14 de febrero de 2017

¿Qué le pedimos a la segunda temporada de ‘Grantchester’?

El final de laprimera temporada de 'Grantchester' nos dejó con el corazón en un puño y, ante la inminente llegadade la segunda, hemos decidido pedirle cinco cosas a la nueva tanda deepisodios. Todo por el bien de la serie, de Sidney y del espectador.¿Acertaremos con nuestras peticiones a los guionistas? ¿Tenéis vosotrosalguna que hacerles? ¿Se cumplirá alguna de ellas? ¿Qué aventuras les deparará la segunda temporada aSidney (James Norton) y Geordie (Robson Green)?

Por M. J. Arias
 

Esto lo damos por hecho, porque de eso va 'Grantchester', de un vicario al que la vida eclesiástica se le queda corta y se dedica a resolver crímenes junto a su amigo el detective Keating. Juntos hacen una pareja de los más curiosa y entrañable. Resolver cada caso es su leit motiv y un reto para el espectador, que intenta unir las pistas al mismo tiempo que los protagonistas. Claro, que igual estaría bien que hubiese menos asesinatos. Siempre puede haber otro tipo de crímenes por resolver, ¿no? Que a este paso Sidney se va a quedar sin parroquianos.
Porque nos da mucha pena que estos dos no puedan estar juntos. Amigos de toda la vida y separados por cuestiones ajenas a ellos. Bueno, y por que parece que nunca se decidieron a dar el paso más allá de la amistad. Así que la sociedad y la familia de ella decidieron elegir por ellos. Una pena que todo esté en su contra después de verles disfrutar tanto juntos en la escena de baile del club de jazz de la primera temporada.
Es uno de los pasatiempos preferidos de Geordie junto con una buena pinta de cerveza. Sus partidas con Sidney en el pub son habituales y dan mucho ritmo a la conversación. Sin embargo, para nosotros es un juego totalmente incomprensible. Quizá podrían meter una líneas de diálogo en la que Geordie o cualquier otro personaje nos diese unas nociones básicas para entender qué están haciendo con esas fichas y ese tablero tan extraño.
Cambridge y sus alrededores tienen unos paisajes impresionantes. Siempre está bien ver a los protagonistas tomarse una horas de relax y darse un paseo por el campo, disfrutar del río, de uno de esos picnic que tanto les gustan. Todo sea por liberar el estrés al que están sometidos continuamente. Que ser detective no es nada fácil. Y mucho menos un vicario que resuelve crímenes con mal de amores y traumas.
En serio, nadie puede envidiarle su vida a Sidney Chambers y no es de extrañar que nuestro vicario favorito se meta a resolver crímenes para darle algo de emoción a su vida, que es una auténtico drama. La chica de la que lleva toda la vida enamorado se casa con otro (y encima van y le piden que sea él quien oficie la ceremonia); los traumas de la guerra no le dejan conciliar el sueño y le persiguen en forma de pesadillas; su ama de llaves no le pasa una y le trae por el camino de la amargura… Normal que le de tanto al whisky. Sidney se merece un poco de alivio y felicidad para esta segunda temporada. ¿Lo conseguirá?
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