15 de octubre de 2014

Películas extrañas que nos cautivan

Por Luís Fernández

Hay películas que en un primer visionado ni siquiera llegamos a entender. Pero precisamente está en lo críptico de su mensaje o en la falta del mismo o simplemente en las decisiones artísticas de sus creadores la razón de que nos intriguen o, incluso, nos apasionen, … Quizá es esa sensación incomparable de salir de una sala de cine y no poder parar de pensar en ese mensaje oculto que creemos que la película nos ha dejado y que debemos descifrar a toda costa. Para descubrir, en última instancia, que el verdadero placer está, en la mayoría de ocasiones, en disfrutar del desconcierto y de su maravillosa extrañeza. 

Uno de los nombres imprescindibles en este tipo de películas es el de David Lynch. Autor con todas las letras, de carrera compleja y complicada, sus películas han desatado pasiones y odios, pero no se puede negar que son fascinantes. Como olvidar su ‘CABEZA BORRADORA’, ese mundo industrial con un protagonista atormentado o la confusión de entre realidad y ficción de ‘INLAND EMPIRE’; sin olvidarnos, claro está, quizá de su obra máxima, ‘MULHOLLAND DRIVE’, en la que dos mujeres trataran de desentrañar el pasado de una de ellas. Tres películas muy diferentes, con atmósferas enfermizas en unos casos, cautivadoras en otros, pero siempre fascinantes. Como adentrarse en la mente de un genio loco.

Recientemente, ‘HOLLY MOTORS’ del siempre arriesgado Leos Carax sorprendía a propios y extraños con la historia de un hombre con múltiples personalidades. Un día en la vida de este hombre, padre de noche, actor por la mañana o asesino al mediodía. Una película que juega con el espectador, que lo desafía. Difícil extraer una sola lectura. Incluso para aquellos a los que no les guste resultado final, sus imágenes son suficientemente potentes para quedarse grabadas en la retina un buen tiempo. Atención al interludio musical.

El cine más experimental no es nada nuevo y no todo lo han inventado fuera. El gran genio español Luís Buñuel, entre muchos ejemplos ya míticos, dirigió en México en 1962 ‘EL ÁNGEL EXTERMINADOR’, donde un grupo de burgueses mexicanas reunidos en una mansión son incapaces de abandonarla, aunque nada se lo impida, aparentemente. Obra desasosegante, extraña y magnética que se presta a lecturas diversas.

Aunque también Hollywood, aparentemente más reticente a este tipo de proyectos, ha lanzado obras como ‘LA FORTALEZA’ de Sidney pollack. Que su aparente anodina sinopsis no lleve a engaño. Un grupo de soldados americanos de la Segunda Guerra Mundial encuentran refugio en una mansión de aristócratas franceses. Lo que parece una película bélica más, pronto se convierte en toda una serie de tropelías y escenas explosivas que hacen de esta una película única.

Quizá mencionar el cine de Lars Von Trier es caer en un lugar común, pero ‘DOGVILLE’ es una película fascinante donde las haya. Partiendo de su propia puesta en escena, en la que la película se reduce a un único escenario, un plató, en el que vemos delimitados los espacios de las casas, de las calles, de un pequeño pueblo, pero no hay puertas, no hay paredes. Un vasto escenario negro con marcas en el suelo sirve para desarrollar una intensa película en la que una fugitiva, una estupenda Nicole Kidman, llega a este pueblo que aceptará esconderla a cambio de trabajo. Pero cuando la presión policial aumenta, la bondad se vuelve muy relativa y las exigencias serán mayores. Paradójicamente, película claustrofóbica y agobiante en sus espacios abiertos. Crítica feroz y apuesta valiente.

Por último, aunque hay innumerables casos más, recordaremos ‘TÍO BOONMEE RECUERDA SUS VIDAS PASADAS’ película defendida y denostada apasionadamente y ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2010. El Tío Boonme recorrerá de mano de su mujer fallecida y su hijo desaparecida sus distintas vidas. Una película tailandesa hipnótica, meditación sobre la memoria y el pasado, o sobre la propia traición de los sentidos. Un cine sin barreras, sin límites, simplemente libre.

Películas controvertidas en su mayoría. Crípticas en su mensaje. Y libres en la forma. Un cine hecho para provocar, para sentir, para experimentar… y sobre el que no hay una verdad universal. La experiencia es única y particular y, ahí, reside su grandeza.

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