16 de abril de 2015

Nadie muere en la pantalla mejor que Sean Bean

Por M. J. Arias

Si existiese una categoría en los Oscar (o cualquier otro premio que se precie) al actor que mejor muere en el cine, esta debería servir para recocer el indudable talento de Sean Bean en tan dramático y desagradable menester. Para muchas cosas se puede tirar de experiencias personales, pero lo de morir es algo que solo se puede hacer una vez. Eso en la vida real, porque en la ficticia, la de la pantalla, el bueno de Sean Bean ha muerto decenas de veces y por múltiples causas. Atravesado por flechas, decapitado, despeñado, empalado con un ancla, por disparos, degollado, desmembrado… Estas son algunas de sus muertes más emblemáticas. Esas que dan una idea de su amplio repertorio y de lo perfeccionada que tiene la técnica de hacerse el muerto ante las cámaras. Obviamente, este post está plagado de spoilerssi no se ha visto las películas mencionadas.

La más rocambolesca: ‘GoldenEye’ (1995)

Son muchos los papeles de villano que ha hecho Sean Bean y de ahí que le toque tantas veces exhalar el último suspiro en la pantalla. En la saga James Bond se enfrentó a Pierce Brosnan y acabó pasando a mejor vida de una forma un tanto rocambolesca. Tras un largo intercambio de disparos entre 007 y Bean, ambos acaban acercando posiciones para emprenderla a golpes y trasladar la pelea a una escalera a vete tú a saber cuántos metros de distancia del suelo. Al final y tras varios minutos de agónico cuerpo a cuerpo, Bean se despista un momento y acaba del revés, colgando de la plataforma en la que se encontraba hace un segundo y con Bond sujetándole por los pies. Este le suelta y Bean se pega el batacazo del siglo. Pero como es la saga de 007, el villano sigue vivo aunque con todos los huesos rotos. Muere, sí, pero no por eso, sino porque la estructura en llamas de la que se despeñó le cae encima. Una muerte rocambolesca que no es la primera, ya que antes su personaje fingía su propia muerte de un tiro en la cabeza.

La más redentora: ‘El Señor de los anillos’ (2001)

¿Era para llorar o no? Los seguidores de la saga lo entenderán. Boromir siempre fue noble, pero la cercanía con el Anillo Único siembra la semilla del egoísmo hasta en el más pintado. Él, un tipo recto donde los haya, sucumbe a ella e intenta arrebatarle la joya a Frodo, que huye asustado. En su empeño por redimirse ante este ataque de violencia, Boromir planta cara a los orcos y acaba muriendo en brazos de Viggo Mortensen tras intentar salvar a Merry y Pippin y seguir luchando con una flecha atravesándole el pecho. Tras una batalla antológica muere por las heridas causadas por los seres más feos de la Tierra Media y alrededores.

La más asquerosa: ‘Garra negra’ (2010)

Asquerosa, traumática, dolorosa, desagradable… Una muerte en la pantalla no deja de ser una muerte en la pantalla, pero la de Sean Bean en ‘Garra negra’ es de las que revuelven el estómago. El actor británico interpreta a un mercenario terrible y sanguinario que acaba siendo atado de pies y manos a dos caballos. Cada uno en una dirección. La escena concluye como concluye, con Bean en cinco trozos ante la atónita mirada de Eddie Redmayne, que parece a punto de echar la primera papilla en cualquier momento. No es para menos. Resumiendo, que lo desmiembran.

La más ardiente: ‘Juego de patriotas’ (1992)

Una pelea en una lancha en llamas que navega a la deriva. Sean Bean intenta acabar con Harrison Ford, al que ataca por la espalda armado con una barra de metal. En el forcejeo, el bueno de la película le quita el objeto y el malo, es decir, Bean, se vuelve a armar. Esta vez con el ancla. La pelea continúa. El villano parece tener las de ganar, pero ¡zas! las tornas se cambian y Bean acaba cayendo sobre el ancla clavándoselo en la espalda. Y por si hubiese alguna duda de que estaba muerto, los guionistas planearon que Ford saltase de la lancha justo antes de que esta chocase contra la costa y volase por los aires. A quién se le ocurre meterse con Harrison Ford.

La más tonta: ‘El prado’ (1990)

Vale que por aquel entonces no tenía tanta experiencia en esto de morir en el cine, pero ¿en serio? ¿Por una estampida de vacas que lo arrojan por un precipicio? A quién se le ocurre interponerse ante una manada de animales con cuernos en plena carrera. La historia empieza con un padre algo desquiciado que atiza con una vara a las vacas conduciéndolas hacia un precipicio. Bean intenta detenerlas en el borde y termina arrollado por ellas. Se despeña y las reses le siguen. Esperpéntico.

La más traumática: ‘Juego de tronos’ (2011)

Más que por la forma y porque lo hicieran ante la mirada de sus hijas, la muerte de Ned Stark en ‘Juego de tronos’ fue traumática por inesperada para aquellos que llegaron vírgenes a la serie. Es decir, sin haber leído los libros. ¿Cómo puede ser que un autor se cargue a su protagonista en la primera temporada/libro? Si es que el pobre Ned parecía predestinado teniendo a Sean Bean dándole vida. Claro, que igual por eso escogieron al actor británico para el papel.

La más falsa: ‘Mirror, Mirror’ (2012)

Cuando uno ve la adaptación buena de ‘Blancanieves’ piensa: ‘Claro, si el padre es Sean Bean, tiene que morir. Por eso le han fichado para la película’. Y encima, al principio, como manda el cuento. La película transcurre sin más. Nadie echa de menos al padre de la protagonista. Pero, ¡oh, sorpresa! al final resulta que el Rey no estaba muerto. Solo estaba hechizado y consigue volver al lado de su adorable hija y su recién estrenado prometido. Y nosotros pensando que Sean Bean había vuelto a morir de verdad. Nos la colaron bien colada.

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