11 de enero de 2016

'El príncipe', disparos de agua salada

Dentro del gran momento que vive la ficción televisiva española (en audiencia y en reconocimiento crítico), sin duda una de las series más destacadas de los últimos tiempos ha sido' El Príncipe'. Partiendo de la desaparición de Abdessalam "Abdu" Ben Barek, un adolescente nativo del homónimo barrio de Ceuta, la ficción de Plano a Plano nos introduce en una compleja trama policiaca en la que un agente infiltrado del CNI, Javier Morey, ha de desarticular una célula yihadista que ha nacido en el barrio con la ayuda del policía Fran Peyón y los demás agentes de su comisaría, quienes a su vez están siendo investigados por la sospecha de que hay un traidor en sus filas que colabora con los terroristas. Añadan a esto una historia de amor imposible (entre Morey y Fátima, la valerosa y bella hermana del desaparecido Abdu), un conflicto entre los dos narcotraficantes más poderosos de la zona (uno de ellos Faruq, el mayor de los Ben Barek) y un buen puñado de tramas secundarias, y ya tienen en sus manos un éxito que ha llegado a congregar frente a la pantalla a más de cinco millones de personas en algunos de sus episodios.
¿Por qué debéis votar 'El Príncipe' como Mejor Serie en los primeros Premios Paramount Channel? Aquí os presentamos algunas buenas razones.
¿Cuál es la principal razón para seguir una serie de televisión? Seguramente muchos responderíamos simplemente "que nos guste y nos entretenga". Y eso es exactamente lo que hace 'El Príncipe'. Los capítulos se pasan volando porque no hay ni un segundo de respiro para el espectador, lo que tampoco quiere decir que continuamente aparezcan tiroteos en la pantalla. La acción se mezcla con sosegadas escenas de diálogo entre los personajes, que sirven para aportar más detalles sobre la lucha contra Akrab, la célula yihadista, o simplemente para conocer un poco más a los susodichos personajes. El balance es admirablemente bueno, pues la serie, no se nos olvide, es un crowd pleasure, pensada al milímetro para atrapar a cuanto más público mejor. En la mezcla de todos sus ingredientes y en que esta resulte entretenida radica la razón de su éxito. Entretenimiento e intriga…
…porque si hay una cosa clara e innegable en sus episodios es que la trama engancha. Y mucho. De hecho, puede volverse bastante adictiva. Ya no se trata sólo de que, muy hábilmente, los capítulos terminen prácticamente siempre con un cliffhanger que deja sin uñas al público. La trama da tantas vueltas y ofrece tantas sorpresas y momentos de infarto que uno no puede siquiera pestañear. Para el recuerdo quedan escenas como la que prácticamente cerró la primera temporada, junto a un autobús lleno de rehenes, el momento en que Fran descubre la tapadera de Morey, el atentado de Karim, el descubrimiento del espía infiltrado por los yihadistas en la comisaría o por supuesto el último que hemos visto antes del parón en el que todavía sigue la serie, con nuestro protagonista enfrentándose a ¿la muerte? en un edificio abandonado. Pura adenalina no apta para cardiacos.
Es posible que no sea fácil imaginarse a Álex González en, por ejemplo, una producción teatral de Hamlet, pero es perfecto para el personaje de Morey. El actor, que ya demostró su crecimiento actoral en 'Alacrán enamorado', sale más que airoso de la que es quizás la arista más floja de Morey, que es su relación con Fátima (quizás la parte de la ecuación que menos encaja y más metida con calzador, porque, ya saben, no puede existir una serie sin una historia de amor, y más aún si está llena de peligros, complicaciones y prohibiciones familiares…), y resulta absolutamente creíble como agudo y comprometido investigador.

A su lado, José Coronado, revitalizadísima su carrera tras el Goya de 'No habrá paz para los malvados', acomete con enorme carisma y aplomo el personaje del esquivo Fran, un tipo con una historia familiar de lo más trágica, que es infiel a su esposa y que acepta sobornos. Vaya, que no es ningún santo. Con todo, es uno de los personajes que despiertan más simpatías, y poco a poco el público va descubriendo que no sólo es un buen tío, sino también alguien mucho más honesto y comprometido de lo que parecía en un primer momento.
Uno de los puntos fuertes de la serie es sin duda la acción. Sin necesidad de ser John McTiernan en 'Jungla de cristal', 'El Príncipe' presenta escenas de acción muy bien rodadas, que no rehúyen la violencia y la sangre (algo necesario para la credibilidad de la trama) y que suponen una novedad dentro de la ficción patria. Muy pocas veces hemos visto en la televisión de nuestro país secuencias tan tensas y tan bien planteadas como la del asalto por parte de la policía a la casa en la que se esconden los terroristas en la primera temporada, y además con tan explosivo final. Bravo.
Por desgracia, 'El Príncipe' cuenta con un valor añadido que seguramente ni siquiera sus responsables deseaban. En un momento en que el mundo sufre las consecuencias de la barbarie terrorista de grupos como ISIS, las tramas de la serie resultan más actuales que nunca, sobre todo cuando también en nuestro país se producen situaciones como las descritas en los capítulos, e incluso no es extraño encontrar en la prensa noticias que relacionan al auténtico barrio ceutí de 'El Príncipe' con detenciones de presuntos terroristas. Desde la ficción, la serie nos ayuda a comprender mejor las raíces del yihadismo en nuestro país y nos presenta a los jóvenes que hay detrás de las fotos que vemos en el telediario, y cómo muchas veces no son más que chicos asustados de cuyos miedos, debilidades y frustraciones se aprovechan los que les dan las armas o les ciñen al cuerpo el chaleco con explosivos. 

Independientemente de las siempre odiosas (aunque seguramente inevitables) comparaciones con las ficciones extranjeras, lo cierto es que 'El Príncipe' es una serie única dentro del panorama televisivo patrio, que cumple perfectamente con sus objetivos y alcanza un notabilísimo nivel de calidad como serie policiaca cargada de adrenalina y también de triste realidad. Después de tantos años de crítica despiadada hacia las series españolas por su escaso riesgo y calidad, 'El Príncipe' es un producto nuevo, arriesgado, interesante y meritorio dentro de un género que no estamos acostumbrados a ver en nuestras pantallas bajo bandera patria. Dénle una oportunidad, sin prejuicios y sin pedirle peras al olmo. No se arrepentirán.
Artículo escrito por Mundocritica.com
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