Otras 6 escenas míticas que no estaban en el guión

Por M. J. Arias

Tras el gato espontáneo de 'El Padrino', el estuche juguetón de ‘Pretty Woman’ y la locura del camarote de los Hermanos Marx llega una nueva entrega de escenas geniales del cine que no estaban en el guión. Fruto de la improvisación de actores y directores y de las circunstancias, nadie las había ideado en su cabeza y plasmado en el papel, pero ahí están. Forman parte de grandes películas y todas ellas son míticas.

El sobrado de Han Solo en ‘El Imperio contraataca’ (1980)

No es la cacareada ‘Yo soy tu padre’ de Darth Vader a Luke Skywalker, pero el ‘Lo sé’ de Han Solo a Leia también se las trae. Sobre todo porque no estaba en el guión. Según el libreto original, instantes antes de que Han Solo fuese convertido en figura petrificada, Leia le decía “Te quiero”. Él, Han Solo, tenía que responder con un sentido “Yo también te quiero”. Pero a Ford le pareció, con toda la razón de la galaxia, que su personaje no era de los que decía ese tipo de frases y se arrancó con un ‘lo sé’ que ya es mítico.

Cantando bajo la lluvia en ‘La naranja mecánica’ (1971)

Por si no fuese lo suficientemente inquietante y violenta la escena en sí, escuchar a uno de los personajes de ‘La naranja mecánica’ cantar alegremente una canción tan emblemática como ‘Singing in the Rain’ hace que la escena en sí, la del allanamiento, sea aún más sobrecogedora. Kubrick logra que sonido e imagen no encajen haciendo que el desasosiego en el espectador sea aún mayor. ¿Cómo la banda sonora de una escena tan violenta puede ser ‘Singing in the Rain’? Cuentan que fue rodada una y otra vez, sin que ninguna toma terminase de dejar satisfecho al director. Al final, frustrado, le pidió a Malcolm MacDowell que improvisase y este se puso a emular a Gene Kelly. El resultado impactó a Kubrick y así llegó al espectador.

Los gases fétidos de ‘El indomable Will Hunting’ (1997)

‘El indomable Will Hunting’ siempre será la película que situó en el punto de mira a Ben Affleck y Matt Damon. Su película, porque el guión lo escribieron ellos, era muy intensa. La historia de un chico de barrio, rebelde que descubre que tiene un talento oculto para las matemáticas. Una historia sencilla, de vida, carga de momentos dramáticos que también cuenta con alguna que otra escena más distendida, para echarse unas risas. Los personajes, y el espectador. Como esa en la que Sean Maguire (Robin Williams) filosofa sobre el amor y las relaciones en pareja y cuenta a Will Hunting (Matt Damon) que su esposa tenía un problema de flatulencias. La escena es tan divertida como espontánea. Todo fue idea de Williams. Quizá por eso la risa de Damon suena tan de verdad.

El detonador del Joker en ‘El caballero oscuro’ (2008)

Cuando el Joker sale del hospital y pulsa el detonador todo explota a sus espaldas. Camina tranquilamente, como si la cosa no fuera con él y de pronto se para, se encoge de hombros y comienza a juguetear con el detonador como si este estuviese estropeado. Eso, el jugueteo, no estaba en el guión. Heath Ledger decidió añadirlo a la escena de su propia cosecha y lo cierto es que como detalle de la locura del personaje es todo un acierto. Lo que da una idea de la gran contribución que el australiano hizo al personaje y de lo merecido del Oscar póstumo.

El tamaño sí importa en ‘Tiburón’ (1975)

Para que luego digan que el tamaño no importa. En medio de la tensión y el terror al ver el tamaño del tiburón que estaba sembrando en la zona, a Roy Scheider, que da vida al agente Brody, le dio por introducir una morcilla que pusiese una nota de humor negro a tanto terror. Esta no fue otra que la famosa frase “vas a necesitar un bote más grande”. Se la decía a Robert Shaw. Eso sí, Brody lo decía bien serio y con una cara de susto que no podía con ella.

Johnny no estaba en ‘El resplandor’ (1980)

Si alguna vez te has preguntado porqué el desquiciado escritor de ‘El resplandor’ decía aquello de “Aquí está Johnny” cuando en realidad se llamaba Jack, este es tu post. La explicación es que fue una improvisación de Nicholson, que tan metido en el papel como estaba se dejó llevar y pronunció una frase que había sido popularizada en el show televisivo de Johnny Carson. Cuando lo dice es justo después de abrirse hueco a hachazos en la puerta tras perseguir a su mujer y su hijo por el hotel y los alrededores con cara de loco. Se asoma y lo dice. Todo cosa de Nicholson.

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