los Oscar, siendo una de las 3 únicas películas que han logrado llevarse los premios de mejor película, director, actor, actriz y guión, su actriz principal dio un discurso para el recuerdo. Una agradecida Louise Fletcher agra-decía como cualquier nominado hasta llegar a la parte final cuando en consideración con sus pa-dres terminó el discurso en lenguaje de signos. Toda una lección.
Por Luís Fernández

Menos de una semana para una nueva edición de los Premios Oscar, menos de una semana para saber quién se llevará la estatuilla dorada y quién no. Pero seamos sinceros, más allá de los premios, de los vestidos y de tanta estrella, estamos deseosos de ver qué imágenes para la posteridad nos guardará la gala de este año. Discursos polémicos, emotivos homenajes, caídas o grandes números musicales se van quedando grabados en nuestra memoria.

Vamos a hacer un repaso a algunos de los momentos más memorables de la historia de los Oscar, a la espera de seguir sumando acontecimientos a la lista. ¿Echáis alguno de menos?
Sally Field conseguiría su segundo Oscar gracias al papel interpretado en la película 'En un lugar del corazón'. Una auténtica madre coraje en medio de la depresión de los años 30. Su lucha por sacar adelante a su familia le valió su segundo Oscar en su segunda nominación. Obviamente la actriz no se lo podía creer, dos de dos, y lo agradeció con su ya famoso "You like me, right now, you like me!". Una frase de lo más sentida y agradecida que ha tendido a malinterpretarse.

En 1999 se desataba la locura. Quizá la celebración de un Oscar más esperpéntica que se recuerda en toda la historia de las Oscar. Un exultante Roberto Benigni, que había visto como su película  'La vida es bella' había ganado ya los premios a la Mejor banda sonora y a la Mejor película de habla no inglesa, oía como pronunciaban su nombre en la categoría de Mejor actor protagonista. Su alegría fue tal que parte del camino hacia el escenario lo hizo subiéndose a los respaldos de los asientos. Un  espectáculo.

A veces los Oscar sirven para reconocer labores más allá del cine. En esto los documentales tienen gran parte de culpa al tratar temas olvidados, cuestiones pendientes o, simplemente, recoger testimonios que deberían ser legados. En 1995 la categoría al Mejor documental se la llevaría 'Recordando a Anna Frank' y su director Job Blair subió al estrado a Miep Gies, que encontró la libreta de Anna y cuya familia acogió a la familia hasta que fue descubierta.
Siempre que pensamos en los Oscar inconscientemente pensamos en un cine clásico y se tacha a menudo de "academicista". Damos por hecho los gustos de los votantes y, muy a menudo, nos acabamos equivocando. Para muestra un botón. La categoría de mejor canción original ha dado numerosas sorpresas y ahí están para demostrarlo las victorias de 'It´s hard out here for a pimp' o la de 'Lose yourself', la canción de Eminen para '8 millas'.

Y lo fue principalmente por una cosa: dos intérpretes negros conseguían los mayores galardones de la noche. Denzel  Washington lo conseguía gracias a 'Training day' mientras que una primeriza  Halle Berry lo hacía por su dolorosa interpretación en 'Monster's Ball'. Su sorpresa fue mayúscula al escuchar su nombre y la emoción casi le impide hablar. Uno de los discursos más recordados y uno de los probablemente más cercanos al desmayo. 

Sí, solo hacía falta eso. Hasta el año 2010, pensadlo bien, solo hace 6 años, hemos tenido que esperar para que una mujer consiguiera llevarse la estatuilla a la Mejor dirección. La afortunada y meritoria ganadora fue Kathryn Bigelow  por 'En tierra hostil', una cinta sobre los desastres psicológicos de la guerra. Ella consiguió la primera, esperemos que no tarde mucho en hacer sitio en su pequeño pedestal para una nueva ganadora. 

En los 80 hubo buen cine, pero fue una mala época para el buen gusto en general. Así lo demos-traron los organizadores de la gala de 1988 cuando decidieron que era una buena idea abrir la gala con una 'Blancanieves' rockera acompañada de Rob Lowe y cantando 'Proud Mary'. Un absoluto desastre difícil de borrar de la memoria.

Ellen Degeneres se pasó la vida con su presentación de los Oscar y todo gracias al gran fenómeno de los selfies. Un paseo habitual entre las butacas con las habituales bromas entre los invitados se convierte en uno de los mayores fenómenos virales de la historia. Ellen Degeneres conseguía juntar en una misma instantánea a Jennifer Lawrence, Angelina Jolie, Brad Pitt, Julia Roberts, Meryl Streep, Bradley Cooper y Meryl Streep.

Siempre produce cierta ansiedad cuando un director/actor/director de fotografía especialmente respetado está tardando. Este año este fenómeno se está dando hacia Leonardo DiCaprio, esa sensación de que se le debe un premio. Y todos esperamos con ansia que tanta expectativa se cumple. En el 2007 la gala de los Oscar tuvo su momento álgido cuando George Lucas, Steven Spielberg y Francis Ford Coppola salieron a presentar el premio al Mejor Directo que acabaría recogiendo su íntimo amigo Martin Scorsese por 'Infiltrados'.
La gala de los Oscar de 1999 fue una gala extraña que acabó con la victoria de 'Shakespeare in love' sobre sus competidoras. Gwyneth Paltrow ganara gracias a ella el Oscar a la mejor actriz protagonista y protagonizaría uno de los discursos más emotivos que se recuerdan. Especialmente emotivas son las menciones a sus compañeras de nominación y a Meryl Streep y a su madre.
Cuando vas a hacer un número musical hay que pensárselo mucho. Si lo haces a lo serio, hazlo lo más grande posible; si vas a tirar al humor, juégatela. El maestro en esto fue Hugh Jackman, que años más tarde demostraría sus dotes como cantante serio, pero que en la edición número 81 que presentó hizo un número musical en tono de comedia memorable. Decorados de cartón y un re-paso a las nominadas hilarante nos hace visionarlo cada año.
Hay ciertos personajes de Hollywood que han declarado abiertamente su animadversión hacia estos premios u otros que simplemente no quieren participar de la parafernalia. Una destacada ausencia en cada gala es la de Woody Allen, con una única excepción. En la edición de 2002, meses después de los atentados de Nueva York, el director aceptó acudir como una excepción para presentar un video homenaje a la ciudad en el cine.
En 1977 Rocky se hacía con el máximo honor en los premios de la Academia. Y esa noche se produjo una de esas extrañas combinaciones de parejas que se producen cada muchos años. Hilarante el momento en que Sylvester Stallone y Muhammad Ali se encontraron en el escenario. Dos leyendas del boxeo por motivos muy diferentes. Inolvidable fue cuando Ali acusó a Stallone de robarle su guion.
Discriminación racial, discursos pacifistas, lucha contra la desigualdad de género… el momento reivindicativo siempre tiene cabida en este tipo de eventos. El año pasado la encargada de llevarlo a cabo, ante unas emocionadísimas Meryl Streep y Jennifer López, fue Patricia Arquette, que aprovechó su victoria como Mejor actriz de reparto para reclamar la necesaria igualdad salarial para hombres y mujeres en Estados Unidos.
Pocas veces se podrá presenciar un acto como el que se produjo en 1972. 12 minutos que pasarán a la historia. 12 minutos fue lo que duraron los aplausos para una auténtica leyenda del cine. 12 minutos es la ovación más larga de la historia de los Oscar. 12 minutos que solo podían ser para Charles Chaplin cuando recibió el Oscar de honor. Entre lágrimas ante tal muestra de cariño recogió su premio.
Artículo escrito por losExtras.es
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