27 de enero de 2016

Que la cara de bueno de Elijah Wood no te engañe

Por M.J. Arias

Elijah Wood se metió al público en el bolsillo en los noventa gracias a papeles de niño bueno, tierno y adorable como el de 'El buen hijo', 'Un muchacho llamado Norte', 'Eternamente joven' y 'Un lugar llamado Paraíso'. Era para llevárselo a casa y adoptarlo de lo encantador que resultaba, con su cara de no haber roto un plato y su profunda mirada azul. Pero aquel niño creció, su carrera fue cogiendo otros derroteros y en los últimos años nos ha regalado algunos personajes realmente inquietantes. Y no se le da nada mal eso de poner los pelos de punta.
Frank es un psicópata, un pirado que se obsesiona con una joven que acude a su tienda de maniquíes en busca de ayuda para una exposición y que da rienda suelta a sus más bajos instintos. Un joven con dos caras. Tras su aspecto inofensivo y algo timorato se esconde un asesino en serie que acecha a sus víctimas hasta que encuentra el momento justo para acabar con ellas.
De entrada, Elijah Wood interpreta a un fan engañado por un loco que le obliga a hacer toda clase de locuras para salvar a su objeto de deseo, un actriz de buen ver. Lo que pasa es que, como ocurre con Vigalondo, nada es lo que parece y llega un momento de la película en el que todo da un giro de 180 grados y Wood ya no parece tan víctima como hasta ahora.
Pocos personajes hay más violentos, sanguinarios y desagradables que un caníbal. No es Hannibal Lecter, pero casi por eso, porque no se le ve venir, Kevin es un personaje realmente inquietante. Ahí, subido a los tejados, agazapado, en blanco y negro, silencioso y con gafas de sol continuamente. Los pelos de punta pone.
Los hooligans, aficionados inglés al fútbol, no tienen precisamente buena fama y esta película desde luego no contribuyó a suavizarla. Wood era un joven expulsado de la universidad que cuando vuelve a casa, en Londres, se adentra en un mundo de violencia escudada tras la pantalla del fútbol. A su personaje, Matt Buckner, le cuesta entrar en una pelea, pero una vez que lo hace se deja los puños en ella.
No era un asesino despiadado porque matar orcos y demás criaturas horrendas no cuenta, pero Frodo era un cansino y un llorón. El pobre Elijah debió acabar deshidratado con tanta lágrima corriéndole por las mejillas en la trilogía de 'El señor de los anillos'. Es uno de los personajes icónicos de su carrera y le catapultó a la fama, pero también es uno de los más sufridores y algo planos.
En 2008 Álex de la Iglesia convirtió a Elijah Wood en el tipo más envidiado de España y parte de Europa al convertirle en el interés romántico de Leonor Watling en 'Los crímenes de Oxford'. Todo el mundo recuerda la escena de los spaghetti. Como para olvidarla. A algunos les pareció un error de casting, como si no pudiesen creer que alguien como Wood pudiese ligarse a alguien como Watling. Pero, ¿por qué no? Elijah tiene su encanto.
Artículo escrito por losExtras.es
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