27 de febrero de 2017

Oscars 2017: ‘Moonlight’ triunfa tras premiar ‘La La Land’ por error

Por M. J. Arias

Iba a ser la noche de 'La La Land'. Las quinielas apostaban por ella, por que rompería récords, por que era la favorita. Pero resultó que no, que los académicos no estaban muy por la labor de ensalzar tanto al musical de Damien Chazelle como se pensaba. Tanto es así, que pese a sus seis estatuillas (incluidas mejor actriz para Emma Stone y director para Damien Chazelle) y siendo la gran ganadora de la noche, no se llevó el de mejor película, que fue a parar a manos de Moonlight previo paso por las manos de los productores de La La Land. Error que merece un epígrafe propio.

'Moonlight', con tres premios (película, actor de reparto para Mahershala Ali y guión adaptado), fue la segunda con más Oscars de la noche. Le siguieron, con dos, 'Hasta el último hombre' (montaje y mezcla de sonido) y 'Manchester frente al mar' (actor para Cassey Affleck y guión original). Esto en cuanto a los premios.

En cuanto a la gala, fue ágil, con muchas sorpresas, grandes momentos para el recuerdo, la reivindicación, los mensajes a Donald Trump y con un Jimmy Kimmel sobrio y soberbio que resultó ser el conductor perfecto. Solo un pero, a parte del patinazo final con los sobres, algunos gags como el del avituallamiento en paracaídas y el del autobús se alargaron en exceso.

Durante unos minutos los Oscars de 'La La Land' fueron siete y no seis. El último, el de mejor película. El equipo al completo había subido a agradecer el premio yla mayoría ya había pronunciado su discurso cuandode pronto apareció Jimmy Kimmel sobre el escenario con una cara que era unpoema. Resulta que el sobre que dieron a Warren Beatty y Faye Dunaway no era elque debía ser y laganadora no era 'La La Land'sino 'Moonlight'. Ni unos ni otros se creían lo que estaba pasando. Nadiese lo explicaba de hecho.

Así que Beatty, que era quien había abierto el sobre, intentó explicar qué había pasado. Dijo que lo abrió y vio el nombre de Emma Stone, lo estuvo mirando un rato (ahora entendíamos porqué su cara extraña) y se lo pasó a Dunaway, que leyó 'La La Land'. Pero no, resulta que no, que no era el sobre, ni la tarjeta, ni la ganadora. Menuda metedura de pata. Kimmel intentó arreglarlo poniéndole algo de humor al asunto, pero ni por esas. Una lástima que una gala tan notable como la de este año se viese eclipsada por un error mayúsculo al final.


Había alguna que otra reticencia sobre el número inicial de la gala con Justin Timberlake, pero no solo gustó sino que se disfrutó. Sobre todo en el patio de butacas, donde Hollywood se puso en pie para bailar y darlo todo, dentro de lo que su vestuario les permitía. Y del número de Justin con 'Can't Stop the Feeling' al discurso de apertura de Jimmy Kimmel, que no decepcionó. Estuvo bien y sobrio, con recaditos a Trump, bromas con Matt Damon –no podían faltar– y ovación para esa actriz tan 'sobrevalorada' que decía el nuevo presidente, Meryl Streep. Notable para los dos.

En general, Kimmel cumplió con creces lo que se esperaba de él. Estuvo muy presente durante toda la gala, agilizando el asunto, salpicando sus intervenciones de humor y mensajes a Trump (hasta le mandó un tuit en directo) y con menciones continuas a Matt Damon. Era de esperar sabiendo de su ficticia enemistad con el actor, que entró al juego continuamente. Lástima el final. Pero no fue culpa suya.

Viola Davis es muy grande en todas las dimensiones posibles. Su  talento para el drama es único y por fin tiene en sus manos ese Oscar que se le resistía y que tanto merece. Nadie llora como ella en la pantalla. Se lo han dado por 'Fences', que quizás no sea su mejor película, pero lo importante es el premio. El premio y el discurso que dio, que fue el mejor de todos los escuchados en la gala. 

Dedicó su estatuilla a la gente corriente y abrió  diciendo que "solo hay un lugar en el mundo en el que se encuentran todas las personas con talento, el cementerio". Respondió a quienes le  preguntan continuamente cómo elige los papeles que lo que le gustan son las  historias de gente que quiso hacer algo y no pudo. Y, una cosa más a destacar, un mensaje a una  profesión, porque la suya, la del cine, es la única que "celebra la vida". Bravo por Viola.

Era de esperar que una gala como la de esta noche tomase un cariz muy político. Lo hizo sin perder de vista el buen gusto en ningún momento. El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, estuvo muy presente durante toda la noche. Con menciones expresas, como el tuit que Kimmel le envió en directo. Y con alusiones sin mención, como cuando Gael García Bernal subió a entregar un premio y dijo: “Como trabajador inmigrante, como mexicano y como ser humano, estoy en contra de cualquier muro”. Y no fue el único.
Parecía que alargarían la gala sin sentido, haciéndola más pesada y eterna. Sin embargo, la inclusión de los vídeos (y no solo los de los nominados en algunas categorías) fueron un gran acierto. Porque estar viendo una gala y que de pronto aparezcan imágenes de ‘El apartamento’ o ‘Cinema Paradiso’, siempre gusta. Las cosas como son. Por otro lado, los vídeos titulados ‘influencers’, que no eran otra cosa que un actor/actriz hablando de otro compañero de profesión que le había influido a lo largo de su carrera para aparecer luego juntos sobre el escenario para entregar un premio, estuvieron realmente acertados. Por ejemplo, el análisis de Javier Bardem sobre ‘Los puentes de Madison’ y verle acompañando después a Meryl Streep. O el de Kimmel hablando sobre ‘Un lugar para soñar’. Sí, Damon y Kimmel dieron mucho juego durante toda la gala. O a Seth Rogen hablando de ‘Regreso al futuro’ y bajarse de un DeLorean junto a Michael J. Fox. Memorable.