12 de septiembre de 2017

¿Por qué no puedes perderte 'Cop Car'?

Por Mikel Iturbe

Dos niños encuentran el coche de policía de un sheriff que parece estar metido en asuntos extrapoliciales misteriosos. Llevados por la curiosidad acaban arrancando el coche y llevándoselo, metiendo a su dueño en un aprieto considerable. Esta película dirigida por Tom Watts y protagonizada por Kevin Bacon nos introduce de lleno en una trama de cine negro desde el punto de vista de unos inocentes niños de diez años. Si aún no te hemos convencido, aquí te dejamos cinco motivos por los que merece la pena el visionado de Cop Car.
Una de las cosas en las que esta película sencilla destaca es su fotografía. Sus encargados, Matthew J. Lloyd y Larkin Seiple saben buscar los ángulos de cámara perfectos y los planos apropiados para cada escena. Todo parece perfectamente estudiado y premeditado. También saben jugar con los elementos paisajísticos y con los colores para darle a la película una identidad visual propia. En este sentido la película no falla de principio a fin.
Uno de los mayores aciertos de este largometraje es que consigue contarnos una historia para adultos desde los ojos de dos espabilados muchachos de diez años. Cada nuevo evento parece un juego de niños al que apetece jugar, hasta que el juego deja de serlo. Cop Car es la aventura que todo niño ha querría: tener un coche de policía. Pero el mundo real está lleno de problemas, y por mucho que pises el acelerador para huir de ellos siempre acaban volviendo a ti. Una lección dura que aprender para un niño.
La forma de narrar de la película también sabe encontrar su tono propio. Los silencios abundan, la banda sonora es muy curiosa y los sonidos del ambiente cobran importancia a la hora de ambientar la película. Consiguen hacernos sentir que algo va mal, que algo no funciona. El hecho de contarnos la aventura desde la perspectiva mencionada hace que todo lo que envuelve la aventura en sí quede para la imaginación del espectador. Lo importante de la película no es el porqué de los eventos, sino los eventos en sí.
Otra virtud de la película es que sabe ir de menos a más con pulso firme. Su comienzo es algo lento, pero no llega a cansar, ya que la película apenas dura una hora y media. Sabe ir pisando el acelerador progresivamente hasta alcanzar una buena velocidad de crucero con la que poner punto y final y, a medida que el ritmo de la película avanza, también lo hace nuestro interés por ella. Además, Kevin Bacon, a pesar de no ser una película idónea para lucirse, consigue estar al nivel y dar el callo.
La película cuenta con una escena final tensa que consigue que nos agarremos al sofá durante unos cuantos minutos y el ritmo ascendente tiene su culminación en este desenlace. El final de la película también es hasta cierto punto abierto, poniéndole de esta forma la guinda a una película íntima, curiosa y personal, pero a su vez trabajada y bien contada.
 
Puede que Cop Car no sea una película espectacular o memorable, pero sí respira cine y consigue contar una historia entretenida que termina enganchando. Tom Watts presenta una película atrevida, sin complejos y sobre todo, nada pretenciosa. En una industria cada vez más masificada, deberíamos hacer un hueco estas pequeñas películas honestas y directas.