24 de febrero de 2016

¿Por qué ‘Alien, el octavo pasajero’ cambió la historia del cine?

Por Pedro Moral

Hay películas destinadas a ser auténticos clásicos. Obras maestras donde todo es perfecto: la dirección, la interpretación, la música, el guión, los efectos visuales… Y luego hay pequeños hitos cinematográficos, joyas que revolucionan el lenguaje y su propio género. 'Alien, el octavo pasajero' es una de estas joyas. Fue todo un impacto cuando se estrenó en 1979, los espectadores no habían visto nada igual. La audacia de Ridley Scott y el talento de todo el equipo creativo que trabajó en la película convirtieron este proyecto sin demasiadas aspiraciones en uno de los títulos más importantes de la historia. Esto son los motivos por los que 'Alien, el octavo pasajero' cambió la historia del cine.
Los 70 y los 80 fueron la época dorada de la ciencia ficción moderna, George Lucas dirigió 'La guerra de las galaxias', Steven Spielberg 'Encuentros en la tercera fase' y 'E.T.' y Ridley Scott 'Blade Runner' y 'Alien, el octavo pasajero'. Todas son película importantes para el género pero más allá de que Lucas creara la Space Opera más taquillera de la historia lo que hizo Ridley Scott fue mucho más relevante a nivel artístico. Sin apenas recursos sacudió los cimientos del género. 

Scott era un director inexperto, con tan solo una película, 'Los duelistas'. Cuando leyó el guión de Dan O'Bannon sobre el periplo de la nave espacial Nostromo convenció al equipo de producción de que ahí había algo más que una cinta de suspense de bajo presupuesto. Lo que Ridley Scott había visto era que Alien podía convertirse en el primer híbrido entre el terror y la ciencia ficción.
La criatura de Alien es tan bella como aterradora. Todo el mundo sabe cómo es un Alien aunque no haya visto la película de Ridley Scott, esto quiere decir que el monstruo pasó la barrera de la propia película para convertirse en uno de los iconos más reconocidos de la cultura pop. H. R. Giger es el autor de la criatura, sus dibujos fueron fundamentales para dar forma al monstruo con el que tendría que vérselas la Teniente Ellen Ripley.

En palabras de Ash, el robot interpretado por Ian Holm: "Un perfecto organismo. Su perfección estructural solo es igualada por su hostilidad. Admiro su pureza, es un superviviente al que no afectan la conciencia, los remordimientos, ni las fantasías de moralidad".
Ridley Scott rompió con todo lo visto hasta entonces y realizó una aproximación tétrica y completamente realista aun entorno extraterrestre. Nostromo es el mejor ejemplo, si Stanley Kubrick diseño una nave iluminada, limpia (aunque con instintos asesinos) para 2001: Una odisea del espacio, Scott prefiere la suciedad, el aspecto industrial, oscuro y casi gótico, sin láseres ni parafernalia cósmica. 

Este realismo de 'Alien, el octavo pasajero' sigue influenciando a títulos actuales como 'Interstellar' de Christopher Nolan, un filme donde la nave de los protagonistas tiene un aspecto muy parecido a Nostromo o incluso la película 'Moon' de Duncan Jones carece de todo ese glamour que suelen poseer las aventuras espaciales.
Imaginemos que 'Alien, el octavo pasajero' fuera un auténtico desastre exceptuando la mítica escena en la que la criatura atraviesa las entrañas del oficial de la nave. Alien hubiera pasado igualmente a la historia, así es de importante el tratamiento que Ridley Scott dio a esta secuencia. El director siempre supo que era el momento más importante de la película por eso fue muy meticuloso, quiso hacerlo desagradable y sangriento, buscando la clasificación R de la película.

Y fue más allá, ninguno de los actores sabían cómo se iba a realizar el efecto, Scott buscó la improvisación y el realismo y lo consiguió. Sí, es cierto que usó la misma fórmula que Steven Spielberg en Tiburón, ocultar al antagonista la mayor parte del metraje mostrándolo solo en los momentos de máxima tensión. El miedo a lo desconocido. 

Desde que se estrenara 'Alien, el octavo pasajero' el espacio pasó  a ser un lugar hostil, donde ya no era tan divertido irse a vivir aventuras. Esto ha llegado hasta nuestros días donde una jornada normal en el espacio puede convertirse en una auténtica pesadilla, como en el caso de 'Gravity', de Alfonso Cuarón.
En el cine anterior a 1970 la heroína de acción era una figura prácticamente desconocida y Sigourney Weaver consiguió elevar su Teniente Ellen Ripley a lo más alto de la cultura popular. Un personaje intrépido, fuerte, con personalidad y carisma. Ripley, por ejemplo, fue una influencia directa para que James Cameron construyera a Sarah Connor o para que los hermanos Wachowski dibujaran a Trinity o incluso para que a George Miller se le ocurriera ese personaje femenino que ha volado la cabeza a todo el que ha visto 'Mad Max: Furia en la carretera', Furiosa.
Articulo escrito por losExtras.es
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