12 de enero de 2015

¿Quién ve más muertes en la pantalla, tú o tus hijos?

Por M. J. Arias

Muchos, padres o no, seguramente hayan caído hace tiempo en la cuenta de la cantidad de muertes que se dan en las películas de animación infantiles. Sobre todo entre los progenitores de los protagonistas, una profesión de riesgo. La madre de Bambi, la de Nemo, los padres de Tarzán, el padre de Simba... Los investigadores Ian Colman y James Kirkbride han ido un paso más allá para demostrar que la teoría es cierta.

La conclusión del estudio 'CARTOONS KILL', publicado recientemente en el Bristish Journal of Medicine y auspiciado por el University College London y la Universidad de Ottawa, es demoledora. Los protagonistas de las películas animadas para niños tienen más posibilidades de morir que los de películas para adultos. Según sus cuentas, en una película infantil hay 2,5 muertes más de media que en una adulta. En total han analizado 135 producciones que abarcan el periodo de 1937 a 2013 siendo 45 de animación infantil y el resto dramas adultos. ¿Es esto posible?

Lo es porque así lo demuestra el estudio. Pero también es cierto que quizás, y solo quizás, los criterios de selección para tener en cuenta una película y no otra pueden ser algo ‘tramposos’. Solo se han incluido aquellas catalogadas como drama en IMDB y se han dejado fuera otras enmarcadas en géneros como acción, aventuras, thriller… donde las muertes están a la orden del día. Drama, pero no cualquiera, sino los dos más taquilleros del mismo año en el que se estrenó la película de animación a estudio.

Por ejemplo, en 2013, el año de 'FROZEN', las elegidas fueron 'EL GRAN GATSBY' y 'LA GRAN ESTAFA AMERICANA'. Y en el año 1937, el de 'BLANCANIEVES', entraron 'SARATOGA' y 'STELLA DALLAS'. Buceando un poco en la lista de títulos llama la atención que el resultado sea el que es incluyendo películas como 'TITANIC'. Algo que, en realidad, tiene fácil explicación, ya que solo se contabilizan las muertes que se ven en pantalla. Si no se ha visto, no cuenta.

Si para ser objeto de estudio las películas para adultos debían ser dramas (alguna de terror como 'LOS OTROS' también entró) y ser las dos más taquilleras del año, en el caso de las de animación se descartaron las secuelas –por considerar que las muertes ya se habían producido en la primera entrega– y las protagonizadas por juguetes, coches o robot porque su fallecimiento es relativo. Se rompen o estropean, pero no mueren como lo hacen humanos o animales.

El estudio arroja otras apreciaciones llamativas como la tendencia a que en las películas para niños la tragedia tienda a producirse en los primeros minutos mientras que en las de adultos se la guardan como plato fuerte de la acción. La madre de Nemo, por ejemplo, muere al principio, pero también los padres de Tarzán o la mujer del señor Carl Fredricksen en 'UP'. Y tampoco tarde mucho en morir Mufasa, el padre de Simba en 'EL REY LEÓN'.

Varía también la predilección de los guionistas en el método elegido para acabar con sus personajes. Si la película es para los más pequeños de la casa, las defunciones más comunes suelen ser por caídas (la madrastra de Blancanieves), disparos ('POCAHONTAS'), herida de arma blanca ('LA SIRENITA') y ataques de animales ('EL CAPITÁN NEMO'). En las ficciones destinadas a adultos son más comunes los disparos, las enfermedades y los accidentes de coche. Muertes, pero de otro tipo.

Después de mucho estudio y comparación, Colman y Kirkbride lanzan un aviso a los padres: “En lugar de ser alternativas inofensivas y más suaves que los films de terror y los dramas, los dibujos animados para niños albergan, de hecho, asesinatos y desórdenes”. Dicho lo cual aconsejan a los progenitores que no dejen solos a sus hijos durante los visionados para evitarles traumas, acompañarles a pasar el trago y, llegado el caso, explicarles la situación de una manera que lo puedan entender.

Los investigadores responsables de la comparativa han sacado sus conclusiones animando a los padres que lean este post o el estudio completo a sacar la suya propia que, generalizando, podría ser esta: ‘No te fíes de las películas para niños porque pueden traumar al tuyo’.

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