Películas históricas que se inventan los hechos históricos

Por Luís Fernández

Historia y cine. Una relación no siempre sencilla. El cine ha servido como herramienta de propaganda de diferentes regímenes; y ha servido para manipular los hechos históricos a conveniencia. Más allá de eso, y en un tono más ligero, el cine ha aprovechado la historia como fuente básica de inspiración para la construcción de sus guiones. Unos guiones que no siempre se adecúan, sea por lapsus o por intención voluntaria, a los hechos históricos reales. La historia proporciona arcos argumentales más que suficientes para nutrir a toda una industria y, aún así, en ocasiones se ha decido adulterar la realidad para adaptarla al producto buscado, a un tono determinado…

En un nivel básico nos encontramos con los gazapos históricos más inocentes, despistes en cuanto a cronologías especialmente, el famoso lago que menciona Jack en ´TITANIC’ que se encuentra en el Lago Wissota, cerca Chippewa Falls, Wisconsin, al que había ido a pescar, fue creado por mano del hombre en 1917; o en ‘KATE & LEOPOLD’, Leopold manifiesta conocer “La boheme” de Puccini, cuando el viene del año 1876 y la pieza se representó por primera vez en 1896. O las concesiones tomadas por ‘EL CID’ de Charlton Heston y Sophia Loren al hablar de España en pleno siglo XI. Pequeños fallos que se hubieran ahorrado con algo más de investigación y un mejor asesoramiento histórico. Pero hay películas que han cambiado la historia, ya sea de forma interesada o no, y que han construido un relato muy diferente a lo que los historiadores han manifestado. No son simples errores en vestuario, geografía o cronología, sino verdaderos cambios argumentales que transforman de manera evidente los hechos y protagonistas retratados.

Uno de los casos más conocidos y comentados es el de ‘GLADIATOR’ de Ridley Scott, en la que se decidió aligerar de forma notable la vida de Cómodo, interpretado por Joaquin Phoenix, un senador apreciado que gobernó durante 13 años, y que aparece retratado como un senador odiado y con un gobierno infructuoso de apenas unos meses. Está claro que la película necesitaba de una carga dramática que la historia no le ofrecía. En esta línea también se movía ‘300’, que a favor de construir una cinta de acción y testosterona sobre la libertad y valentía de los espartanos, decidió olvidarse de la esclavitud y la pederastia a favor de su relato. En este caso la carga dramática sobraba para una película de tono ligero. Se demuestra que el “basado en hechos históricos” puede ser un concepto muy amplio.

A veces, se presentan personajes que pueden resultar atractivos de por sí y que por razones inexplicables se decide transformarlos hasta casi no reconocerlos en los relatos hechos por los historiadores. Es el caso del Benjamin Martin de Mel Gibson en ‘EL PATRIOTA’, famoso por matar a docenas de indios sin motivo aparente y violar a sus esclavas, pero al que se decide otorgar eso, un carácter más patriótico y convertirlo en un defensor de la patria frente a los malvados ingleses. También entra en esta categoría ‘AMADEUS’, que es sin duda una gran película pero que falla clamorosamente a la hora de llevar a la gran pantalla la historia de Mozart, no parece demostrado que fuera el personaje histriónico retratado, y Salieri, rivales más amistosos de lo retratado.

‘SHAKESPEARE IN LOVE’ es otra de las películas a menudo consideradas como históricas pero que realmente deben hacernos replantearnos a qué se le aplica el término. Porque más allá de lo mejor o peor que esté reflejada la Inglaterra de Shakespeare, el personaje reflejado es más bien simple ficción al ser muy poco lo que se conoce o se dice conocer del afamado escritor. El William Wallace de Mel Gibson en ‘BRAVEHEART’ (si, vuelve a aparecer) que aparece como un luchador por la liberta cuando su origen se encontraba en una familia noble y más que eso, su padre, no fue asesinado a manos inglesas sino que decidió luchar junto a estos para obtener favores políticos a cambio.

¿Cualquier película ambientada en una época pasada puede ser considera histórica? ¿O deberíamos reservar el término para aquellas que tienen una verdadera intención historizante? Aunque ¿no puede servir un personaje más o menos ficcionado para reflejar un momento histórico concreto? ¿Podemos considerar el ’10.000 A.C’ de Roland Emmerich una película histórica con su teoría de que los egipcios se sirvieron de mamuts (ya extinguidos) para la construcción de las pirámides? Claramente no. Pero, ¿el ‘MALDITO BASTARDOS’ de Quentin Tarantino no ofrece una lectura interesada, aunque inventada, sobre el régimen nazi y la resistencia? Cuestión complicada pero sin duda interesante y que sin duda será en vigencia y cada vez más, el cine se seguirá alimentado de la historia, y la historia lleva ya tiempo construyendo historia sobre el cine. Una retroalimentación que seguirá dando grandes frutos.

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