23 de enero de 2017

Qué conclusiones sacamos de la Temporada 1 de ‘Gotham’

Por M. J. Arias

Terminada la primera temporada de 'Gotham' es hora de hacer balance. ¿Qué nos ha deparado esta inmersión en el mundo de Batman sin Batman? Resumimos lo que ha sido la primera tanda de 22 capítulos de la ficción creada por Bruno Heller en cinco grandes conclusiones. Mención especial para esa estética oscura que refleja el espíritu de los cómics y la maldad que rezuma la ciudad de Bruce Wayne y James Gordon desde siempre. Este post es un resumen de temporada, así que, sí, contiene spoilers si no se ha visto completa.
Es la gran conclusión de la primera temporada. Algo que, en realidad, se preveía ya desde el piloto. Porque este Pingüino en ciernes es todo un descubrimiento, uno de los mejores, si no el mejor, de los personajes que pueblan la ciudad de Gotham. Es escurridizo, maquiavélico, manipulador, retorcido, ambicioso, traicionero y de aspecto grimoso. Todo gracias a un increíble Robin Lord Taylor que ha conseguido que el público adore a Oswald Cobblepot.
A lo largo de la primera temporada de 'Gotham' han ido apareciendo algunos de los villanos icónicos de Batman. Esos a los que le hemos visto enfrentarse en las viñetas y el cine en múltiples ocasiones y que en 'Gotham' hacen acto de presencia en sus primeros años. Algunos, como Selina Kyle/Catwoman (Camren Bicondova) y Ivy/Hiedra venenosa (Clare Foley) eran solo una niñas, pero ya se les veía asomar la vena criminal y algo psicópata. Sobre todo a la primera.

En cuanto a los más adultos, del Pingüino ya hemos hablado, pero también se incluyen a un desdoblado Edward Nygma (Cory Michael Smith) trabajando para la policía; un doctor, Jonathan Crane/Espantapájaros (Charlie Tahan), poco de fiar; y un Harvey Dent (Nicholas D'Agosto) que no sabe la que se le viene encima en un futuro. Y, por último, al más descontrolado de todos, Jerome Valeska (Cameron Monaghan), de quien se espera que acabe convertido en Joker.
Y tanto que lo tiene. El verdadero protagonista de 'Gotham' sobre el papel –aunque en ocasiones parezca y se quiera que sea la serie del Pingüino– tiene un serio problema con eso de la rectitud y seguir siempre el buen camino. Al final, el bueno de Jim Gordon (Ben McKenzie) aprende a fuerza de golpes y caídas (como lo de que le echen del cuerpo y acabe rodeado de psicópatas como funcionario de prisiones en Arkham) y se acaba curtiendo. Esto hace que en el desenlace de la temporada termine por aceptar que quizás un mal menor sea mejor que uno mayor.

Es su forma de explicar por qué intenta salvar a Carmine Falcone. En el terreno amoroso, casi mejor ni hablar, resulta que estuvo casado con una loca de pasado oscuro y no se había enterado. También es verdad que es lo que se espera de Gordon y por eso se le tiene cariño a este recto personaje siempre en todas sus versiones.
En ‘Gotham’ no está Batman, pero sí una versión infantil (casi adolescente) de Bruce Wayne (David Mazouz). La acción transcurre en los primeros años como huérfano del heredero del hombre más admirado y rico de la ciudad. Un chaval que ha perdido a sus padres, algo apocado y tímido que tiene en Alfred (Sean Pertwee) a su mejor apoyo; en Gordon, a su mejor aliado para vengar la muerte de sus padres; y en Selina, a su primer amor. Lo que no esperaba el pequeño Bruce era encontrar lo que encontró en el último capítulo en el despacho de su padre. ¿Qué se esconde al final de esas escaleras secretas?
Centró casi toda la temporada. Era el caballo de batalla de la comisaría de policía de Gotham y, especialmente, de Gordon y su compañero Bullock (Donal Logue) . En cada capítulo había un caso por resolver, un asesino o criminal que atrapar, pero de fondo siempre estaba esa corrupción y ese crimen organizado que dominan la ciudad. A un lado, Sal Maroni (David Zayas). Al otro, Carmine Falcone (John Doman). Entre ambos, Fish Mooney (Jada Pinkett Smith) y Cobblepot intentando aprovecharse de las turbulentas aguas para alzar su criminal cabeza por encima y hacerse con el control.
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