1 de septiembre de 2015

¿Qué nos enseñó Zoolander del mundo de la moda?

Por Luís Fernández

Más allá de la mirada “Acero azul”, Derek Zoolander supo darnos una lección de vida y nunca rendirnos hasta que seamos capaces de girar también a la izquierda. Derek, un luchador por naturaleza, nos guía a través de una película absolutamente descabellada, delirante y treméndamente divertida dejándonos por el camino algunas reflexiones interesantes sobre el mundo de la moda que han propiciado que su regreso a las pantallas haya levantado tanta expectación. Aquí os dejamos con 5 de ellas.

1. Explotación infantil

Es un golpe directo a la mandíbula de la industria de la moda y es el argumento en torno al cual gira la película. El punto de partida es que el primer ministro de Malasia ha decidido prohibir el trabajo infantil y, claro, los malos malísimos de la industria no pueden consentirlo. Es cierto que tratar estos temas en forma de comedia puede ser problemático, pero cuando se hace con tan mala baba resulta mucho más mordaz que un debate pretendidamente serio. Además, incide en una cuestión que la industria en general debería de atajar de inmediato. A lo mejor la alta costura no cae tanto en esta cuestión, pero la industria textil lo sigue haciendo de manera recurrente. 

2. Cuestionables canones de belleza

Obviamente la belleza es una cuestión de gustos subjetivos. Aquello que a algunos apasiona resulta abominable a otros, así nos lo demuestraMugatu cuando considera que una colección inspirada en los sin techo es algo apreciable. También es interesante la elección de los protagonistas, Ben Stiller y Owen Wilson no son los primeros en venir a la cabeza cuando hablamos de belleza y forman parte de la gran coña que es la película pero, al final, ¿no hay bello en sus rostros? ¿La alta costura no acaba vendiendo una belleza peculiar? 

3. Trabajo duro

No existe trabajo fácil o, de momento, no lo hemos encontrado y los modelos masculinos no tienen una vida completamente relajada. Cuidar el cuerpo requiere mucho esfuerzo y, sinceramente, muchas de las sesiones de fotos son absolutamente demenciales. Mantener una actitud profesional en muchas situaciones en las que apenas sabes lo que estás haciendo, en palabras de Hansel, es duro pero siempre hay que dar lo mejor de uno mismo. 

4. Competitividad y fugacidad

Ser modelo no es fácil y ni siquiera es una profesión para toda la vida. Años de sacrificio para tener una vida laborable de como mucho 20 años. Eso siendo afortunado y empezando como infantil. Porque tu edad dorada estará entre los 15 y los 25 y a partir de ahí solo sobreviven las estrellas. Además, en un mundo tan competitivo, la rivalidad entre Derek y Hansel es un síntoma de que el foco es uno y son muchos a compartirlo. 

5. Peligrosas enseñanzas

No vamos a desvelar en qué momento por si algún despistado no la ha visto, pero resulta aterradora esa nueva generación de pequeños niños y niñas imbuidos por un espíritu capitalista atroz y una falsa concepción de la propia imagen y la confianza. Una especie de generación zombi en la que una buena foto vale más que un buen currículum. Es una exageración, pero la crítica a esta veneración enfermiza por la imagen es de lo más interesante. “There is more to life than being really, really, really ridiculously good-looking”

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