19 de mayo de 2016

Mutantes o superhéroes, ¿quiénes molan más?

Por M.J. Arias

Antes de entrar en materia aclaremos el titular que más de uno debe de estar rasgándose las vestiduras a estas alturas del texto y eso que acabamos de comenzar. Sí, sabemos que los mutantes (algunos, no todos) son superhéroes. Pero lo de distinguirlos así es por poner a un lado a los conocidos X-Men, que esta semana estrenan película ('X-Men: Apocalipsis') y al resto de héroes de capa y traje con habilidades especiales o una herencia millonaria que les permita pagarse los artilugios que compensan su falta de superpoder. Unos lo llevan en los genes y otros (cada caso es un mundo) suelen serlo por accidente u objetos.

Con Los Vengadores peleándose entre ellos y los mutantes haciendo lo propio, la casa Marvel no gana para luchas fratricidas mientras la cartelera arde con sus problemas familiares y ellos hacen caja. Elegir entre el bando del Capitán América o el de Iron Man y entre el de Magneto o el Profesor X parece sencillo. La cosa se complica cuando tienes que elegir entre mutante o superhéroe de los otros. ¿Quiénes molan más? Cada uno tiene sus cosas.
En la escala evolutiva, se entiende. Eso está más que claro. Son el siguiente escalón en la evolución genética. Sus poderes les vienen dados de nacimiento aunque cada uno los desarrolle antes o después según cada caso. Y no solo eso, sus habilidades molan mucho y, además, son de lo más variadas.

Algunas son más un calvario que otra cosa, como lo de Pícara y no poder tocar a nadie porque te lo cargas, pero hay otros que son un puntazo. Por poner un ejemplo, Iceman y Pyro serían los reyes en una barbacoa. El uno para hacer los chorizos y el otro para poner hielo a las copas. Y lo de Mística también tiene su aquel. Adiós a los problemas con la báscula y a las operaciones de cirugía estética.
Tienen sus más y sus menos con la opinión pública. Seguidores y detractores a partes iguales. Que se lo digan si no al último Superman que ha dado el cine; a la crisis de relaciones públicas de Los Vengadores tras ir por ahí dejando caer ciudades del cielo o el sacrificio de Batman al final de 'El caballero oscuro'.

Pero al menos a ellos, en general, les agradecen su labor como salvadores de la Humanidad. Porque los mutantes se pasan la mayor parte de sus películas huyendo de chiflados que quieren aniquilarlos, abrirles en canal y llenarles de electrodos o encerrarles en campos de concentración.
Y tener a Lobezno en tu equipo siempre es lo más, las cosas como son. Porque Logan mola, reparte como nadie, está bueno (sí, hablando claro) como pocos y, claro, es Hugh Jackman. Eso en el bando de los buenos, por decirlo así. Porque en el bando de los villanos está Magneto y eso son palabras mayores. Primero porque Ian McKellen no puede ser mejor actor ni más carismático. Y segundo porque el que ejerce de Magneto versión joven es Michael Fassbender y si Jackman este no se puede quejar.
Nadie dijo que elegir quiénes molan más iba a ser fácil. Porque si los mutantes tienen a Lobezno y Magneto, los otros tienen a Iron Man y Spiderman. El primero es el superhéroe más divertido y juerguista que se ha visto en la sala de un cine (Deadpool no cuenta que no es un superhéroe. O al menos eso dice él) y tiene en Robert Downey Jr. a su alter ego real. Y luego está Spiderman, al que hemos visto ya con tres rostros y que siempre será el superhéroe más cercano y entrañable.
El mundo del cómic no se caracteriza precisamente por la cantidad de chicas con superpoderes, pero lo cierto es que mutantes hay unas cuantas. Y en ambos bandos. Las hay como Jean Grey que siempre estuvieron del lado del Profesor, que la ayudaba a controlar su lado más oscuro. Y otras como Mística que siempre andan dando tumbos de un lado a otro. De hecho, si uno se para a contarlas, seguro que las seis películas de los X-Men cuentan con más chicas que todas las demás de superhéroes juntas. ¿Alguien se anima a ello?
Si por algo se han caracterizado casi siempre los superhéroes, es por llevar trajes llamativos, de colores chillones (salvo Batman y algún despistado más) y por la parafernalia de la capa y la máscara, el antifaz, las gafas o el casco. Todo sea por proteger la identidad secreta del héroe. Algo que no parece preocuparles a los mutantes.

Sí, llevan traje, pero más como un uniforme que otra cosa y no es nada estridente. Por otro lado, van a cara descubierta. Así que puestos a elegir quiénes molan más en este sentido, casi depende más de los gustos carnavalescos de cada uno.
Artículo escrito por losExtras.es