Por culpa de estos personajes nos enamoramos de Keanu Reeves

Por M. J. Arias

Teniendo en cuenta la cantidad de títulos tan conocidos como sexys que protagonizó en los noventa y lo bien que le ha sentando el paso de los años, al menos cuando no va hecho un zarrapastroso con melena y ropajes en plan samurái, resulta bastante complicado elegir cinco, solo cinco, personajes que hayan propiciado que medio planeta se hay enamorado de él y al otro medio no le haya quedado más remedio que reconocer su exótico atractivo. Que las película sean mejores o peores nada tiene que ver. Una cosa no quita la otra. El amor es ciego, dicen.

Es uno de los primeros, ese joven y guaperas agente del FBI que se infiltra en una banda de atracadores con caretas de los presidentes estadounidenses y que acaba enamorándose de una de las chicas que se mueve en tan delictivo ambiente. Una vez caído en las redes del amor y la amistad hacia uno de los miembros de la banda tendrá que elegir entre la lealtad a sus nuevos sentimiento o su deber como agente. ¡Lo que nos gustan estos dilemas morales!
Años cuarenta, después de la II Guerra Mundial, un soldado que vuelve a casa y se encuentra con una mujer que ya no es la suya y la mitad del patio de butacas pensando cómo es posible que ella haya dejado pasar ese tren. Así que él, Keanu, Paul Sutton en la película, coge sus escasas pertenencias y busca empezar de nuevo vendiendo bombones. Y en su camino se encuentra con nuestra Aitana Sánchez-Gijón, afortunada ella, que tras un desliz encuentra en el buenazo de Keanu a su príncipe azul. Tan galante, tan honrado, tan encantador, tan dulce… y, encima, con bombones gratis. No hay quien resista tamaña tentación.
Es el elegido, ¿hacen falta más argumentos? Allá va otro: si la dura de Trinity cayó rendida a sus encantos y artes marciales, es inevitable que el resto del común de los mortales haga lo propio. Neo era mucho Neo y, pese a ese vestuario un tanto sacerdotal justificado por todo el rollo mesiánico que se traían los Wachowski con esta trilogía, tenía mucha pegada. Verle en acción haciendo el 'pinopuente' y parando balas con el pensamiento cortaba la respiración.
Lo de 'Constatine' es lo que suelen llamar un 'guilty pleasure'. Porque por mucho que los fans del cómic se le echasen encima al director y muchos renieguen de esta adaptación, 'Constantine' no era tan mala. Para empezar, estaba entretenida. O quizá nuestro amor por Keanu nos esté cegando. El truco estaba en dejarse llevar, no comparar con los cómics o, incluso mejor, no haberlos leído nunca. Además, 'Constantine' nos demostró algo que no sabíamos de Keanu Reeves, que es capaz de mover los músculos de su cara y no parecer siempre un rostro de mármol cual David de Miguel Ángel. Por otro lado, el personaje tenía su encanto. Un renegado capaz de enfrentarse al mismísimo Belcebú, el típico chico malo y/o en caída libre al que algunas se empeñan en soñar con rehabilitar.
Fotos: Getty Images
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