28 de junio de 2017

Orgullo de cine: Películas clásicas convertidas en iconos gay

Por Alex Merino

Es habitual por estas fechas encontrarse todo tipo de listas de películas imprescindibles con temática LGBTQI que uno ha de ver a lo largo de su vida, desde 'Priscilla' hasta la última joya de la corona: 'Moonlight'. En esta ocasión, nos hemos fijado en cinco títulos clásicos que, independientemente de su temática, han sido adoptados como verdaderos iconos de la Comunidad. Como diría Margo Channing: abrochaos los cinturones, esta noche habrá turbulencias...
Qué: No es ningún secreto que 'El mago de Oz' es una de las películas más gays de la historia, además de una obra considerablemente feminista (los hombres son débiles mientras que las mujeres llevan la voz cantante). Una niña se ve arrastrada lejos de su Arkansas color sepia a un mundo multicolor, donde acaba desenmascarando al hombre que se oculta tras una cortina y ayuda a un león, un espantapájaros y un hombre de hojalata a aceptarse tal como son.

Icono: Dorothy. Judy Garland fue, durante gran parte de su vida, el icono gay por excelencia, testigo que recogió después su hija Liza Minnelli. A su funeral acudieron miles de homosexuales de todo el mundo en la que se considera mayoritariamente la primera reunión no oficial del colectivo, y no es casualidad que sólo un día después de su muerte, el 28 de junio de 1969, se produjeran los famosos disturbios de Stonewall, en Nueva York.

 La canción "Somewhere over the rainbow" se adoptó instantáneamente como un himno, e incluso se dice que la bandera arco iris, símbolo de la Comunidad, tiene su origen en dicha canción . El término "amigo de Dorothy" forma ya parte del slang homosexual para referirse a una persona gay, y la frase "Toto, tengo la sensación de que ya no estamos en Arkansas" es comúnmente utilizada para referirse a las personas que han abandonado Arkansas (el armario) para vivir en Oz (ser abiertamente homosexual). Las referencias son incontables y Dorothy es, qué duda cabe, una aliada impagable.
Qué: Una pareja de apuestos jóvenes comparten piso, intimidad y hasta cadáver en la obra maestra de Hitchcock rodada en (casi) un único plano. Aunque en ningún momento se explicita, hay numerosas pistas a lo largo de la obra que indican que Brandon (John Dall) y Philip (Farley Granger) son amantes: discusiones que en la época sólo se atribuían como propias de pareja heterosexuales, el refinamiento de los protagonistas (es difícil encontrar en aquellos años a personajes masculinos alabando un vestido) y el secreto que comparten, literalmente un muerto encerrado en un arcón.

Icono: el muerto. Sí, de acuerdo, la pareja protagonista merece su reconocimiento, así como la valentía de Alfred Hitchcock (que años más tarde nos regalaría su propia versión macabra del drag queen con 'Psicosis'). Pero la metáfora del muerto/secreto encerrado en el arcón/armario y cubierto por un mantel/mentira para relacionarse en sociedad es simplemente brillante.

A esto cabe añadir que John Dall era homosexual en la vida real y su compañero en pantalla, Farley Granger, era bisexual. El papel de este último fue antes ofrecido a Montgomery Cliff, otro reconocido actor bisexual. Los personajes de La soga están basados en Nathan Leopold y Richard Loeb, la pareja de asesinos de quienes se especulaba eran homosexuales. Además, para quien quiera verlo (y cabe recordar aquí que a Hitchcok le encantaba insertar sutiles referencias sexuales en sus obras), hay quien afirma que la escena de la estrangulación inicial evoca un orgasmo mientras que las escenas en las que Brando toca emocionado el cuello de la botella de champán pueden ser interpretados como un indicio de masturbación.
Qué: Aunque la película no trata abiertamente el tema de la homosexualidad, su impacto en la comunidad LGBTQI a lo largo de más de medio siglo es indiscutible. En ella, la gran dama de la escena neoyorkina, Margo Channing (Bette Davis), ve amenazado su estrellato por la joven Eva (Anne Baxter), una joven actriz sin escrúpulos dispuesta a cualquier cosa para relevarla de su puesto.

Icono: Margo Channing. Que a nadie se deje engañar: la Eva del título tiene un papel prominente, pero la verdadera estrella de la función es Bette Davis, que en su papel de Margo redefine el concepto de diva. Es descarada, altiva, tiene un repertorio de réplicas diabólicas y verla fumar es un acto de reafirmación en sí mismo. Lo que se dice una diva-best-believah!

Se ha debatido largamente sobre la homosexualidad de dos personajes en la obra, el de Eva (cuya obsesión por Margo es palpable) y el de Addison DeWitt (un hombre de teatro decidido a desenmascarar a Eva). Pero quien permanece en la retina, la favorita de la Comunidad Gay, cientos de veces referenciada por drag queens, parodiada, adorada hasta la extenuación, es Davis. Pese a que tuvo nada menos que cuatro maridos, el mito de su ambigüedad sexual nunca la abandonó y durante toda su carrera ofreció numerosas interpretaciones que la Comunidad LGBTQI hizo suyas, como el de Baby Jane Hudson en '¿Qué fue de Baby Jane?'
Qué: Tennessee Williams escribió una obra teatral que bien podría describirse como un drama sureño o un conflicto familiar, pero en el núcleo de la historia existía una línea argumental que es el verdadero motor de la trama: la incapacidad de Brick (Paul Newman) de superar la muerte de su amigo/amante y la desesperación de su esposa Maggie (Elizabeth Taylor) por llenar ese vacío. El represivo código moral de Hollywood impidió un tratamiento más libre del tema, pero el subtexto (no tan sub) revela la verdadera naturaleza de los personajes.

Icono: Brick y Maggie Pollitt. No sólo son una de las parejas artísticas más bellas que ha dado la Historia del cine, sino que representan una triste realidad: la de homosexuales atrapados en matrimonios heterosexuales. Maggie es la gata que, a sabiendas de estar caminando sobre terreno peliagudo, aspira a algo más que a mantenerse en pie: suspira por un poco de amor de su marido. "Te conformaste a aceptar esta condición" le espeta Brick, haciendo explícito que existe un acuerdo entre ellos para aliarse en la farsa. Y es que el amor y el deseo de Brick pertenecen a Skipper, un viejo amigo que se quitó la vida a causa del rechazo de éste por aceptar su relación.

Paul Newman sigue levantando pasiones 9 años después de su muerte, pero lo que muchos no saben es que, además de derretir corazones con sus ojos azules, el actor se manifestó públicamente en contra de que el estudio tratara de ocultar la naturaleza homosexual de su personaje. Hablamos de 1958, señoras y señores, una época en la que ni siquiera llamarte Paul Newman te eximía de caer en el ostracismo por ese tipo de declaraciones. Un acto de valentía que lo convirtió en lo más parecido a un héroe que la Comunidad Gay en aquella época podía tener.
Qué: Luchino Visconti, indiscutible maestro del Séptimo Arte y homosexual declarado, firmó esta exquisita adaptación de la novela de Thomas Mann en la que un compositor (Dirk Bogarde) viaja a Venecia en busca de paz y acaba consumido por la atracción y el deseo que siente por el joven Tadzio (Björn Andrésen)... y por la peste.

Icono: Tadzio. Andrésen contaba con apenas 15 años cuando rodó la película, pero sus rizos dorados y su cara angelical lo convirtieron instantáneamente en un símbolo sexual en la época, representante de lo prohibido, la inocencia y todo cuanto un bello efebo ha de ser. El considerado durante décadas como "el niño más bello del mundo" plasmó en pantalla un tabú del imaginario colectivo de una manera arrebatadora. El traje de baño rayado al estilo marinero, su mirada lánguida y el control total que ejerce sobre un hombre maduro a través del deseo, son ya Historia del Cine.

La historia de Andrésen no es bonita, pues años más tarde rememora su paso por la película como un infierno en el que se vio sometido a una objetificación indeseada y convertido en un icono gay a una edad demasiado temprana. El propio Visconti y el equipo de la película lo llevaron a un club gay en su paso por Cannes, y el actor se sintió confundido sobre su sexualidad durante muchos años, habiendo mantenido una relación homosexual confesa en la década de los 70.

Fotos: Getty Images