27 de febrero de 2017

Quién era Elizabeth Taylor

Por Claudia Lorenzo

Tuvo más vidas en sus primeras cuatro décadas de existencia que muchos nosotros en cuatro siglos, y estrujó sus años al máximo hasta conseguir actuar, vivir, crear y fabricar un mundo diferente. El American Film Institute la considera la séptima actriz más legendaria de todos los tiempos y cuesta imaginar un siglo XX sin ella en él, desde sus primeros papeles cinematográficos como niña hasta su labor como activista y filántropa contra el SIDA. La vida de Liz Taylor da para mucho y harían falta libros enteros para relatarla. Pero aquí un resumen de sus detalles más curiosos, importantes o relevantes.
De haber nacido en época de Elizabeth Taylor (principios de los años 30), la actriz hubiese sido una imagen omnipresente en los primeros años de tu vida. Comenzó a trabajar de niña y fue una reconocida actriz infantil y adolescente, hasta dar el salto a la edad madura, siempre bajo el férreo control de MGM. Cuando hizo Cleopatra ya tenía un Óscar y más de 30 créditos como actriz, entre los que destacan obras maestras como ‘El padre de la novia’, ‘Un lugar en el sol’, ‘Gigante’, ‘De repente, el último verano’, ‘La última vez que vi París’ o ‘La gata sobre el tejado de zinc’, pero solo 31 años. Vivió e interpretó a toda velocidad y fue una destacada figura del glamour hollywoodiense de los años 40, 50 y 60, tanto que, con la misma fiereza con la que brilló durante décadas, su llama se apagó en la industria que penaliza a aquellas que tienen la osadía de envejecer.
Ocho matrimonios para siete maridos, un ritmo que comenzó cuando ella sólo tenía 18 años, por “mandato” de MGM, fueron carne de cañón para la prensa rosa. El primer elegido fue Conrad Hilton Jr., heredero del imperio hotelero, pero la unión sólo duró ocho meses. Tras éste, se casó con el actor Michael Wilding, posteriormente con el productor Mike Todd (que murió en un accidente de aviación), con Eddie Fisher (padre de la actriz Carrie Fisher y marido, cuando comenzó el romance con Taylor, de Debbie Reynolds). Estaba casada con Fisher cuando conoció y se enamoró de Richard Burton, con quien contrajo matrimonio dos veces. Posteriormente, sus dos últimos maridos fueron el político republicano John Warner, a quien ayudó en sus campañas políticas, y el albañil Larry Fortensky. Desde el inicio de sus matrimonios, Taylor creía que casarse le daría independencia de sus padres y del estudio que la había contratado, pero también admitía que la habían educado para creer que el amor era lo mismo que el matrimonio.
Fue íntima amiga de Montgomery Clift desde que se conocieron antes de rodar ‘Un lugar en el sol’ (1951) hasta la muerte del actor en 1966. Montgomery Clift la llamaba ‘Bessie Maer’ y ellaa fue la primera persona que le encontró tras el accidente que le desfiguró la cara. Taylor quiso que Clift coprotagonizase con ella ‘Reflejos en un ojo dorado’ y se ofreció para pagar el seguro que nadie quería cubrir al actor tras llevar este unos años en declive y con problemas de adicciones. Lamentablemente, Clift murió antes y fue sustituido por Marlon Brando.
De todos sus maridos (y tuvo siete), no cabe duda que el amor tempestuoso, ardiente y apasionado de Taylor fue el galés Richard Burton, a quien conoció en el rodaje de ‘Cleopatra’, con quien inició una aventura extramatrimonial (ambos estaban casados en aquel momento), con quien se casó (dos veces) y con quien compartió pantalla un total de once veces. A pesar de lo tormentoso de su relación, ella supo tras su Segundo divorcio que nunca tendría otra relación como aquella. Fue un romance condenado por el Vaticano en sus inicios y discutido por el Congreso de los Estados Unidos y el escrutinio al que fueron sometidos supuso el inicio de muchas (malsanas) costumbres de la prensa rosa de hoy en día.
Elizabeth Taylor fue uno de los primeros rostros conocidos en convertirse en activista contra el VIH, a raíz de la muerte de su compañero y amigo Rock Hudson por esa enfermedad. Fue cofundadora de la Fundación Americana para la Investigación del SIDA en 1985 y la Fundación Elizabeth Taylor para la lucha contra el sida en 1991. Desde finales de los 80 hasta su muerte, se dedicó a labores filantrópicas por esta causa, siendo reconocida en todo el mundo por ello.
Tenía 33 años cuando interpretó a una mujer de mediana edad, papel para el que engordó, se avejentó y por el que ganó un Óscar. El debut tras las cámaras de Mike Nichols dejó a todo el reparto alucinado con el talento y el trabajo interpretativo de Liz Taylor. Que las miserias de su matrimonio con Richard Burton fuesen prácticamente aireadas y canalizadas en la pantalla grande tampoco le vino mal a la película, que se hizo con un gran número de nominaciones a los Óscar y que fue incluida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.